Pinochet Nuevamente A Juicio
Se inicia una nueva espera. Nunca se sabe con la justicia chilena. Ahora hay en Chile serias y fundadas acusaciones de que el poder judicial hizo la vista gorda durante la dictadura, contribuyendo a la impunidad del régimen. Es ciertamente una buena noticia, pero deberá aclararse ahora el sentido de las antiguas resoluciones sobre la supuesta y evidentemente falsa pretensión de que el antiguo dictador estaba incapacitado de seguir un juicio. El régimen socialista ha tenido una actitud al menos ambigua en lo que se refiere al procesamiento del ex dictador, admitiendo dilaciones que han llevado a muchos a creer que el actual presidente tiene un pacto secreto injustificado con los militares. Como sea, tampoco es suficiente que se procese al ex dictador. Los implicados en los asesinatos y en la represión de la época del tirano son muchos más y es urgente que el presidente desista de su anhelo de impedir que la justicia conozca las identidades de los implicados.
Es un mal síntoma que el presidente haya decretado secreto de estado la identidad de torturadores y asesinos. Tampoco es bueno que muchos de esos criminales continúen en el servicio público y en la judicatura. Después de negar justicia durante años a los miles de víctimas y sus familiares, el gobierno socialista debería publicar la lista de los implicados y expulsarles de inmediato del servicio del estado. Quizás sería también una buena oportunidad para legislar más estrictamente sobre los delitos de violación de los derechos humanos. Cometer este tipo de delitos debería ser castigado con más severidad. Pero también debe ser castigado no intervenir para evitar la comisión de ellos. De esa manera, nadie podrá esgrimir como argumento que obedece órdenes superiores en su comisión. También debe considerar el gobierno pagar compensaciones razonables a las viudas y familias de los asesinados. Lo debe Chile a sus víctimas.
Es un mal síntoma que el presidente haya decretado secreto de estado la identidad de torturadores y asesinos. Tampoco es bueno que muchos de esos criminales continúen en el servicio público y en la judicatura. Después de negar justicia durante años a los miles de víctimas y sus familiares, el gobierno socialista debería publicar la lista de los implicados y expulsarles de inmediato del servicio del estado. Quizás sería también una buena oportunidad para legislar más estrictamente sobre los delitos de violación de los derechos humanos. Cometer este tipo de delitos debería ser castigado con más severidad. Pero también debe ser castigado no intervenir para evitar la comisión de ellos. De esa manera, nadie podrá esgrimir como argumento que obedece órdenes superiores en su comisión. También debe considerar el gobierno pagar compensaciones razonables a las viudas y familias de los asesinados. Lo debe Chile a sus víctimas.
¿Son Para Iraq Una Solución Las Elecciones De Enero?
Es difícil imaginar que las elecciones de enero por sí solas proporcionen una solución a los problemas de Iraq. Si no participan los sunníes, aumentarán las perspectivas de una guerra civil casi permanente. Una de las principales quejas de la población sunní es, como señalan muchos, que ahora son tratados como ciudadanos de segunda clase, culpándoles de recibir los beneficios de la dictadura de uno de los suyos. El licenciamiento en masa del ejército fue obviamente un terrible error del gobernador Bremer. Lo mismo los licenciamientos masivos de sunníes en el servicio público. Las dos medidas han dejado en la calle a millones de funcionarios que ahora debido a su afiliación sunní tampoco pueden aspirar a posiciones en el principal empleador del país: el estado. Estas quejas no terminarán con las elecciones. Tampoco terminarán los problemas que las originan. Para esto, sólo cabe negociar con los líderes políticos y religiosos sunníes y la resistencia nacionalista.
Las ventajas de las negociaciones son evidentes. Terminaría con la situación desesperada en que se encuentran los sunníes y ciertamente con la resistencia se podría negociar poner coto a las actividades de los grupos fundamentalistas que, en primer lugar, con sus actos de salvaje y arbitraria violencia, dañan a la resistencia misma. Y ayudaría a dar los primeros pasos hacia una sociedad que debe definirse por la ciudadanía más que por tribus y afiliaciones religiosas. Postergar las elecciones sin iniciar al menos el proceso de negociación seguramente no conducirá a ninguna parte. El principal problema para Iraq es la ocupación. Medidas serias que inicien la retirada de las tropas ocupantes es quizás lo más importante en unas negociaciones. Es posible que tropas árabes puedan tomar a su cargo muchas tareas de mantención del orden público y de adiestramiento de las nuevas fuerzas policiales y del ejército iraquí. Tropas árabes no despertarían probablemente una oposición tan encarnizada.
Pero nada de esto es posible con la actual postura del gobierno norteamericano. Peor aún, el anuncio de que aumentará sus tropas en ese país y las declaraciones del ministro de Defensa de que se quedarán al menos otros cuatro años, no hacen sino empeorar la situación y confirmar las sospechas de todo el mundo -en primer lugar de los iraquíes- de que EEUU no tiene intenciones de dejar el país. La reticencia de Europa a verse implicada en los desconocidos planes norteamericanos es más que comprensible. Por más que insista Estados Unidos, la comunidad internacional considera ilegal la ocupación. Y, por otra parte, Europa está mucho más cerca de Oriente Medio que Estados Unidos. Iraq y el descontento mundo árabe nos puede devolver alguna forma de guerra a nuestra propia casa. Es la ocupación la que debe terminar. Para ello, EEUU contaría con el apoyo europeo. Pero no para combatir la resistencia ni arrasar con más ciudades. A fin de cuentas, retirarse conviene sobre todo a Estados Unidos.
