Blogia

mérici

Vargas Llosa en Rotterdam Dice Que Terroristas Ganaron en España

Qué obcecado se ha puesto este escritor. ¿Formará parte de la camada de intelectuales que piden terminar con la corrección política y moral? Causa repugnancia que Vargas Llosa vaya a Holanda, el país consumido por la demencia fascista (léase populista), a repetir como asno las incoherencias de esos remedos de políticos holandeses. MVL se une al llamado de un régimen que ha impuesto el apartheid de los musulmanes en el seno de nuestra civilización. Un régimen que ha terminado, entre otras cosas, con la libertad de expresión, al mismo tiempo que afirma -usando la misma y monstruosa lógica de los nazis- que lo hace en su defensa. Mientras MVL hablaba libremente en Holanda, los jueces encarcelaban a un ciudadano de origen árabe por haberle deseado la muerte a un diputado neo-nazi (anti-musulmán).Según las nuevas leyes fascistas, constituye delito de amenaza. La ridiculez fascista no se quedó ahí. Los jueces han considerado que ese deseo de muerte puede inspirar a otros a cometer un delito.
Así imagino yo que un simio algo inteligente podría interpretar nuestras leyes. Ahora en Holanda los jueces han definido el delito de ‘inspiración delictiva'. Pero cuando su primer ministro llama a la guerra contra los musulmanes y grupos de choque fascistas incendian esa misma noche varias mezquitas, nadie levanta la voz. Todo el mundo calla. También el escritor de marras. Dicen los jueces que cuando un nativo holandés predica el odio y el crimen, sólo hace uso de su legítimo derecho a la libertad de expresión. Cuando habla o escribe un árabe, comete delito de incitación al odio y al crimen. Cuando los terroristas neo-nazis queman una escuela musulmana, cometen, según el gobierno, un acto de violencia política; cuando un imán condena la invasión de Iraq, comete un acto terrorista. ¿No sabíais que en Holanda es ahora un delito criticar a Occidente? ¿No sabíais que los que se oponen a la guerra son vigilados por el servicio secreto? ¿Que es prohibido comparar al régimen con los nazis?
Este régimen holandés, que entiende tanto de Occidente como un mono de zoología, está empeñado en re-editar un apartheid al estilo nazi -una ideología y un pasado al que aparentemente no puede renunciar su clase política. En Amsterdam se ha obligado a las mezquitas de un barrio a firmar un documento llamado de ‘contrato social', cuyo primer punto dice textualmente que los firmantes se comprometen a respetar la libertad de expresión denunciando a la policía a los que estén en desacuerdo. Tampoco lo podía creer yo cuando lo leí. La nueva ley anti-terrorista de aplicación entre musulmanes prohíbe literalmente la prédica anti-occidental. Y véase lo que entienden los políticos con ‘occidental'. Y todo esto bajo el manto de una supuesta lucha contra el islam, cuyo cruzado mayor es el presidente Bush. Es una excusa que debe ser denunciada. El presidente español ha hecho muy bien en apartar a España de la criminal demencia americana, porque en Europa se confunde con la causa fascista.
Holanda es un tema inevitable porque su gobierno está instalando un régimen de apartheid amparándose en la amenaza terrorista musulmana. Y quiere incitar a otros países de Europa a aplicar sus políticas de odio racial y cultural. Por esa razón es fundamental insistir cada vez y contar lo que pasa en el país. El peligro neo-nazi es una realidad. Lo han denunciado personas tan serias como el ex ministro del Interior, Dijkstal (un liberal de verdad). Y como el ex alcalde de Amsterdam, van Thijn, que fue él mismo víctima del nazismo. Lo ha denunciado uno de los rabíes más importantes de Amsterdam, Abrahams, también víctima del nazismo. ¿Por qué ese empeño en negar la amenaza que constituye Holanda para Europa? El servicio secreto está controlado por militantes de extrema derecha. Jefe del servicio secreto fue la actual ministro de Extranjería, la ex guardia de prisiones conocida como ‘la hija de Hitler'. Algunos intelectuales están dejando el país.
Es urgente que Europa se entere de lo que pasa en Holanda. Una de las últimas medidas de la hija del Demonio es que los extranjeros deberán presentarse a los ayuntamientos para que sea medido su ‘grado de integración'. Los extranjeros que no lo hagan serán multados. En el futuro probablemente se excluirá a los ‘no integrados' de la seguridad social y médica -de hecho, ya ha sido anunciado en algunos ayuntamientos. Sin embargo, según determinó la comisión Blok, es falso que los extranjeros no estén integrados. Estas medidas no tienen relación con la falta de integración. Es simplemente el resurgimiento de una ideología de odio que ahora se escuda en la amenaza terrorista. Los mayores atentados terroristas de los últimos años han sido cometidos por nativos, no por extranjeros: asesinato del líder fascista Fortuyn, intento de asesinato del jefe de la bancada de la extrema derecha, van Aartsen, la conspiración contra una ministro; los atentados contra mezquitas, escuelas y centros de refugiados de los últimos cinco años, los atentados y amenaza contra políticos demócratas de los últimos dos años.
¿Qué más necesitáis los bien pensantes? En Holanda hay una lucha que es en gran parte subterránea entre el mundo libre y algo todavía peor que el fascismo. Y los elementos más extremistas del gobierno están utilizando la amenaza terrorista musulmana para ocultar sus intenciones. ¿Sabíais que la hija de Hitler se jacta de haber sido amiga de Theo van Gogh, aquel que celebraba que a los judíos se les hubiese quemado en los hornos? ¿Sabíais que van Gogh ariscaba la nariz en presencia de judíos y decía que olían a quemado? ¿Sabíais que la película ‘Submission' fue un encargo ministerial? ¿Sabíais que el mismo ministerio ha fundado un instituto para estudiar el ‘pensamiento' del líder fascista Fortuyn? ¿Qué necesitáis para abrir los ojos? ¿Con esta gentuza pensáis defender la libertad? Y esta gentuza habla de valores.

