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El Hijo de Ramón González Ortega

He leído en la prensa una historia estremecedora y que me produce inquietud. Iván González Toro no se enteró hasta que tuvo 16 años, en 1988, que su padre había sido asesinado por militares pinochetistas en 1973. Su padre, Ramón González Ortega, fue detenido el 11 de septiembre de 1973 y trasladado al campo de concentración de la isla Dawson. Fue detenido por elementos de la Quinta División del Ejército, que era comandada entonces el general Manuel Torres de la Cruz. El 30 de octubre el detenido, junto a otros dos detenidos, Germán Cárcamo y Carlos Baigorri, fue trasladado a ninguna parte: en el camino fue asesinado por la espalda por los militares pinochetistas Juan Antonio Ortiz Toledo, Miguel Pablo Muñoz Uribe, Luis Alberto Arata Campodónico y a José Rafael Aguirre Aguirre. Los cobardes enterraron sus cuerpos en el mismo lugar.
Iván González, el hijo de uno de los asesinados, no se enteró sino en 1988 del destino de su padre, pues su madre no quiso contárselo para no amargar su infancia. Así, sólo se lo contó cuando tenía 16 años, el año del plebiscito de 1988. Iván decidió estudiar entonces para agente judicial y se prometió esclarecer algún día el destino de su padre.
El 30 de mayo de 2005 presentó una querella criminal contra los autores del asesinato de su padre.
En 2000, el diario Prensa Austral había entrevistado sobre este caso al general Manuel Torres de la Cruz y este general, tan cobarde y abyecto como los otros militares pinochetistas, negó haber asesinado a esos detenidos y dijo que habían tratado de fugarse. En el juicio que se encuentra ahora en estado de plenario, el juez acusa de homicidio calificado a los cinco militares involucrados directamente, pero no al jefe militar que dio la orden de asesinarlos.

Esa es la historia. Ahora ocurre que el hijo del cobarde que era entonces comandante de la Quinta División del Ejército, Manuel Torres de la Cruz, es también, a su vez, comandante de la misma división. Su nombre es Luis Torres.

Yo recuerdo que cuando fui llamado en los años setenta a las pruebas para el servicio militar, me dieron a leer unos documentos militares en los que se me preguntaba si acaso yo o algún familiar directo mío teníamos antecedentes criminales. Si hubiese sido así, no podía yo aspirar a ninguna carrera militar, pues tener antecedentes es un causal de impedimento para esa carrera. O sea, si tu padre o tío, por ejemplo, han sido procesados por algún delito, ni ellos ni tú pueden optar por el servicio de las armas.
Si esto sigue siendo así, resulta entonces raro, para decir lo menos, que hijos de conocidos criminales y violadores de derechos humanos sigan en las fuerzas armadas. Si sus padres cometieron crímenes, los hijos no pueden ser miembros de esas fuerzas.


En nuestra legislación, los hijos o familiares directos no somos responsables de los delitos de nuestros padres. Pero eso es comprensible en un plano judicial civil. En el caso de los miembros de las fuerzas armadas debe seguir aplicándose la regla de exclusión de los hijos de criminales por las características propias de las instituciones armadas. Se crean en ellas fuertes vínculos de lealtades personales y, en este caso, familiares. Los hijos pueden también encubrir los crímenes de sus padres. O seguir cometiéndolos. O creer que los crímenes que él comete o que cometió su padre son justificados. O creer que él está por encima de la justicia o que pertenece a un estamento privilegiado al que se le permite cometer crímenes y no pagar por ello. Por esa razón, la regla de exclusión debe seguir aplicándose sin perdón. En una institución que debe salvaguardar la constitucionalidad y la soberanía no se puede permitir ni tolerar la presencia de personas como estas.

Ahora bien, dirán los leguleyos que el principal responsable de esos asesinatos y del asesinato del padre de Iván González es el general Manuel Torres de la Cruz, el cobarde que negó que hubiese dado órdenes de cometer un crimen, que trató de ocultar los asesinatos y que culpó a sus subalternos, dejando que estos paguen por los crímenes que él ordenó cometer. Es verdad que los subalternos que cometieron los crímenes son culpables de haberlos cometido, vale decir, son culpables de haber aceptado la ejecución de órdenes ilegales (obedecer una orden de un militar pinochetista es lo mismo que haber obedecido una orden de un militar de un país invasor o de un grupo de delincuentes), pero el autor intelectual fue el general, que a su vez probablemente las recibió del cobarde número 1, el general Pinochet. El juez, que tomó en serio los desmentidos y rechazo de responsabilidad y acusaciones contra sus subordinados de Manuel Torres de la Cruz, no lo procesa a él. Por tanto, no se puede decir jurídicamente hablando, que el general mismo haya sido procesado o tenga por ello antecedentes criminales. Por tanto, su hijo no debería ser excluido de las fuerzas armadas.