Las ventajas de las negociaciones son evidentes. Terminaría con la situación desesperada en que se encuentran los sunníes y ciertamente con la resistencia se podría negociar poner coto a las actividades de los grupos fundamentalistas que, en primer lugar, con sus actos de salvaje y arbitraria violencia, dañan a la resistencia misma. Y ayudaría a dar los primeros pasos hacia una sociedad que debe definirse por la ciudadanía más que por tribus y afiliaciones religiosas. Postergar las elecciones sin iniciar al menos el proceso de negociación seguramente no conducirá a ninguna parte. El principal problema para Iraq es la ocupación. Medidas serias que inicien la retirada de las tropas ocupantes es quizás lo más importante en unas negociaciones. Es posible que tropas árabes puedan tomar a su cargo muchas tareas de mantención del orden público y de adiestramiento de las nuevas fuerzas policiales y del ejército iraquí. Tropas árabes no despertarían probablemente una oposición tan encarnizada.
Pero nada de esto es posible con la actual postura del gobierno norteamericano. Peor aún, el anuncio de que aumentará sus tropas en ese país y las declaraciones del ministro de Defensa de que se quedarán al menos otros cuatro años, no hacen sino empeorar la situación y confirmar las sospechas de todo el mundo -en primer lugar de los iraquíes- de que EEUU no tiene intenciones de dejar el país. La reticencia de Europa a verse implicada en los desconocidos planes norteamericanos es más que comprensible. Por más que insista Estados Unidos, la comunidad internacional considera ilegal la ocupación. Y, por otra parte, Europa está mucho más cerca de Oriente Medio que Estados Unidos. Iraq y el descontento mundo árabe nos puede devolver alguna forma de guerra a nuestra propia casa. Es la ocupación la que debe terminar. Para ello, EEUU contaría con el apoyo europeo. Pero no para combatir la resistencia ni arrasar con más ciudades. A fin de cuentas, retirarse conviene sobre todo a Estados Unidos.
El Juicio De Los Baazistas
Aunque la justicia no debe considerar si es oportuna o no, estos juicios tienen toda la visa de estar dictadas por necesidades ajenas a ella. El nuevo cuerpo de leyes con que se juzgará al ex dictador y sus cómplices es deficientemente comprendido por los nuevos jueces. Los informes de prensa sobre la formación y preparación de esos jueves en Londres han sido desastrosos. Uno de ellos, por lo demás, declaró públicamente que se encontraban bajo fuerte presión y que la sentencia ha sido poco menos que determinada antes del juicio. Dada la naturaleza de los crímenes de que se acusa al ex dictador, no sorprendería esa determinación, pero no dice nada bueno de la nueva judicatura. Por otro lado, la decisión del gobierno crea un nuevo terreno de conflicto en la comunidad internacional, especialmente Europa y Naciones Unidas, que no reconocerán esos tribunales por apartarse de reglas jurídicas internacionales. También precisamente por la pena de muerte.
La prensa había ya anunciado hace un tiempo las intenciones del gobierno iraquí interino de realizar algunos juicios poco antes de las elecciones, para dar un impulso a Allawi -antiguo baazista, matón y espía inglés y norteamericano. Es probable que Estados Unidos piense que dar un empujón a Allawi es más urgente ahora que los sondeos entregan una mayoría a al-Hakim, el candidato de la alianza religiosa chií -otro espía, pero de la teocracia iraní. Si Iraq cae bajo la esfera de influencia de Irán, el supuesto proyecto de reforma de Oriente Medio será un tiro que sale por la culata y se corre el riesgo de desestabilizar aun más esa región. Aún así, la ejecución de Hussein y otros jerarcas baazistas no es una garantía de que Allawi o sus protegidos ganen las elecciones. Más probable es que los juicios enturbien aun más el proceso político y agreguen otro factor desestabilizador. Ahora pareciera que también conviene a Estados Unidos aplazar las elecciones.
La prensa había ya anunciado hace un tiempo las intenciones del gobierno iraquí interino de realizar algunos juicios poco antes de las elecciones, para dar un impulso a Allawi -antiguo baazista, matón y espía inglés y norteamericano. Es probable que Estados Unidos piense que dar un empujón a Allawi es más urgente ahora que los sondeos entregan una mayoría a al-Hakim, el candidato de la alianza religiosa chií -otro espía, pero de la teocracia iraní. Si Iraq cae bajo la esfera de influencia de Irán, el supuesto proyecto de reforma de Oriente Medio será un tiro que sale por la culata y se corre el riesgo de desestabilizar aun más esa región. Aún así, la ejecución de Hussein y otros jerarcas baazistas no es una garantía de que Allawi o sus protegidos ganen las elecciones. Más probable es que los juicios enturbien aun más el proceso político y agreguen otro factor desestabilizador. Ahora pareciera que también conviene a Estados Unidos aplazar las elecciones.
¿Dónde Está El Peligro Del Islam?
Del islam hay tantas interpretaciones como del cristianismo. Con suficiente mala fe también podríamos que el cristianismo es una ideología totalitaria. Lo podríamos decir en realidad de cualquier ideología. Y ciertamente todas cuentan con versiones totalitarias, algunas aberrantes. Si enfatizamos sus aspectos místicos, las religiones son irracionales. Si son irracionales, se oponen a lo que llamamos ley. Si se oponen a la ley, son anti-constitucionales. Etcétera. Este razonamiento se muerde la cola. Poco tiene que ver, en realidad, con la integración e inmigración. Para citar un ejemplo: según los sondeos, la inmensa mayoría de los musulmanes residentes en Holanda se reconocen en una sociedad democrática, con representantes elegidos, y en el sistema jurídico occidental. La gran mayoría de ellos se reconocen en la libertad de expresión, lo mismo que condenan el uso de la violencia en la vida política. También apoyarían restricciones a esta libertad, si supera los límites de la decencia.