Carta A Un Amigo Católico Sobre El Terrorismo Y El Islam

No sé realmente si a raíz de hechos policiales se pueda concluir que hay algún conflicto entre civilizaciones. No creo que el terrorismo islámico tenga que ver con la población musulmana. Tampoco tendrá que ver, por tanto, con la inmigración. El terrorismo es un mal que aflige a Europa desde comienzos del siglo pasado. El régimen nazi fue un acto de terror. Pero después de los años cincuenta ha habido actos de terror. En Italia, en Alemania, en Francia. Terrorismo de extrema derecha y de extrema izquierda. Y terrorismo de grupos árabes. El más terrible acto de terror antes del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos fue el asesinato a sangre fría de 7.800 niños y hombres musulmanes, con la horrorosa complicidad de tropas holandesas, que cometieron tropas cristianas serbias. Los autores de esta masacre se reclamaban del cristianismo. No se dijo entonces, ni se dirá, que el cristianismo sea una amenaza para Occidente. El terror lo es. Y el terror, como el demonio, usa diferentes identidades para ocultar su cara y sus propósitos. Ese terror, como expresión del Mal, ha usado y seguirá usando las violencias cometidas contra poblaciones musulmanas para atacar. Ese mismo terror que usará los actos terroristas musulmanes para justificar otros.
Cómo combatir el terror es otro asunto. La policía, los servicios secretos y los tribunales son las herramientas con las que contamos. También se puede combatir con el bien, con hacer el bien, con no discriminar, con no sembrar odio ni sospechas infundadas y maliciosas, con dialogar y convivir, con defender nuestros principios civilizacionales sin claudicar ante el temor, con defender los derechos de los inmigrantes, con crear lazos con las comunidades de extranjeros, con defender nuestras libertades y hacerlas asequibles a todos, con defender las leyes justas, con luchar por la libertad y la dignidad del ser humano. Con la oración. Con la voluntad. Con comunidad.