Sin embargo, todos sabemos -los militares culpables, los familiares de las víctimas, la prensa, los jueces y abogados y los políticos de todo el espectro- que el verdadero responsable es el general Manuel Torres de la Cruz, sea este procesado o no. Es lógico por tanto esperar que ese general, cuyo destino no conozco y no sé si todavía pertenece a las fuerzas armadas, o si murió, o si cobra pensión de las fuerzas armadas, sea expulsado de estas, lo mismo que su hijo, porque así lo establece el reglamento militar y por constituir un peligro para la democracia, estabilidad y soberanía del país.

Y este, por lo que me parece, es sólo un caso de muchos otros. Hay por todo el país un buen montón de hijos y familiares directos de militares criminales en las fuerzas armadas y es urgente que esos elementos sean expulsados de estas. Recuérdese por ejemplo que Pinochet mismo insertó a familiares suyos en las fuerzas armadas.
Si, como creo, corresponde a las autoridades políticas el nombramiento o cese de cargos militares en las fuerzas armadas, sin que deban por ello dar explicaciones excepto la voluntad soberana de las autoridades máximas, debiesen estas proceder a liberar a nuestros institutos armados de la presencia de esos elementos por el peligro que representan para el país sus vínculos familiares.

Iván González dijo sobre el hijo del general: "Yo no hago responsables a los hijos de los pecados de los padres. Pero el que hoy es actual jefe de la Quinta División de Ejército lo que tiene que hacer es lo mismo que hice yo: descubrir a su padre".


Sobre el Caso de RCTV en Venezuela

En las últimas semanas he participado en el debate sobre la no renovación de la licencia de RCTV en Caracas, Venezuela, en el foro de atinachile.cl, y se han ido acumulando mis opiniones y reacciones ante los argumentos esgrimidos por otros participantes. Los ordeno aquí por orden de aparición.

Chávez Es Demasiado Blando con la Oposición
[Del 1 de mayo de 2005]
Siempre me sorprende leer sobre Chávez. Esta vez me ha sorprendido la defensa que hacen algunos del canal de televisión al que el gobierno venezolano no renovará los permisos de emisión. Creo que el gobierno venezolano tiene razones fundadas para no permitir que este canal siga operando en el país (y a pesar de ello, la no renovación del permiso no significa que el canal deje de funcionar, sino solamente que seguirá emitiendo por cable). Este canal estuvo implicado en el intento de golpe de estado contra Chávez de 2001. Particularmente le tocó la tarea de difundir lo que se descubriría más tarde que era un monstruoso montaje, en el que pistoleros de la central patronal mataron a balazos a nueve manifestantes antichavistas con la intención de responsabilizar a los soldados de gobierno. Durante las primeras horas este canal difundió esa falsedad, junto con CNN en español. Pero CNN dio a conocer a los pocos días, mediante un reportaje, una versión más fidedigna de los hechos. Según la investigación de CNN, el asesinato de los manifestantes fue una decisión deliberada de la central patronal y las órdenes fueron dadas directamente por el patrón supremo que, tras matar a Chávez, quería hacerse con la presidencia.
Fracasado el golpe, Chávez, en lugar de llevarlo a tribunales o fusilar al patrón amatonado, le perdonó y dejó salir al exilio.
¿Por qué razón deberíamos defender a gentuza como esta?

Exclusión de RCTV Es Castigo Merecido, Pero Insuficiente
[Del 26 de mayo de 2007]
En los últimos días vienen algunos publicando escritos contra el gobierno venezolano. Yo he escrito antes sobre los motivos, muy legítimos, del gobierno venezolano para no renovar su permiso a Radio Caracas Televisión para transmitir a través del sistema público. En el futuro, lo hará en el sistema de televisión por cable.
La fundamental razón de su exclusión, aparte de que el gobierno puede legalmente sacarlo del sistema público, es que este canal participó en el golpe de estado contra el presidente Chávez del 11 de abril de 2002.
En una intervención anterior, había yo contado brevemente los antecedentes relevantes, en lo que toca a ese canal, que justificaban su exclusión del sistema público. En esa intervención mía dije que me parecía que RCTV había participado en el golpe transmitiendo un reportaje tergiversado los hechos. Ese reportaje, en que se acusa a tropas del gobierno y matones chavistas de haber disparado contra los manifestantes de la oposición, fue hecho y transmitido originalmente por Venevisión. Se conoce ese incidente como la masacre del puente Llaguno. Pero la historia es más compleja.