Pero también la gran mayoría de la población holandesa es partidaria de limitar la libertad de expresión cuando esta se usa para humillar a otros. Ayer lo ha declarado incluso el ministro de Asuntos Económicos -un liberal. Para ir todavía más lejos, según el mismo sondeo la gran mayoría de los musulmanes no son partidarios de tener un partido musulmán basado en principios religiosos, aunque la ley y la constitución lo permiten. No creen que sea necesario, aunque reconocen que se sienten dejados de lado por los principales partidos políticos nativos. La mayoría vota a izquierda. (Un 5% vota incluso por partidos cristianos; un 3% por partidos de extrema derecha. Un 45% vota laborista.) Por cierto, la inmensa mayoría de los musulmanes rechaza al integrismo y las acciones violentas de terroristas musulmanes. Y consideran el terrorismo islámico un peligro, aunque piden que no se mida con dos varas.
Así, ¿dónde está el peligro musulmán? No aspiran, como supone un forista, a "organizar la sociedad según las verdades absolutas reveladas por Dios en el libro sagrado". Sin duda, hay musulmanes partidarios de la sharia y de la teocracia (casi un 3% de los musulmanes holandeses). Pero ese porcentaje es irrisorio si se lo compara con el porcentaje de holandeses partidarios explícitamente de imponer a los musulmanes un sistema aparte de leyes y normas (un 11% votaría a la extrema derecha xenófoba) -este sistema ya existe, en realidad. El gran peligro político para Europa lo constituyen las tendencias de extrema derecha, no los inmigrantes ni los musulmanes -sobre todo cuando estas tendencias, como en Holanda, se transforman en gobierno. El terrorismo musulmán es un peligro policial. Peor que este es el terrorismo de estado, que declara guerras e invade países y que también pretende que el asesinato masivo de civiles no es un crimen.
Pero también la gran mayoría de la población holandesa es partidaria de limitar la libertad de expresión cuando esta se usa para humillar a otros. Ayer lo ha declarado incluso el ministro de Asuntos Económicos -un liberal. Para ir todavía más lejos, según el mismo sondeo la gran mayoría de los musulmanes no son partidarios de tener un partido musulmán basado en principios religiosos, aunque la ley y la constitución lo permiten. No creen que sea necesario, aunque reconocen que se sienten dejados de lado por los principales partidos políticos nativos. La mayoría vota a izquierda. (Un 5% vota incluso por partidos cristianos; un 3% por partidos de extrema derecha. Un 45% vota laborista.) Por cierto, la inmensa mayoría de los musulmanes rechaza al integrismo y las acciones violentas de terroristas musulmanes. Y consideran el terrorismo islámico un peligro, aunque piden que no se mida con dos varas.
Así, ¿dónde está el peligro musulmán? No aspiran, como supone un forista, a "organizar la sociedad según las verdades absolutas reveladas por Dios en el libro sagrado". Sin duda, hay musulmanes partidarios de la sharia y de la teocracia (casi un 3% de los musulmanes holandeses). Pero ese porcentaje es irrisorio si se lo compara con el porcentaje de holandeses partidarios explícitamente de imponer a los musulmanes un sistema aparte de leyes y normas (un 11% votaría a la extrema derecha xenófoba) -este sistema ya existe, en realidad. El gran peligro político para Europa lo constituyen las tendencias de extrema derecha, no los inmigrantes ni los musulmanes -sobre todo cuando estas tendencias, como en Holanda, se transforman en gobierno. El terrorismo musulmán es un peligro policial. Peor que este es el terrorismo de estado, que declara guerras e invade países y que también pretende que el asesinato masivo de civiles no es un crimen.
Turquía Y La Integración De Los Inmigrantes
Por más que doy vueltas al asunto, no veo realmente dónde está el problema de la inmigración ni qué tenga este que ver con la integración'. El autor comienza con Holanda. En ese país, según una comisión gubernamental (la comisión Blok), no hay problemas de integración. Que lo diga el gobierno es otro asunto. La gran mayoría de los inmigrantes habla el idioma nativo, aunque por lo demás esta es una exigencia absurda. Según esa comisión, los problemas que aquejan a los inmigrantes se derivan fundamentalmente de una política de exclusión sistemática del estado, y del racismo de parte de su población. Lo primero ha quedado claro cuando hemos descubierto que los servicios secretos -a pesar de ser un país que declaró la guerra a Iraq y que estuvo implicado en la matanza de Sbrenica de 1995- no tenían suficientes colaboradores ni traductores árabes, necesarios para combatir el terrorismo musulmán. Lo segundo se traduce en tasas de desempleo mayores entre inmigrantes que entre nativos.