Hija De Hitler, Hija Del Demonio

A la ministro de Extranjería de Holanda, la llamada ‘hija de Hitler', la inspira el odio y el deseo de causar el mal. Quiere herir a la población musulmana y a la población extranjera en general. No tiene motivos, aunque muchos políticos, periodistas, jueces y ciudadanos aprueben sus actos odiosos.
Su principal argumento: que los extranjeros no están integrados, es falso. La investigación de la comisión Blok, cuyo informe fue presentado en 2003, fue definitiva. Concluyó justamente que los extranjeros estaban bien integrados en Holanda. Concluyó también que los problemas de los extranjeros provienen en su mayor parte de una política casi sistemática de exclusión que practica el estado y de una población generalmente racista.
A la hija de Hitler no les gustaron las conclusiones. De deshizo de la comisión. No pidió ella, ni sus comparsas, una nueva investigación. Simplemente decretó que no estaban los extranjeros integrados y que necesitaba un ministerio y una policía especial para integrarlos. La clase política, en un acto de increíble miseria moral, accedió a sus propósitos.
Desde entonces, ha hecho todo lo que está en su poder por destruir los vestigios de la civilización occidental en este país. Y por destruir una de las aportaciones culturales de Holanda a Europa: la sociedad multi-cultural.
Se ha puesto en la cabeza luchar contra los extranjeros, como si estos representasen algo malo en la sociedad. Tiene la estúpida creencia de que es superior. Son increíbles las estúpidas ilusiones a las que puede llegar un ser contrahecho con el alma llena de odio. ¡La hija de Hitler superior! Vaya idiotez. Si hasta su cara refleja la bajeza de su alma.
Me pregunto sobre ella, como sobre otros seres malvados, qué la mueve a hacer lo que hace. De dónde viene esa voluntad de causar el mal. De perseguir a un grupo. De castigar. De desear la muerte de otros. Espero que no se dude de lo que digo. Cuando la ministro decreta la expulsión a sus países de gente que viene escapando de una muerte segura en manos de otros seres malvados justamente en sus países, lo que manifiesta la ministro es su intención de mandarlos a la muerte. Ese es el fin que persiguen los seres malvados. Entretanto, le bastará con acosarlos, humillarlos, privarlos de todo lo que pueda.
Ahora último ha puesto en marcha planes que terminarán en que a los extranjeros que vivan en el país se les excluirá de los servicios sociales y médicos por los que han estado trabajando durante años. De ahí a la deportación y a la muerte. Es lo que hicieron los nazis con los judíos. Empezaron del mismo modo. Las mismas leyes. Los mismos argumentos.
¿Qué otra cosa persigue? ¿Se verá mejor Holanda sin extranjeros? ¿Podrá sobrevivir Holanda sin extranjeros? A la hija de Hitler no le interesan los argumentos racionales. Ya lo demostró al rechazar las conclusiones de la comisión Blok. Su política lleva al país a un desastre. Es lo que quiere.
Los fascistas saben que su única manera de acceder al poder y mantenerse en él es provocando el desastre. Provocando conflictos y miseria. Así pueden decir que vienen a restablecer el orden.
Se ha demostrado con el asesinato de van Gogh. Entonces el primer ministro, otro ser malvado comparsa de la hija de Hitler, llamó a su gente a la guerra contra los musulmanes. La noche de su infamia se quemaron varias mezquitas en el país. Sus huestes quemaron también templos católicos, para hacernos creer que había una guerra étnico-religiosa. Lo mismo hicieron los nazis en los fatídicos años treinta.
Todavía hay gente que no lo quiere ver ni creer. Sin embargo, las evidencias abundan. Hay señales cada vez más claras de la intención del gobierno de imponer un régimen de apartheid. Como los nazis. Como los sudafricanos.
Los planes de la hija de Hitler no tienen otro fin que causar el mal. Causar dolor y muerte. No tienen otro fin. Nunca ha dicho, por ejemplo, para qué serviría el régimen de apartheid. Nunca ha dicho para qué sirve deportar a los refugiados (26.000 personas que deberán enfrentarse a un destino incierto; la muerte para muchos; la cárcel para otros). Nunca ha dicho qué se persigue con acosar y oprimir a los extranjeros.
Ha creado una situación de conflicto que no existía antes de que apareciera en esta tierra. Esa situación de conflicto creará todavía más conflictos y reacciones que le permitirán decir que tiene razón. Es el modo de actuar de la gente con el alma podrida. Tanto odio tiene en el alma que quiere modificar la realidad para que se adapte a sus propósitos de seguir causando el mal a la humanidad que desprecia y desdeña.
Es ese mal sin propósito lo que caracteriza las acciones del Demonio. Odia a la humanidad. Odia al bien. Odia la civilización. Odia las leyes que la entorpecen. Odia la libertad. La hija de Hitler es también hija del Demonio.