Ese día de 2002 (y no 2001, como escribí) estuve pasando de CNN en español a CNN en inglés. CNN en español también transmitió ese reportaje, que dio pie para que el gobierno norteamericano, y el español y el chileno, condenaran muy precipitadamente al gobierno de Chávez.
Pero el director de estación de la CNN en Caracas, Otto Neustadl, se dio cuenta de que había algo más. El periodista se encontraba en el recinto donde el cabecilla de los patrones venezolanos, Pedro Carmona, y sus cómplices militares, iban a declarar el golpe y el estado de sitio. Y, todavía más ridículamente, nombrar presidente de la república a Carmona. Pues bien, los jefes de la reacción habían ordenado a sus hombres marchar sobre el Palacio de Miraflores para provocar un enfrentamiento donde, pensaban, las víctimas serían fundamentalmente gente de oposición, que habrían tenido que enfrentarse a las tropas y policías y manifestantes chavistas que defendían el palacio. Sin embargo, nada de eso ocurrió, y los jefes reaccionarios pusieron en acción una especie de plan B. Ese plan consistía en ordenar a un grupo de francotiradores previamente concertados que dispararan contra los manifestantes de la oposición.
Otto Neustadl, que estaba con los militares, asistió a un ensayo que dejó al descubierto la macabra conspiración. Carmona, el patrón amatonado, ensayó la lectura de un discurso para cuando aceptara su nombramiento como presidente. En ese discurso, llamó la atención del periodista de CNN que el futuro presidente afirmara que francotiradores de Chávez habían disparado y matado a seis manifestantes. Sin embargo, para cuando el periodista asistía al ensayo del discurso no había caído nadie por disparos de francotiradores. Sí cayeron víctimas por disparos de francotiradores después del discurso, lo que revela evidentemente que Carmona sabía de antemano que habría francotiradores. ¿Y por qué lo sabía? Porque, según descubrió el periodista de CNN, los francotiradores eran asesinos a sueldo contratados por el mismo Carmona para matar a sus propios seguidores y crear así motivos para provocar un pronunciamiento de las fuerzas armadas.

En los días siguientes, según entiendo, RCTV, Mundovisión y Venevisión, los canales privados, retransmitieron el reportaje tergiversado (cuyo autor, a pesar de que la verdad de descubriría pronto, recibiría en la España de Aznar un premio por su engendro). Así que, aunque no fue RCTV la autora del reportaje, su retransmisión permite acusar a este canal de colaboración con las fuerzas antidemocráticas para provocar un golpe de extrema derecha en Venezuela. Días después, el periodista de CNN, que también fue engañado por los periodistas de Venevisión, hizo su reportaje, que fue transmitido por CNN en español -que también vi. No tengo motivos para creer que Otto Neustadl, de CNN, no contó la verdad.

Pues bien, a pesar de todos estos datos, que publiqué en un comentario a una intervención de nuestro amigo Jorge Hernández, los comentaristas hacen como si no existiese o como si dudasen de su veracidad. Sin embargo, en los últimos tiempos se han hecho disponibles tantas informaciones sobre la conspiración de Carmona el patrón, que es francamente incomprensible que persistan en negar la realidad. Quizás les parece justificado mandar a matar, a la propia gente, con la intención de hacer creer al mundo que fueron asesinados por sus rivales. Eso es moralmente despreciable. Y no digo nada de las otras 19 víctimas ese día, de los cuales 9 opositores asesinados por sicarios pagados por sus propios jefes.

¿Recuerdan el asesinato del general Schneider? Sus asesinos no sólo querían asegurarse de que Schneider desapareciera del mando, por ser patriota y constitucionalista, sino además pensaban que culpando a un grupo de extrema izquierda, lograrían aunar fuerzas en torno a sus macabros planes. Así que fue el cobarde asesinato de Schneider fue atribuido a un grupo de extrema izquierda inexistente, según informó El Mercurio -y El Mercurio informó esto a sabiendas de que era falso, puesto que junto con Patria y Libertad y el grupo del general Viaux, participó directamente en el asesinato, quedándose con la tarea de encubrir el crimen y desinformar a la opinión pública.

Esta actitud de gentes de derechas me ha obligado a investigar nuevamente este tema. Mi memoria me había engañado: los autores de ese reportaje falso no fue RCTV sino Venevisión. Pero RCTV sí retransmitió ese reportaje, por lo que sigue en pie la acusación de que fue cómplice de ese intento de golpe. Además, me he enterado en esta breve investigación, que ese día RCTV llamó a la población a dirigirse al Palacio de Miraflores, a sabiendas de que en ese lugar se realizaba una manifestación chavista, con la esperanza de provocar conflictos entre los dos grupos. A mí me parece probable que también supieran que en esa ruta a Miraflores estaban apostados los asesinos de Carmona.

En general, a diferencia de mis amigos de izquierdas, tengo una buena opinión, aunque a veces matizada, de la CNN y sus periodistas. CNN ofreció excusas por haber transmitido ese reportaje falso y transmitió el reportaje en que Otto Neustadl, aunque el periodista ya no forma parte de su equipo. Originalmente, no tenía yo ninguna simpatía por Chávez, en parte por ignorancia de la situación en Venezuela. Pero el golpe del 11 de abril de 2002 y el reportaje de Otto Neustadl me hicieron abrir los ojos. Y quizás a fin de cuentas no esté yo muy cerca de Chávez, pero ciertamente no estaré nunca cerca de gente como el patrón Carmona y los otros criminales de su bando.
La exclusión de RCTV del sistema público es un castigo más que merecido, pero insuficiente.