Es realmente absurdo pretender que el asesinato de van Gogh demuestre una supuesta falta de integración de los musulmanes. A van Gogh lo mató Mohamed B., no la población ni la fe musulmana. Además, Mohamed B. es holandés. Cuando otro holandés -Volkert van der G.- asesinó al líder fascista Fortuyn, no se supuso que la población holandesa no hubiese todavía comprendido cabalmente los principios que animan a la moderna civilización occidental. Nadie pidió tampoco que se obligase a los holandeses a integrarse' siguiendo cursos sobre la democracia y el estado de derecho. ¿Parecería ahora, con el repentino auge de líderes fascistas, necesario obligar a esa población a civilizarse? Hay que ser ingenuo o tener mala fe insistir en esta supuesta falta de integración. Los extremistas de todo signo deben naturalmente ser combatidos. Incluyendo la represión -más necesaria que nunca- de fascistas y otras fuerzas de extrema derecha. También lo comprenden así las comunidades de extranjeros.
No hubo en Holanda una opinión pública enfurecida. Decir eso supone pensar que los holandeses son simios. Los atentados contra las mezquitas se vienen cometiendo desde hace 5 años y, según la policía, son cometidos por grupos organizados de extrema derecha. Hace mal el autor -o tiene mala fe- en presentar a esos criminales como grupos de vigilantes enardecidos. Es simplemente falso. Y los actos de violencia de inspiración política son cometidos en su gran mayoría por grupos de extrema derecha, no por inmigrantes ni moros ni militantes de izquierdas. Lamentablemente -¿lo sabe el autor?- no considera el gobierno terrorismo sus actos, ni se reprime a esos grupos como se debiese. El gobierno -una coalición de centro y extrema derecha- ha alentado la discriminación y el odio racial/cultural, instalando una especie de régimen aparte para los musulmanes. Al mismo tiempo, se hace cómplice de la invasión de Iraq. Realmente no se necesita mucho más para provocar sentimientos hostiles.
Es realmente absurdo pretender que el asesinato de van Gogh demuestre una supuesta falta de integración de los musulmanes. A van Gogh lo mató Mohamed B., no la población ni la fe musulmana. Además, Mohamed B. es holandés. Cuando otro holandés -Volkert van der G.- asesinó al líder fascista Fortuyn, no se supuso que la población holandesa no hubiese todavía comprendido cabalmente los principios que animan a la moderna civilización occidental. Nadie pidió tampoco que se obligase a los holandeses a integrarse' siguiendo cursos sobre la democracia y el estado de derecho. ¿Parecería ahora, con el repentino auge de líderes fascistas, necesario obligar a esa población a civilizarse? Hay que ser ingenuo o tener mala fe insistir en esta supuesta falta de integración. Los extremistas de todo signo deben naturalmente ser combatidos. Incluyendo la represión -más necesaria que nunca- de fascistas y otras fuerzas de extrema derecha. También lo comprenden así las comunidades de extranjeros.
No hubo en Holanda una opinión pública enfurecida. Decir eso supone pensar que los holandeses son simios. Los atentados contra las mezquitas se vienen cometiendo desde hace 5 años y, según la policía, son cometidos por grupos organizados de extrema derecha. Hace mal el autor -o tiene mala fe- en presentar a esos criminales como grupos de vigilantes enardecidos. Es simplemente falso. Y los actos de violencia de inspiración política son cometidos en su gran mayoría por grupos de extrema derecha, no por inmigrantes ni moros ni militantes de izquierdas. Lamentablemente -¿lo sabe el autor?- no considera el gobierno terrorismo sus actos, ni se reprime a esos grupos como se debiese. El gobierno -una coalición de centro y extrema derecha- ha alentado la discriminación y el odio racial/cultural, instalando una especie de régimen aparte para los musulmanes. Al mismo tiempo, se hace cómplice de la invasión de Iraq. Realmente no se necesita mucho más para provocar sentimientos hostiles.
¿Hay Un Terrorismo Peor Que Otro?
Definitivamente. Los últimos acontecimientos en Holanda lo dejan en claro. El terrorismo islamita lo realizan pequeños grupos de gente o descerebrada o herida o desesperada. Con sus actos terminan usualmente sus carreras de violencia. Terminar con este terrorismo es sobre todo un asunto policial. No hablo de soluciones de la raíz de los problemas. Esas soluciones deben surgir. La ocupación de Palestina debe terminar, y con ello se terminaría con la fuente más intensa del malestar y de la indignación árabe. Pero no terminará con todo el terrorismo. Fanáticos y dementes que buscan ganar puntos en el paraíso habrá siempre. Pero la solución, si la hay, sigue siendo policial. En los casos de terrorismo inspirados políticamente, digamos los grupos que quieren imponer una teocracia musulmana en Europa y el mundo, las pretensiones son tan claramente absurdas que, sin desdeñar su gravedad en el terreno policial, no pueden sino mover a risa.
El terrorismo de extrema derecha, en cambio, está asociado a proyectos políticos totalitarios apoyados por estructuras gubernamentales. Los terroristas de extrema derecha son protegidos o por las leyes de sus países o por personajes políticos importantes de sus países. En Holanda, por ejemplo, parece evidente que los grupos terroristas neo-nazis cuentan con la protección del ministro del Interior, y quizás de todo el gabinete. De todos los atentados contra mezquitas, escuelas y centros de refugiados de los últimos cinco años, se ha detenido y procesado sólo a seis personas -adolescentes. El gobierno, además, no llama terrorismo a sus acciones. Para el gobierno holandés, estos extremistas no son terroristas: son, en su jerga, "activistas políticos violentos". Los ministros llaman a los integrantes de estos grupos "jóvenes exaltados". El jefe de la bancada de extrema derecha les llama "el pueblo holandés indignado".