¿Delito De Inspiración?

Farid Achahboun es un habitante de Schiedam, Holanda, de 30 años. El año pasado, después de oír unas declaraciones del diputado Wilders en las que este afirmaba que Yasser Arafat era un terrorista, escribió a un foro en una página web: ""Wilders debe ser castigado con la muerte por sus declaraciones fascistas sobre el islam, los musulmanes y la causa palestina".
Los jueces del tribunal de La Haya han decidido interpretar esta frase como una "amenaza terrorista". Como los jueces tampoco dan a conocer todos los antecedentes del caso, no se sabe si lo que escribió Achahboun forma parte de una petición a Dios o si es una suerte de sentencia.
La ‘amenaza', sin embargo, no fue acompañada de ningún acto de preparación de la ejecución del diputado. Al contrario, Achahboun pidió disculpas por su exabrupto. Esas excusas las ofreció sin estar obligado a ello, antes de que un guardaespaldas holandés se querellara contra él. Los jueces dicen haber tomado en cuenta este hecho a la hora de dictar sentencia.
Pero la sentencia no tiene base alguna. Achahboun no ha cometido ningún delito.
Los jueces, sin embargo, agregan al delito no existente de amenazas, otro, cuya definición es todavía más primitiva: que las palabras de Achahboun pueden inspirar a otros a cometer actos de violencia.
Es un delito nuevo, cuya existencia desconocíamos: el delito de que un escrito sea un inspirador potencial para la comisión de un delito.
En ese sentido, seguramente toda la producción literaria occidental y no occidental puede ser, en la burra opinión de estos jueces, considerada delictiva. Hasta el mismo Código Penal.
La interpretación de leyes comunes en otros países de Occidente llama la atención en Holanda. ¿Comen algo especial los jueces nativos que los induce a estas definiciones e interpretaciones aberrantes y arbitrarias? ¿O son simplemente fascistas?
Quizás las dos cosas.
Estos mismos jueces no consideran actos terroristas los incendios provocados de mezquitas y escuelas. Tampoco consideran delitos las violencias que se cometen a diario, de palabra y de hecho, contra ciudadanos musulmanes y otros extranjeros.
Estos jueces claramente colaboran con el gobierno en la implantación de una tiranía fascista. Y se mofan de la civilización occidental.
Están empeñados en la instalación de un régimen de apartheid, con leyes especiales para musulmanes y extranjeros. En este régimen, el mero hecho de expresar repugnancia por el fascismo es considerado un delito.
Pero cuando un nativo, como el asesinado Theo van Gogh, expresa públicamente su deseo de mear en la tumba de su opositor socialista, no comete delito. Entonces se llama libertad de expresión.
Esos jueces se consideran, con todo, occidentales. Vaya farsa de simios.
Holanda ya no corre el peligro que se instale un régimen fascista, similar al alemán de los años 30. Ya se ha instalado.

¿Delito De Inspiración?