Chávez Tiene Mano Blanda con RCTV
[Del 27 de mayo de 2007]
Ayer publiqué un largo artículo sobre Venezuela explicando en detalle porqué el gobierno venezolano decidió no renovar el permiso de RCTV para seguir emitiendo por la red pública. El canal RCTV no desaparecerá, sino que será simplemente retirado de la red pública y podrá seguir sus transmisiones a través de la televisión por cable y satelital.
En resumen, el canal RCTV participó en el golpe de estado contra Chávez el 11 de abril de 2002. Su participación consistió en emitir un reportaje preparado por Venevisión, en el que se acusaba a las tropas oficiales o a los matones de Chávez que haber matado a manifestantes de la oposición. Ese día, además, RCTV participó en el golpe llamando a los televidentes a dirigirse al Palacio de Miraflores, para desalojar al presidente (de aquí probablemente el término adoptado por extrema derecha chilena para referirse a sus intentos de cesar al gobierno chileno de hoy). El palacio se encontraba rodeado de tropas y manifestantes de Chávez.
La verdad se supo a los pocos días, cuando Otto Neustald, jefe de estación de CNN, investigó y contó en un reportaje transmitido por CNN en español, que Pedro Carmona, jefe de la patronal y autonombrado presidente de Venezuela por un día, estaba detrás de esos asesinatos, habiendo contratado a un grupo de asesinos a sueldo con la instrucción de matar a sus propios manifestantes para culpar a la gente de Chávez y justificar un pronunciamiento militar. Este burdo intento fracasó, gracias a ese periodista independiente.
Cuando fracasó el golpe, Chávez, en lugar de detener y encarcelar al patrón asesino, le permitió dirigirse al extranjero.
Entonces el presidente Chávez dijo que cuando tuviera oportunidad haría pagar a RCTV su insolencia y su fanatismo reaccionario. Ese día llegó.
Lo que hizo RCTV es muy similar a lo que hicieron en Chile El Mercurio y el Canal 13, que colaboraron abiertamente (El Mercurio incluso participó en el asesinato del general Schneider) con el golpe de Pinochet y con los asesinatos y masacres que caracterizaron al régimen militar. Del mismo modo, El Mercurio, en complicidad con los asesinos directos (que fueron gente de Patria y Libertad y del grupo del general fascista Viaux), anunció que el asesinato del general había sido obra de un grupo de extrema izquierda. La idea era que ese crimen cometido por ‘marxistas extremistas' justificara un pronunciamiento militar. Durante la dictadura, periodistas de Canal 13 fabricaron un reportaje afirmando que un grupo de chilenos de la resistencia había muerto en un enfrentamiento, mientras que sabían la verdad y la verdad era que habían sido salvajemente torturados y asesinados por agentes de la DINA (a dos de los detenidos los quemaron en aceite hirviendo, a una mujer le arrancaron los ojos antes de matarla).
La derecha chilena y la venezolana son muy parecidas. Las caracteriza una profunda ausencia de ética. Son tan codiciosas y avaras que están dispuestas a cometer cualquier crimen para defender sus privilegios mal habidos e inmerecidos y son, además, profundamente anticatólicas.
Ahora bien, el hecho de que RCTV pueda seguir transmitiendo por cable me parece que desmiente la interpretación de que se quiera eliminar a RCTV. Yo habría eliminado a RCTV, no Chávez, y es porque creo que los crímenes cometidos por RCTV justifican su cierre definitivo y el encarcelamiento y juicio de sus directores y periodistas participantes. Entre informar verazmente, que es una máxima del periodismo, e inventar infundios de terribles consecuencias, hay una enorme diferencia. Y el castigo debe dejar en claro que es inadmisible.
No creo que el problema en Venezuela tenga que ver con la libertad de expresión. En cualquier caso, creo que gente como el canal RCTV no merece disfrutar de esa libertad, porque no hacen más que utilizarla para tergiversar y mentir y manipular. (Aunque creo que los interesados pueden efectivamente tergiversar y mentir y manipular en, por ejemplo, una novela, que ejemplos hay muchos, pero no cuando se dirige un medio de información).
Hay muchos falsos periodistas en el mundo, y hasta en Chile. Hay algunos que afirman que en Venezuela hay un partido único, lo que es una increíble falsedad. Las elecciones venezolanas (en las últimas presidenciales el presidente Chávez obtuvo el 62 por ciento de los votos) han sido quizás las más limpias y transparentes de toda América, tal como ha sido constatado y declarado por organizaciones internacionales, y entre ellas la encabezada por el ex presidente Carter. Y yo prefiero creer a Carter que a periodistas de dudosa formación.
Lo que sí encuentro sumamente extraño es que los que defienden a la reacción venezolana nunca mencionan la participación de RCTV en el golpe contra Chávez de 2002, como si les pareciera normal que un canal de tv se dedique a estas cosas y abandone sus votos de profesionalismo y objetividad. Pareciera que piensan que todo el mundo tiene derecho a la libertad de expresión, así sean asesinos y pedófilos y pinochetistas (la derecha chilena defendió durante años al jefe pedófilo de Colonia Dignidad, simplemente porque era nazi y amigo de Pinochet). Yo creo que RCTV renunció en 2002 al derecho de expresión. Y no creo que deba ese canal ser perdonado. Al contrario, yo reprocho a Chávez y al poder judicial venezolano su mano blanda con esa gentuza.