El gobierno argumenta que no su objetivo no es causar muertes, sino sólo daños materiales. Pero esto es una falsedad. No han habido víctimas mortales porque Dios no quiso. El atentado frustrado de agosto contra un centro de refugiados se cometió durante el día. Si la bomba hubiese estallado habría habido con toda probabilidad víctimas mortales, según declaró la propia policía un mes después de conocido el incidente. Uno de los atentados de noviembre se cometió en el día contra la sala de reuniones de un ayuntamiento. Estaban los concejales reunidos. Las bombas incendiarias no les cayeron encima de casualidad. Estos criminales siguen libres. No son terroristas.
Está claro que el gobierno protege al terrorismo de extrema derecha. Esos grupos son parte de sus fuerzas de orden. Sus grupos de choque. Se especializan en quemar templos y en atacar a niños.
Sin embargo, contra el supuesto terrorismo musulmán se aplica mano dura. Y se define como terrorismo dichos y actos que no son constitutivos de delito en ningún país del mundo. Hay varios ciudadanos árabes en prisión indefinida por haber "deseado la muerte" de un político. Es posible que no nos guste que se desee la muerte de alguien, pero no es un delito. Tampoco es un delito oponerse a la guerra de Iraq y denunciar las violencias contra civiles en ese país. Ahora, para los jueces holandeses sí lo es. Cuando los árabes denunciaban los crímenes de Saddam Hussein no se consideraba que cometiesen un delito.
En Holanda ocurren cosas graves. El director del buró de sondeos Maurice de Hondt habla de una república de Weismar -el gobierno que precedió la tiranía nazi. No creo que exagere. El director de la oficina contra el racismo de Inglaterra describe a Holanda como un país donde se aplica el apartheid. Dice que comenzó con el gobierno de extrema derecha en el 2000. Y tiene razón. Desde entonces el terrorismo de extrema derecha está en el poder.
El terrorismo de extrema derecha, en cambio, está asociado a proyectos políticos totalitarios apoyados por estructuras gubernamentales. Los terroristas de extrema derecha son protegidos o por las leyes de sus países o por personajes políticos importantes de sus países. En Holanda, por ejemplo, parece evidente que los grupos terroristas neo-nazis cuentan con la protección del ministro del Interior, y quizás de todo el gabinete. De todos los atentados contra mezquitas, escuelas y centros de refugiados de los últimos cinco años, se ha detenido y procesado sólo a seis personas -adolescentes. El gobierno, además, no llama terrorismo a sus acciones. Para el gobierno holandés, estos extremistas no son terroristas: son, en su jerga, "activistas políticos violentos". Los ministros llaman a los integrantes de estos grupos "jóvenes exaltados". El jefe de la bancada de extrema derecha les llama "el pueblo holandés indignado".
El gobierno argumenta que no su objetivo no es causar muertes, sino sólo daños materiales. Pero esto es una falsedad. No han habido víctimas mortales porque Dios no quiso. El atentado frustrado de agosto contra un centro de refugiados se cometió durante el día. Si la bomba hubiese estallado habría habido con toda probabilidad víctimas mortales, según declaró la propia policía un mes después de conocido el incidente. Uno de los atentados de noviembre se cometió en el día contra la sala de reuniones de un ayuntamiento. Estaban los concejales reunidos. Las bombas incendiarias no les cayeron encima de casualidad. Estos criminales siguen libres. No son terroristas.
Está claro que el gobierno protege al terrorismo de extrema derecha. Esos grupos son parte de sus fuerzas de orden. Sus grupos de choque. Se especializan en quemar templos y en atacar a niños.
Sin embargo, contra el supuesto terrorismo musulmán se aplica mano dura. Y se define como terrorismo dichos y actos que no son constitutivos de delito en ningún país del mundo. Hay varios ciudadanos árabes en prisión indefinida por haber "deseado la muerte" de un político. Es posible que no nos guste que se desee la muerte de alguien, pero no es un delito. Tampoco es un delito oponerse a la guerra de Iraq y denunciar las violencias contra civiles en ese país. Ahora, para los jueces holandeses sí lo es. Cuando los árabes denunciaban los crímenes de Saddam Hussein no se consideraba que cometiesen un delito.
En Holanda ocurren cosas graves. El director del buró de sondeos Maurice de Hondt habla de una república de Weismar -el gobierno que precedió la tiranía nazi. No creo que exagere. El director de la oficina contra el racismo de Inglaterra describe a Holanda como un país donde se aplica el apartheid. Dice que comenzó con el gobierno de extrema derecha en el 2000. Y tiene razón. Desde entonces el terrorismo de extrema derecha está en el poder.
¿Populismo O Fascismo?
Sobre todo en Holanda alguna prensa, y algunos comentaristas políticos, llaman populismo' a las propuestas más autoritarias de los partidos del gobierno y más a la derecha de este. Es un uso extraño y, a mi juicio, torcido de su acepción más habitual. Normalmente llamamos populismo a esas tendencias caudillistas, con rasgos autoritarios, generalmente de izquierdas. Por tradición se ha reservado el término fascismo para las tendencias caudillistas, igualmente de rasgos autoritarios, pero generalmente de extrema derecha. Así, por ejemplo, Fidel Castro, en Cuba, es populista; también lo eran el Che Guevara, y el general Velasco, en Perú. Franco, de España, al contrario, era fascista; lo mismo que Somoza, en Nicaragua.