Farid Achahboun es un habitante de Schiedam, Holanda, de 30 años. El año pasado, después de oír unas declaraciones del diputado Wilders en las que este afirmaba que Yasser Arafat era un terrorista, escribió a un foro en una página web: ""Wilders debe ser castigado con la muerte por sus declaraciones fascistas sobre el islam, los musulmanes y la causa palestina".
Los jueces del tribunal de La Haya han decidido interpretar esta frase como una "amenaza terrorista". Como los jueces tampoco dan a conocer todos los antecedentes del caso, no se sabe si lo que escribió Achahboun forma parte de una petición a Dios o si es una suerte de sentencia.
La ‘amenaza', sin embargo, no fue acompañada de ningún acto de preparación de la ejecución del diputado. Al contrario, Achahboun pidió disculpas por su exabrupto. Esas excusas las ofreció sin estar obligado a ello, antes de que un guardaespaldas holandés se querellara contra él. Los jueces dicen haber tomado en cuenta este hecho a la hora de dictar sentencia.
Pero la sentencia no tiene base alguna. Achahboun no ha cometido ningún delito.
Los jueces, sin embargo, agregan al delito no existente de amenazas, otro, cuya definición es todavía más primitiva: que las palabras de Achahboun pueden inspirar a otros a cometer actos de violencia.
Es un delito nuevo, cuya existencia desconocíamos: el delito de que un escrito sea un inspirador potencial para la comisión de un delito.
En ese sentido, seguramente toda la producción literaria occidental y no occidental puede ser, en la burra opinión de estos jueces, considerada delictiva. Hasta el mismo Código Penal.
La interpretación de leyes comunes en otros países de Occidente llama la atención en Holanda. ¿Comen algo especial los jueces nativos que los induce a estas definiciones e interpretaciones aberrantes y arbitrarias? ¿O son simplemente fascistas?
Quizás las dos cosas.
Estos mismos jueces no consideran actos terroristas los incendios provocados de mezquitas y escuelas. Tampoco consideran delitos las violencias que se cometen a diario, de palabra y de hecho, contra ciudadanos musulmanes y otros extranjeros.
Estos jueces claramente colaboran con el gobierno en la implantación de una tiranía fascista. Y se mofan de la civilización occidental.
Están empeñados en la instalación de un régimen de apartheid, con leyes especiales para musulmanes y extranjeros. En este régimen, el mero hecho de expresar repugnancia por el fascismo es considerado un delito.
Pero cuando un nativo, como el asesinado Theo van Gogh, expresa públicamente su deseo de mear en la tumba de su opositor socialista, no comete delito. Entonces se llama libertad de expresión.
Esos jueces se consideran, con todo, occidentales. Vaya farsa de simios.
Holanda ya no corre el peligro que se instale un régimen fascista, similar al alemán de los años 30. Ya se ha instalado.