Chile Tiene Menos Libertad de Expresión Que Venezuela
[Del 27 de mayo de 2007]
Yo sé lo qué ocurrió con RCTV y la no renovación de su licencia me sigue pareciendo un castigo mínimo y tardío; yo habría sido mucho más duro que Chávez, por la simple razón de que ese canal participó en un intento de encubrimiento del asesinato de 19 personas. Sabrá usted que los ciudadanos chavistas que aparecen disparando en el puente Llaguno -que el reportaje de Venevisión afirmaba falsamente que disparaban contra los manifestantes, en lugar de decir que disparaban contra una unidad de militares golpistas- estuvieron luego un año en la cárcel acusados de un crimen que no habían cometido. Pero el engendro que orquestó el asesinato de sus propios seguidores (Pedro Carmona, el patrón) no ha sido todavía juzgado y vive libre en Colombia.
Esto me parece inadmisible desde todo punto de vista. Y me parece incomprensible que haya comentaristas para quienes el pasado ha simplemente de ser negado, como si los asesinados y sus familias no existiesen o no hubiesen existido nunca. Este no es un asunto de política. De nada me sirve que ese senador socialista hable sobre la libertad de expresión. Sigo pensando que los criminales y sus cómplices, de derechas o izquierdas y estén dónde estén han de ser llevados siempre a justicia. Y sigo pensando que los elementos fascistas y de extrema derecha entre nuestros ciudadanos deben ser excluidos resuelta y permanentemente de la vida pública, por significar las ideas que defienden un peligro para la democracia y la libertad que tan falsamente entienden y defienden.
A fin de cuentas, parece que las mentes políticas entienden que el conflicto en Venezuela se enmarca en el cuadro de la lucha entre el capitalismo y el socialismo. Esta manera francamente primitiva de ver las cosas hace que algunos adopten una posición y la defiendan a brazo partido, para lo cual les parece incluso posible mentir y tergiversar la verdad. No creo que haya una manera más ordinaria de entender la política que esta.
Si los venezolanos, en su inmensa mayoría, han resuelto, mediante votaciones honestas aprobadas por las instituciones internacionales pertinentes, cambiar su constitución para hacer posible un nuevo sistema social -socialista en parte- me parece absolutamente legítimo.
Bien es cierto que desde un punto de vista ideológico no me parece a mí que deba un régimen encadenarse a alguna de las diferentes opciones que hay en la economía y en la política, pero condenar de plano a un régimen por la simple noción de que prefiere el socialismo al capitalismo como sistema de producción y organización social me parece producto de mentes ignorantes, primitivas y fanáticas. El pueblo venezolano está en su más legítimo y merecido derecho a decidir lo que cree que es el mejor camino para Venezuela.
Otra cosa sería si Venezuela fuera una dictadura, que no lo es, o que Chávez fuera un tirano, que tampoco lo es, o que se estuviesen cometiendo crímenes de otro modo horrendo, como la discriminación y maltrato de los extranjeros, por ejemplo, o si desapareciese gente, como ocurrió en Chile durante el régimen de la cobardía militar. En ese caso, yo aceptaría, e incluso exigiría la intervención de otros países para poner fin al desenfreno y enjaular de por vida a los déspotas. Pero nada de eso ocurre en Venezuela.
Nadie con dos dedos de experiencia y conocimiento puede decir que en Venezuela no hay libertad de expresión. RCTV será excluida de la red pública y seguirá transmitiendo por cable y satélite. Creo que no se debe confundir el pluralismo con la libertad de expresión. Véase el caso chileno: hay libertad de expresión en teoría, pero no en la práctica. En la práctica, en Chile no hay pluralismo y lo que hay de libertad sólo sirve a la canalla de siempre. En Venezuela hay más canales reaccionarios aparte de RCTV. También existen las gárgolas de Venevisión (que son, si se puede, todavía peores que RCTV) y Mundovisión. O sea, que el senador chileno puede protestar lo que quiera, pero en Venezuela hay más libertad de expresión que en Chile mismo.(Por ejemplo, en Venezuela hay prensa socialista).
A ti, Puma, te preocupa que Chávez haya iniciado su vida política nada menos que dando un golpe. Haz de saber que el intento no tuvo éxito y que fue detenido y encarcelado, siendo indultado en 1994. Posteriormente, en 1998, se presentó a elecciones y las ganó legítimamente con el 56 por ciento de los votos. Y desde entonces no ha perdido ninguna; desde entonces cuenta con el respaldo mayoritario de los venezolanos.