La diferencia en general se resume en que ambas tendencias proponen soluciones políticas y sociales autoritarias para los problemas de un país, fuera de los sistemas legales democráticos más tradicionales. Pero los populistas proponen un autoritarismo desde abajo (como en el caso de Cuba, con los comités de defensa de la revolución), mientras que los fascistas proponen un autoritarismo desde arriba (usualmente una dictadura militar). Por lo mismo, los fascistas, al contrario de los populistas, son habitualmente partidarios de medidas anti-populares (o anti-sindicales y anti-obreras).
Así, pues, llama la atención, e irrita, que se llame populistas' a políticos de clara inspiración fascista, como lo fue el asesinado líder holandés Pim Fortuyn, o al jefe de la bancada parlamentaria del mal llamado partido liberal' VVD (son las siglas de Volk, Vrijheid en Democratie; Pueblo, Libertad y Democracia, actualmente dirigido por un grupo de extrema derecha), van Aartsen, o a la diputado de este partido, van der Laan. También se llama erróneamente populista al jefe de la bancada (de una persona, de momento) neo-nazi de Geert Wilders.
¿Por qué son fascistas estos populistas'? Todos ellos han propuesto salirse de la legalidad vigente para combatir lo que llaman la amenaza terrorista. Según ellos, esta amenaza la constituye la población musulmana misma, y en especial la inmigración, y proponen leyes especiales para controlar y vigilar a este grupo. Son partidarios de las deportaciones, de leyes especiales que permitan encarcelar sin juicio y sin acusación y por tiempo indefinido a sospechosos de terrorismo (léase, musulmanes). No me invento nada. Han declarado sus planes y propuestas desde hace mucho tiempo, antes aún del asesinato del columnista de extrema derecha van Gogh.
El señor van Aartsen, que sufrió un intento de asesinato frustrado a principios de año a manos de una abogado holandesa, reprochó a su propio gabinete "respetar más la ley que la defensa del pueblo holandés". Es una cita textual. Recuérdese que este diputado tiene la ambición de llegar a ser primer ministro del país. Sus primeras propuestas en torno a la lucha anti-terrorista eran nada menos que cerrar las mezquitas y expulsar a los imanes. Es más odio que autoritarismo, pues son medidas injustificadas e irracionales.
Al contra-argumento de que en realidad gran mayoría de los atentados terroristas de los últimos cinco años han sido cometidos por grupos de extrema derecha (a saber, incendios de mezquitas, escuelas y centros de refugiados, amenazas y atentados contra políticos demócratas), y que los principales atentados contra políticos de extrema derecha han sido cometidos por ciudadanos holandeses y no por musulmanes (a saber, el asesinato de Fortuyn, el intento de asesinato de van Aartsen, la conspiración para asesinar a la ministro fascista Verdonk), los populistas' no dan respuesta. Es curioso. Guardan un extraño silencio.
Muchos de ellos no consideran terroristas a los grupos de extrema derecha. Lo que es más, el diputado van Aartsen caracterizó los atentados de la extrema derecha como "reacción espontánea del pueblo", a pesar de las investigaciones policiales de que se trata de una campaña organizada a nivel nacional por grupos de extrema derecha. El señor van Aartsen muy probablemente está ligado a esos grupos. Son los grupos que actuaron inmediatamente después del discurso del ministro del Interior, Remkes (del partido VVD), llamando a la guerra contra los musulmanes. Es importante señalar que tras el asesinato de van Gogh, el martes 2 de noviembre, y el viernes 5, el día del discurso del ministro, no se registraron atentados contra mezquitas. Los atentados comenzaron la noche misma del viernes, después aparentemente de que esos grupos recibieran esas órdenes del ministro.
Todos estos dañinos personajes vienen realizando una furibunda campaña contra la corrección política' y lamentan que la ética interfiera en la política. Reclamaba el canciller austriaco, invitado en la semana a un debate sobre normas y valores en Rotterdam, que la corrección política impedía, lamentablemente, decía, tomar medidas más duras contra los extranjeros. En Holanda, una diputado fascista, de repugnante inmoralidad, viene diciendo lo mismo desde hace un tiempo: la diputado van der Laan, que exige que se abandonen los criterios morales a la hora de hacer política.
El propio primer ministro holandés, Balkenende, ha dicho en Rotterdam, en respuesta a su colega Schüssel, que "un poco de populismo" no estaría mal en Europa. (Aunque agregó que en realidad el populismo no ofrecía solución a ningún problema).
Mario Vargas Llosa participó en ese debate y yo le critiqué duramente, sobre todo por su infame e irrespetuosa afirmación de que las elecciones españolas no las había ganado el electorado español sino los terroristas de Al Qaeda. Es una infamia y una muestra de desprecio hacia los españoles que me parecen francamente inadmisibles.
Pero debo reconocer que también fue uno de los pocos que ofreció resistencia a los argumentos del fascista Schüssel (infiltrado, como otros fascistas en Holanda, en partidos más normales), diciéndole que el populismo era la mejor manera de destruir la democracia.
No podría estar en mayor acuerdo con el escritor.
Antes de terminar, quiero llamar la atención sobre otro aspecto del fascismo holandés, que ya había sido señalado y aconsejado por Fortuyn. Fortuyn no quería de ninguna manera que se lo asociara con los neo-nazis de la calle. Diseñó una política de relaciones públicas que consistía en presentarse al público como un político normal, elegante, bien hablado, alejado de los matones, tratando de trabar alianzas con los partidos tradicionales. Los fascistas en Holanda no existen casi en tanto que tales. Ninguno de ellos se llama a sí mismo fascista'. Huyen del término como del azufre. Pertenecen todos a ellos a partidos normales. El partido que mayor acogida les ha dado, es el partido VVD. Pero también se han infiltrado en la democracia-cristiana, en los laboristas e incluso entre los verdes.