Renacimiento Del Pensamiento Mágico En Holanda

Un musulmán holandés dijo, en un programa de televisión, que le alegraría ver muerto a Wilders, el diputado fascista furiosamente anti-musulmán. También dijo que se había alegrado al enterarse del asesinato de Theo van Gogh. Sus declaraciones causaron conmoción. ¿Por qué? La Cámara Baja en pleno ha pedido al ministro de Justicia que investigue si se puede procesar al imán holandés, Abdul-Jabbar van de Ven, y que, de otro modo, vea que otras medidas se pueden tomar contra el entrevistado. ¿Pero de qué se acusa al imán?
Los mismos parlamentarios que pedían la cabeza del imán se quedaron callados cuando van Gogh le deseó al jefe de GroenLinks, en una columna, la muerte por cáncer y declaró, también por escrito, que iría a mear sobre su tumba. Entonces callaron todos. Ahora estos parlamentarios se rasgan las vestiduras, y hasta las nuestras, por las discretas declaraciones del imán. Después de todo, sólo dijo que le alegraría si Dios retirase del mundo a ese diputado fascista; no dijo que iría a mear sobre su tumba ni nada parecido. Ahora esos parlamentarios quieren hacernos creer que ellos no han deseado nunca la muerte de nadie. Peor, que desear la muerte de alguien es quizás hasta inhumano. Y peor, que quieren transformar esto de desear la muerte de alguien en un delito.
Habrá que preguntarle entonces al ministro del Interior a quién quería matar cuando declaró la guerra a los extremistas musulmanes. Porque las guerras, entendemos todos, se hacen para matar a un adversario con el que no se puede conversar. Y habrá que tener las esposas listas para detener al presidente Bush, que ha expresado muchas veces su intención de matar a Osama bin Laden y otros terroristas. Lo he oído con mis propias orejas. Soy testigo incluso de amenazas de muerte proferidas por ese individuo. También oí al candidato Kerry decir cosas semejantes.
Esperamos que no se les ocurra a estos geniales parlamentarios prohibir el cine o la literatura, gran parte de cuyas producciones incluyen detalladas conspiraciones para asesinar a personajes diversos, incluyendo expresiones de odio y anhelos de muerte. Y, ciertamente, tendríamos que sacar de los libreros de nuestros hijos toda la literatura infantil en la que aprenden a leer, a comenzar por el Lobo Feroz, cuya muerte anhelamos todos, celebrando la conspiración de Caperucita y sus, que diríamos, ¿cómplices?
Nos querrán convencer de poner a Hansel y Gretel en el banquillo. La bruja es la buena de la historia.
¿Exagero si digo que todos -toda la humanidad- anhelamos la muerte de alguien de vez en cuando? ¿Exagero si digo que gran parte de la política internacional se basa en los anhelos y propósitos concretos de matar a otros? ¿Soy malo e inmoral si digo que me alegra leer relatos donde los nazis son matados? ¿Soy malo e inmoral si digo que me alegraría que muriera Pinochet, por ejemplo, y que en realidad me gustaría que no muriera de muerte natural -sino que pateado, escupido, colgado y quemado vivo? A mí, la verdad, me causaría una enorme, irreprimible alegría.
No me parece que desear la muerte de alguien sea un delito. Tampoco es inmoral. Es feo, concedo. No es una buena manera de matar el tiempo. Prenderle velas a la Virgen para que elimine a nuestros enemigos no es aceptado universalmente; tiene más aceptación clavar agujas en un muñeco de trapo. A veces hasta resulta. Pero en fin, no se considera delito que uno pida la intervención sobrenatural para deshacerse de alguien.
Yo no creo que sea bueno soltarnos las trenzas y empezar a publicar desde los tejados los listados de los que nos gustaría ver muertos. Es un ejercicio literario, nada más. No significa nada. En el mejor de los casos hará que el odiado, si acaso tiene alma, se pregunte por qué suscita tanto odio como para que le deseen la muerte. En el peor, si te lo encuentras en la calle, le gritarás la puta que te parió. Si nos ponemos todos a publicar las listas de los que queremos ver muertos, nos pasaremos a menudo con los ojos morados.
Por otro lado, que yo le diga a mi dios que me gustaría ver muerto a alguien, es algo que queda entre ese dios y yo. Ahora, supongamos que alguien cuya muerte he deseado públicamente, muere, ¿se me considerará cómplice de Dios? Y si, por ejemplo, publico en un diario que me gustaría que tal y tal sufriera una muerte estrambótica, pongamos por caso que se le reviente la cabeza, y que al cabo de unos días a ese tal y tal se le revienta efectivamente la cabeza, ¿se me acusará de su muerte? ¿O se acusará a mi dios? ¿Quién será cómplice: dios o yo? ¿Querrán los diputados poner a mi dios tras las rejas? ¿Se volverá a legislar, como en siglos pasados, sobre delitos sobrenaturales, con hechores o cómplices sobrenaturales?
[Cuando escribo esto, no me olvido que yo considero demonios a los fascistas. Sacados del infierno. Aun así, creo que nos bastan nuestras leyes y moral para combatirles].
Este es el desastroso estado de la política holandesa, secuestrada por una camada de tarados que quieren prohibir los malos pensamientos.