RCTV Continuó con la Misma Posición Que en 2002
[Del 29 de mayo de 2007]
Este párrafo viene de un artículo de Los Angeles Times de hoy 29 de mayo, y traducido al españole en mQh:

"Pero la mayoría de los observadores mencionan las estridentes críticas de RCTV hacia Chávez y sus políticas como el principal motivo para no renovar la licencia. Como los otros canales importantes de Venezuela, RCTV apoyó al menos tácitamente el golpe de 2002 contra el presidente, dando instrucciones a los manifestantes y luego no informando al público que el golpe había fallado. Mientras que los otros canales importantes llegaron a acuerdos, según se comenta, con el gobierno de Chávez para moderar sus críticas, RCTV siguió con la política crítica que había asumido desde el intento de golpe".
Lo que contradice lo que afirma usted en cuanto a la autocrítica que habría hecho el canal.

Esta Es una Reacción de Poca Altura

[Del 29 de mayo de 2007]
Esta es una reacción de poca altura. Si todos nos ponemos a dudar de las fuentes de los otros, no tenemos nada más que hablar. Los que mienten en las intervenciones (y tú prefieres callar sobre eso) y los que, sin ofrecer pruebas y sin verificar, rechazan las aportaciones de los otros, diciendo que son mentiras, simplemente no saben lo que es debatir en el sentido propio, y usan estos espacios solamente para difundir sus ideologías, sin la intención de debatir.
Creo que en un verdadero debate tú, o cualquier otro, podría convencerme si aportas datos fidedignos, verificables, comprobables y convincentes, vale decir, lógicos. Lo que has hecho tú equivale a gritar: "No te creo. Es mentira", como un chiquilín, pero no ofreces argumentos. Y sigas negándote a responder lo más grave: en tu foro hay que gente que mintió, y te lo he demostrado. ¿Por qué callas?
Ahora, yo también tengo dudas de este asunto del estudiante Nixon, pero según lo que he leído en la prensa venezolana es un chico violento con graves problemas con la justicia que se remontan incluso a 2002. He visto imágenes de Nixon y he visto la entrevista con la mujer que intentó violar. (Tengo que decirte que conozco a esta clase gente, provocadores profesionales inscritos como estudiantes universitarios, pues conocí en persona, acá en Chile, a varios; pero eran comunistas). ¿Ahora que se supone que debo hacer? ¿Creer en tus temores y sospechas o basarme en la prensa que he consultado? Me inclino por lo último, pero sin querer decir con esto que tu opinión no valga nada. Simplemente lo que se debe hacer es sustentar en hechos las opiniones que uno defiende.
Sí, yo también temo lo peor para Venezuela. Temo que la derecha venezolana sea como la chilena: profundamente irracional, cobarde, reaccionaria, egoísta, depravada, anticatólica, antipopular, y que, pese a que el pueblo apoya a Chávez, como nosotros apoyábamos a Allende, intenten nuevamente dar un golpe. En ese caso, Chávez estaría justificado en eliminar, y ojalá a tiempo, a los terroristas de extrema derecha que atenten contra Venezuela.

¿Qué Partido Único?
[Del 29 de mayo de 2007]
En algunos debates se introducen personajes que mienten descaradamente para influir en las opiniones que se formen los lectores. Al grano. ¿Qué pensaste, y pensamos todo, cuando un participante dijo que en Venezuela se marchaba hacia el totalitarismo y dio como ejemplo la creación de un partido único? ¿Recuerdas qué pensaste o cómo interpretaste la frase ‘partido único'? Pues bien, lo del partido único se refiere a una iniciativa (que, pese a lo que dice el autor de la nota, no es una medida) defendida por el presidente Chávez hace algunos días. En realidad, un viejo ideal de Chávez es la creación del partido de la revolución bolivariana. Con partido único se refiere en Venezuela a partido único de gobierno.
Para entender esto ha de saberse que el gobierno de Chávez es un gobierno de coalición de varios partidos (en las últimas elecciones Chávez obtuvo el 62 por ciento de los votos; los otros partidos de la coalición, 18 por ciento; en total, la coalición socialista obtuvo el 80 por ciento de los votos). Cuando Chávez se refirió al partido único lo hizo en el marco de la iniciativa de formar un partido único de gobierno -y no en el marco de un sistema político unipartidista, que caracteriza a las dictaduras derechistas y comunistas. Las razones que han avanzado Chávez, y otros políticos bolivarianos de Venezuela, es que quieren evitar la dispersión y confusión que se crea a nivel gubernamental con la enorme cantidad de partidos que participan en el gobierno. Sea. No sé si me parece una buena medida, pero ciertamente está muy lejos de las infamias insinuadas de que Chávez con esta iniciativa (que aún debe debatirse en Venezuela) se encamina hacia una suerte de sociedad totalitaria unipartidista, sin democracia ni libertad.
La insinuación, cuando no afirmación, es enteramente falsa. El truco, como ves, consistió en cambiar de ‘partido único de gobierno' a ‘partido único de Venezuela'. Que nos sirva de lección.