Es por esa razón que cuando el líder laborista anunció su deseo de gobernar con el líder de los neo-nazis de Wilders, no me sorprendió realmente.
La diferencia en general se resume en que ambas tendencias proponen soluciones políticas y sociales autoritarias para los problemas de un país, fuera de los sistemas legales democráticos más tradicionales. Pero los populistas proponen un autoritarismo desde abajo (como en el caso de Cuba, con los comités de defensa de la revolución), mientras que los fascistas proponen un autoritarismo desde arriba (usualmente una dictadura militar). Por lo mismo, los fascistas, al contrario de los populistas, son habitualmente partidarios de medidas anti-populares (o anti-sindicales y anti-obreras).
Así, pues, llama la atención, e irrita, que se llame populistas' a políticos de clara inspiración fascista, como lo fue el asesinado líder holandés Pim Fortuyn, o al jefe de la bancada parlamentaria del mal llamado partido liberal' VVD (son las siglas de Volk, Vrijheid en Democratie; Pueblo, Libertad y Democracia, actualmente dirigido por un grupo de extrema derecha), van Aartsen, o a la diputado de este partido, van der Laan. También se llama erróneamente populista al jefe de la bancada (de una persona, de momento) neo-nazi de Geert Wilders.
¿Por qué son fascistas estos populistas'? Todos ellos han propuesto salirse de la legalidad vigente para combatir lo que llaman la amenaza terrorista. Según ellos, esta amenaza la constituye la población musulmana misma, y en especial la inmigración, y proponen leyes especiales para controlar y vigilar a este grupo. Son partidarios de las deportaciones, de leyes especiales que permitan encarcelar sin juicio y sin acusación y por tiempo indefinido a sospechosos de terrorismo (léase, musulmanes). No me invento nada. Han declarado sus planes y propuestas desde hace mucho tiempo, antes aún del asesinato del columnista de extrema derecha van Gogh.
El señor van Aartsen, que sufrió un intento de asesinato frustrado a principios de año a manos de una abogado holandesa, reprochó a su propio gabinete "respetar más la ley que la defensa del pueblo holandés". Es una cita textual. Recuérdese que este diputado tiene la ambición de llegar a ser primer ministro del país. Sus primeras propuestas en torno a la lucha anti-terrorista eran nada menos que cerrar las mezquitas y expulsar a los imanes. Es más odio que autoritarismo, pues son medidas injustificadas e irracionales.
Al contra-argumento de que en realidad gran mayoría de los atentados terroristas de los últimos cinco años han sido cometidos por grupos de extrema derecha (a saber, incendios de mezquitas, escuelas y centros de refugiados, amenazas y atentados contra políticos demócratas), y que los principales atentados contra políticos de extrema derecha han sido cometidos por ciudadanos holandeses y no por musulmanes (a saber, el asesinato de Fortuyn, el intento de asesinato de van Aartsen, la conspiración para asesinar a la ministro fascista Verdonk), los populistas' no dan respuesta. Es curioso. Guardan un extraño silencio.
Muchos de ellos no consideran terroristas a los grupos de extrema derecha. Lo que es más, el diputado van Aartsen caracterizó los atentados de la extrema derecha como "reacción espontánea del pueblo", a pesar de las investigaciones policiales de que se trata de una campaña organizada a nivel nacional por grupos de extrema derecha. El señor van Aartsen muy probablemente está ligado a esos grupos. Son los grupos que actuaron inmediatamente después del discurso del ministro del Interior, Remkes (del partido VVD), llamando a la guerra contra los musulmanes. Es importante señalar que tras el asesinato de van Gogh, el martes 2 de noviembre, y el viernes 5, el día del discurso del ministro, no se registraron atentados contra mezquitas. Los atentados comenzaron la noche misma del viernes, después aparentemente de que esos grupos recibieran esas órdenes del ministro.
Todos estos dañinos personajes vienen realizando una furibunda campaña contra la corrección política' y lamentan que la ética interfiera en la política. Reclamaba el canciller austriaco, invitado en la semana a un debate sobre normas y valores en Rotterdam, que la corrección política impedía, lamentablemente, decía, tomar medidas más duras contra los extranjeros. En Holanda, una diputado fascista, de repugnante inmoralidad, viene diciendo lo mismo desde hace un tiempo: la diputado van der Laan, que exige que se abandonen los criterios morales a la hora de hacer política.
El propio primer ministro holandés, Balkenende, ha dicho en Rotterdam, en respuesta a su colega Schüssel, que "un poco de populismo" no estaría mal en Europa. (Aunque agregó que en realidad el populismo no ofrecía solución a ningún problema).
Mario Vargas Llosa participó en ese debate y yo le critiqué duramente, sobre todo por su infame e irrespetuosa afirmación de que las elecciones españolas no las había ganado el electorado español sino los terroristas de Al Qaeda. Es una infamia y una muestra de desprecio hacia los españoles que me parecen francamente inadmisibles.
Pero debo reconocer que también fue uno de los pocos que ofreció resistencia a los argumentos del fascista Schüssel (infiltrado, como otros fascistas en Holanda, en partidos más normales), diciéndole que el populismo era la mejor manera de destruir la democracia.
No podría estar en mayor acuerdo con el escritor.