No Es Necesario Ser Musulmán Para Odiar A Los Gobernantes Culpables De La Violencia En Oriente Medio

Crece prestigio de extremistas en el mundo musulmán, según un informe del Pentágono.
El peligro de que la política exterior americana provoque resistencia y que esta se transforme en grupos y atentados terroristas ha sido señalado innumerables veces. La guerra contra Iraq es, recuérdese, explica los atentados terroristas en España, el resto de Europa y el resto del mundo. Pero no hay que olvidar que ya antes del 11 de septiembre de 2001 hubo numerosos atentados en Europa y el resto del mundo, y muchos de esos atentados tenían que ver con la ocupación israelí de Palestina. La guerra de Iraq tiene también mucho que ver con Israel. Aunque no se lo dice abiertamente, quizás el principal objetivo de la guerra y destrucción de Iraq ha sido eliminar al más feroz adversario de los israelíes fuera de Palestina. La guerra ha creado una dinámica propia, que probablemente significará que Europa, gracias a la insensata política norteamericana, será por algún tiempo blanco de atentados terroristas. Y que sus autores serán en su mayoría ciudadanos musulmanes europeos.
Por eso es sensato que la diplomacia española insista en volver a los orígenes del asunto. Si Israel abandonase esa ocupación ilegal y violenta, el extremismo musulmán -y no únicamente ese extremismo- perdería mucho viento. Y si Estados Unidos reconociese que una solución militar del problema de Iraq no tiene futuro y aceptase negociar una salida política y diplomática de la guerra, la amenaza terrorista musulmana se derrumbaría. Las ideologías fundamentalistas pueden ser combatidas por otros medios y los grupos terroristas pueden ser derrotados policialmente, como ha sido siempre el caso, en Europa y en el mundo árabe. Pero la creación de un estado palestino democrático hará mucho por restablecer el necesario diálogo entre civilizaciones y Palestina se puede transformar con ayuda de la comunidad internacional en un ejemplo para las teocracias y tiranías de Oriente Medio. Sobre todo ahora que en Iraq se corre el peligro de que las elecciones, si las hay, las ganen partidos teocráticos.
El terrorismo en Europa se explica menos por la supuesta falta de integración de los musulmanes que por una situación en varios campos internacionales que se prolonga demasiado tiempo, que es de patente injusticia y en la que los árabes han sido objeto de agresiones injustificadas, violentas y crueles. La situación de discriminación y segregación que deben soportar en algunos países europeos, aunque graves, no son probablemente la razón más importante por la que los jóvenes árabes se sienten atraídos por ideologías extremistas. Más importantes son probablemente los ataques israelíes, las torturas, los bombardeos, la muerte cotidiana de miles de civiles, la destrucción de ciudades y sitios sagrados, el robo de sus recursos y la lamentable asociación norteamericana con políticos corruptos y despreciados en sus propios países. No es necesario ser musulmán para ver la profunda injusticia que significa este panorama ni para odiar a los gobernantes que son culpables de este estado de cosas.