Delirio de Grandeza Tenía la Bestia Ordinaria
[Del 29 de mayo de 2007]
Leí el artículo. No me parece que haya ahí indicios de delirios de grandeza. Delirios tenía la Bestia Ordinaria chilena, cuando se hizo llamar Capitán General.
Pero creo que Chávez está autorizado para actuar. Fue elegido con el 80 por ciento de los votos. Tiene un índice de aprobación (medido ayer) del 64 por ciento (él solo, no toda la coalición de gobierno). Cuenta con la mayoría del pueblo venezolano. Sus detractores no tienen nada que hacer ni decidir; los votos no les autorizan.
El presidente debe destinar fondos para detectar intentonas terroristas de la derecha y acabar de raíz con ellas, en tribunales.

¿Libertad para Delinquir?
[Del 29 de mayo de 2007]
Les ha dado a algunos por defender la libertad de expresión a ultranza y que toda limitación de esta sería poco menos que un delito. Las libertades no han de ser absolutas. Participar en una democracia debe ser sinónimo del compromiso de su defensa. Si no eres demócrata, si no crees que tus adversarios políticos tengan derecho a esas libertades, no eres un verdadero demócrata. Pero tampoco ha de usarse la democracia o la libertad en su propio detrimento. O sea, no se puede tolerar canales o medios de comunicación que participen en la vida política de manera ilegítima (en un golpe de estado) y que incite o encubra crímenes (de eso se acusa a RCTV). ¿Por qué los defensores de RCTV callan sobre los delitos cometidos por los directivos de RCTV? ¿No les parece grave haber incitado a un golpe de estado, o haber tratado de encubrir el infame asesinato de diecinueve venezolanos a manos de asesinos pagados por la central patronal? ¿Por qué no decís nada sobre esto?
En los años cincuenta y sesenta se debatió a menudo sobre qué hacer para defender la democracia. Se veía al partido comunista, y otros grupos de izquierda, como enemigos de la democracia y las libertades que conocemos porque sus objetivos explícitos eran la supresión de la democracia y las libertades y su remplazo por diferentes fórmulas políticas, todas ellas reducibles a sistemas políticos dictatoriales. De hecho, la elección y gobierno de Allende fue el primer régimen socialista experimentado en un régimen democrático, por voluntad popular. En los años setenta y ochenta, la mayoría de los partidos comunistas de Europa abandonaron los principios stalinistas e hicieron suyos los ideales y objetivos de la democracia.
Hoy en día en algunos países de Europa, los partidos de derechas e izquierdas decentes han firmado una suerte de pacto por la democracia para protegerse del fascismo y la extrema derecha. Consiste este pacto en que, como no se pueden prohibir de plano los partidos de derechas que mienten sobre sus objetivos para seguir con vida, los partidos tradicionales se comprometen a no gobernar con ningún partido de extrema derecha o fascista, reciban los votos que reciban, porque su participación en la democracia es una fachada para poder destruirla desde dentro. Así, la extrema derecha belga y francesa no han podido participar a nivel de gobierno, a pesar de sus abultados resultados regionales. Yo creo que es un buen pacto que ha evitado a esos países que se cometieran los errores del pasado. Partidos chilenos como la UDI, por ejemplo, no cumplirían con las normas que se exige a los partidos demócratas. En Europa, sería un partido despreciado y aislado, por su apoyo de la dictadura.
A los que olvidan el sentido de las libertades, habría que preguntarles: ¿defenderían la libertad de expresión del pedófilo que acaba de violar a tus hijos?
¿Creerías que el pedófilo tiene derecho a defender y propagar la violación de niños y niñas? ¿Admitirías que los nazis o neonazis defendiesen el exterminio de los judíos, comunistas, católicos, incapacitados mentales y físicos, como ocurrió en la Segunda Guerra Mundial? ¿Es lícito que un órgano de prensa intervenga en un golpe de estado y encubra los crímenes cometidos por sus amigos? ¿Te parece bien que los periodistas mientan, como principio, según la bancada ideológica en que se encuentren?

¿No Es Que los Periodistas No Mienten?
[Del 29 de mayo de 2007]
¿No se supone que los periodistas no mienten? Según entiendo, tampoco deben callar información. Y un periodista, si es profesional, acepta el debate y el diálogo y responde a los interlocutores.