Antes de terminar, quiero llamar la atención sobre otro aspecto del fascismo holandés, que ya había sido señalado y aconsejado por Fortuyn. Fortuyn no quería de ninguna manera que se lo asociara con los neo-nazis de la calle. Diseñó una política de relaciones públicas que consistía en presentarse al público como un político normal, elegante, bien hablado, alejado de los matones, tratando de trabar alianzas con los partidos tradicionales. Los fascistas en Holanda no existen casi en tanto que tales. Ninguno de ellos se llama a sí mismo fascista'. Huyen del término como del azufre. Pertenecen todos a ellos a partidos normales. El partido que mayor acogida les ha dado, es el partido VVD. Pero también se han infiltrado en la democracia-cristiana, en los laboristas e incluso entre los verdes.
Es por esa razón que cuando el líder laborista anunció su deseo de gobernar con el líder de los neo-nazis de Wilders, no me sorprendió realmente.
Holanda Provoca Con Apartheid A Mundo Árabe E Irán Puede Tomar Represalias
A medida que pasa el tiempo, surgen nuevos peligros en el terreno internacional. EEUU ha sido incapaz de convencer al mundo, y en especial al mundo libre y al árabe, que la guerra contra Iraq, aunque fuese ilegal, tendría un fin pronto y que asistiríamos en poco tiempo al nacimiento de un Iraq democrático y libre. Los aliados de EEUU en el país no dan esas garantías. Y las políticas norteamericanas hacen aun más agudos y graves los conflictos internos de ese país, y amenazan con extender el conflicto a países adyacentes. Israel se empecina en mantener la ocupación de Palestina. En este ambiente, la posibilidad de que otros países árabes inicien reformas hacia la democracia son cada vez más remotas. Las actividades de los grupos terroristas recrudecerán. Todavía peor en este horizonte es que si algunos países europeos -como es el caso particular de Holanda- continúan una política de apartheid, acoso y despojo de su población musulmana, las repercusiones pueden ser terribles.
Ayer justamente Irán ha pedido explícitamente a Holanda que cese su política de acoso y persecución de "musulmanes, árabes y extranjeros". No ha dicho el gobierno iraní cuáles serán las consecuencias para Holanda, pero es un país particularmente débil. Tiene inversiones y grupos numerosos de residentes en muchos países fuera de su territorio, que son un blanco particularmente fácil de acciones de represalia. Su política de apartheid de los musulmanes, confirmada ayer mismo por el gobierno, se une a su participación en la invasión de Iraq. El odio que crea entre la población musulmana de Europa y del mundo la transforma en un blanco previsible de atentados. El apartheid de su población musulmana no impedirá los atentados terroristas. Al contrario, hará que su probabilidad sea mayor. Es crucial y urgente que la UE llame al orden a Holanda y la obligue a respetar la Constitución europea, que prohíbe la discriminación, al tiempo que se refuerzan las medidas policiales anti-terroristas.
Europa debe impedir a toda costa las provocaciones y la inmoralidad holandesa. Es de vital importancia que no logre ese país confundir los intereses de su gobierno de extrema derecha con los intereses de Europa. Sería para la UE un error fatal. El apartheid holandés nada tiene que ver con la lucha anti-terrorista y los intentos de su gobierno de pretender que es el caso, deben ser rechazados de manera terminante. El virus fascista holandés amenaza ahora con extenderse a otros países germanófilos, como Austria. Europa debe impedir que las tribus germánicas de su actual territorio vuelvan a las suyas con experimentos de pureza racial y cultural, excusándose, como en los años treinta Alemania, en un supuesto peligro de sus poblaciones extranjeras residentes. Es indispensable que la Unión evite que Holanda haga creer al mundo árabe que hay una guerra entre ese mundo y Europa, y que provoque a los países árabes a acudir en defensa de sus compatriotas. El papel de España en esto será crucial.
Ayer justamente Irán ha pedido explícitamente a Holanda que cese su política de acoso y persecución de "musulmanes, árabes y extranjeros". No ha dicho el gobierno iraní cuáles serán las consecuencias para Holanda, pero es un país particularmente débil. Tiene inversiones y grupos numerosos de residentes en muchos países fuera de su territorio, que son un blanco particularmente fácil de acciones de represalia. Su política de apartheid de los musulmanes, confirmada ayer mismo por el gobierno, se une a su participación en la invasión de Iraq. El odio que crea entre la población musulmana de Europa y del mundo la transforma en un blanco previsible de atentados. El apartheid de su población musulmana no impedirá los atentados terroristas. Al contrario, hará que su probabilidad sea mayor. Es crucial y urgente que la UE llame al orden a Holanda y la obligue a respetar la Constitución europea, que prohíbe la discriminación, al tiempo que se refuerzan las medidas policiales anti-terroristas.
Europa debe impedir a toda costa las provocaciones y la inmoralidad holandesa. Es de vital importancia que no logre ese país confundir los intereses de su gobierno de extrema derecha con los intereses de Europa. Sería para la UE un error fatal. El apartheid holandés nada tiene que ver con la lucha anti-terrorista y los intentos de su gobierno de pretender que es el caso, deben ser rechazados de manera terminante. El virus fascista holandés amenaza ahora con extenderse a otros países germanófilos, como Austria. Europa debe impedir que las tribus germánicas de su actual territorio vuelvan a las suyas con experimentos de pureza racial y cultural, excusándose, como en los años treinta Alemania, en un supuesto peligro de sus poblaciones extranjeras residentes. Es indispensable que la Unión evite que Holanda haga creer al mundo árabe que hay una guerra entre ese mundo y Europa, y que provoque a los países árabes a acudir en defensa de sus compatriotas. El papel de España en esto será crucial.