Libertad De Expresión Para Denunciar Opiniones Disidentes

Acaban las autoridades locales de un barrio de Amsterdam de redactar un llamado ‘contrato con la sociedad', obligando a las mezquitas a firmarlo. Es un documento insano e incoherente. Su primer punto obliga a los firmantes a respetar la libertad de expresión para "censurar las opiniones que reprueban y a plantar denuncia ante la policía si los insultos incitan a conductas delictivas" (http://blogia.com/mqh/index.php?idarticulo=200411252). Curiosa manera de definir la libertad de expresión o de opinión como la libertad para denunciar opiniones disidentes. ¿La habría escrito un simio? ¿Así han de entender los musulmanes la libertad de expresión: censurar las opiniones disidentes y llevar a la policía a quienes las expresen?
En el segundo punto se obligan las mezquitas a "detectar conductas extremistas" y a abordar a los que "sospechen" de esas conductas. La redacción es enrevesada. En el lenguaje corriente, las conductas son actos observables. ¿Cómo entonces ‘sospechar' de una ‘conducta no observable'? Seguramente quisieron decir los simios que redactaron el papel que los imanes deben corregir o denunciar a los que tengan ‘opiniones' extremistas. ¿Y por qué? En nuestras filosofías jurídicas y en nuestro estado de derecho, uno puede tener las opiniones que quiera. Nuestras leyes no castigan las opiniones, sino conductas y hechos. Incluso planes, que son un estado más elaborado de una opinión, pero no una opinión en tanto que tal -a menos que configure delitos como el de "incitación a la discriminación o al odio", que son delitos por lo demás muy al borde de una sana definición de lo delictivo. Pero, sea.
En suma, las mezquitas deben funcionar como apéndices del servicio secreto. ¿Suponen aparentemente sus autores que con este documento se contribuirá a detener a extremistas musulmanes antes de que cometan algún atentado? La lógica se me escapa. Los imanes y otros funcionarios de esas mezquitas van ahora por el barrio con un gran letrero invisible, pero legible para todos, que dice: ‘Soy el delator oficial del ayuntamiento'. ¿Creen los autores del papel que un posible extremista se acercará a un imán a contarle sus cuitas y problemas ideológicos? ¿Creen que los posibles terroristas se acercarán a los imanes y otros funcionarios de las mezquitas sabiendo que están obligados a denunciarles? Me parece muy poco probable. Lo que logrará es transformar a esos imanes en payasos. Sus comunidades perderán la confianza en ellos. O el documento no servirá para nada.
Y aquí surge esta constatación. El documento y el acuerdo no sirven para nada. O sólo sirven un objetivo que sólo los fascistas entienden: se trata de humillar a la comunidad musulmana. Obligar a los musulmanes, so pena de castigos no especificados, y a sus autoridades religiosas a bailar al gusto y arbitrio de los capataces arios. Recuérdese la filosofía fascista: mientras más injustificado, absurdo y ridículo el acto al que se someta al ‘enemigo', más placer obtiene el verdugo. No sirve para nada el documento, porque es incoherente y contradictorio. No importa; su objetivo no es que sirva para algo de verdad. Sólo sirve para lo que digo, para humillar y zaherir a la comunidad musulmana. El fascista le hará bailar tango si quiere. Y la víctima, intimidada y rodeada de guardias, bailará tango.
Si fueran coherentes -y no espero que un fascista lo sea-, habrían hecho firmar ese documento a todos los habitantes del barrio, a todas las iglesias, incluyendo la mía, a todas las asociaciones de vecinos y otras. En ese documento, nuestros curas se comprometerían a hacer uso de la libertad de expresión para denunciar a los disidentes -por ejemplo, a los que creen que los ángeles tienen alas. También se comprometerían nuestros curas a denunciar ‘conductas invisibles'. Los vecinos holandeses, y todos, se comprometerían a denunciar a la gente con opiniones de extrema derecha. Nos espiaríamos unos a otros todo el tiempo, por necesidad, ya que, según los genios que escribieron el ‘contrato', hay conductas invisibles. Incluso más, una conducta, aparte invisible, puede ser sólo "sospechada". Podríamos hacer detener a cualquiera por sospecharle de ocultar una conducta reprobada. La conducta reprobada no tiene necesidad de ser especificada. Y podemos denunciar a quien queramos sin que se entere nadie, pues las nuevas leyes admiten delaciones y acusaciones anónimas.
Obviamente, no se nos pide que nos transformemos en espías del servicio secreto y denunciemos a nuestros vecinos fascistas. ¿Cómo podría ser? Si es justamente él el que ha escrito el documento de marras.
La estupidez fascista se ha instalado en nuestro reino.