El Partido Único de Gobierno
[Del 29 de mayo de 2007]
Me refiero a cosas como estas: ¿cómo puede alguien insinuar que Venezuela se encamina hacia un régimen totalitario diciendo que Chávez quiere fundar un partido único, y dejar en el tintero que se refiere a un partido único de gobierno, y no a un sistema político unipartidista -que es el caso de regímenes de extrema derecha y comunistas? Según yo esa conducta demuestra falta de profesionalismo y la intención de tergiversar la información.
¿Y por qué un periodista, cuando discute el tema de RCTV, se niega a debatir sobre la grave acusación, basada en un reportaje de CNN, de que RCTV, como Venevisión, participó en un intento de golpe y trató de encubrir el asesinato de al menos seis manifestantes (murieron diecinueve en las trifulcas, pero al menos seis de ellos fueron cometidos por asesinos a sueldo de Pedro Carmona, el patrón que quería ser presidente)? (El periodista de CNN Otto Neusstald asistió al discurso de aceptación del cargo de presidente de Carmona en un recinto alejado del centro, y le oyó protestar contra el asesinato de seis manifestantes antichavistas por tiros de francotiradores chavistas horas antes de que se cometiesen. Por la boca murió el pez Carmona).
Yo, así como otros participantes, nos basamos en fuentes de información fidedignas. Si yo callara lo que sé, o inventara falsedades, como hacen los periodistas de los que sospecho que carecen de formación profesional, simplemente no participaría en el debate. No creo que los espacios de discusión sean circo. En un debate verdadero, los participantes estamos abiertos a cambiar de opinión si el interlocutor ofrece argumentos válidos, verificables y convincentes.

El Pacto Antifascita en Europa
[Del 29 de mayo de 2007]
El pacto europeo antifascista o anti extrema derecha ha sido firmado por los partidos tradicionales de derecha e izquierda de Francia y Bélgica -no solamente por los partidos de derecha. Este pacto incluye a los principales órganos de prensa, que rechazan la publicación de propaganda de partidos de extrema derecha.
En los años sesenta hubo intentos de limitar la influencia del partido comunista en toda América Latina, pues los norteamericanos suponían que si la gente votaba en un 12 por ciento a los comunistas, eso auguraba problemas, no tanto para las imperfectas democracias latinoamericanas de entonces, sino para sus intereses. Las iniciativas de prohibir al partido comunista no prosperaron. Pero los partidos comunistas occidentales han abandonado, en los ochenta, los objetivos de revolución social y dictadura proletaria o del partido y no hay motivos para seguir sospechando de su lealtad con la democracia y libertad.
En Europa es un delito la difusión de ideologías totalitarias o de odio, lo que incluye a la extrema derecha (por eso la UDI no podría existir fácilmente en Europa) y es también un delito la justificación de las dictaduras. Pero creo que América Latina, y Chile en particular, es demasiado débil todavía como para iniciar campañas de erradicación de la extrema derecha.
En Venezuela hay, según entiendo, muchos canales comerciales independientes, muchos de ellos de información sesgada y antichavistas. El gobierno sólo controla, según entiendo, tres canales de televisión. No veo cómo interpretar el cierre de RCTV como atentado contra la libertad de expresión, sobre todo tomando en cuenta la complicidad de RCTV en el golpe de estado de 2002 y el asesinato de 19 venezolanos.Y también tomando en cuenta que la mayoría de los canales siguen siendo de derecha y extrema derecha. La acusación contra Chávez es absurda de exagerada y mal intencionada. ¿Usted permitiría a un canal que fomentase la dictadura militar o que defendiese los crímenes de Pinochet? Yo no. Y creo que ninguna democracia occidental.

Pinochetistas contra Chávez
[Del 29 de mayo de 2007]
Encuentro muy sospechoso que gentes que apoyaron a los chacales chilenos durante la dictadura militar desgarren ahora vestiduras (bueno, aunque los chacales no suelen ir vestidos) por el cierre de un canal reaccionario en Venezuela. Mi primera reacción es: si esta causa la defiende un pinochetista, de seguro es una causa mala. Y si descubro que el defensor de la mala causa encima miente y tergiversa la información, peor. Me pregunto entonces qué motivos tendrá para hacer lo que hace.

Bien, algunos comentaristas dicen que los venezolanos están contra la medida de la comisión nacional de telecomunicaciones de cancelar la licencia de RCTV. Según una encuesta de Datanalisis (que es aparentemente un centro de encuestas antichavista) el 64 por ciento de los venezolanos apoya la gestión de Chávez, aunque es verdad que la mayoría reprocha la medida. Esto quiere decir que entre los chavistas hay ciudadanos que rechazan la cancelación de RCTV. En las últimas elecciones presidenciales Chávez obtuvo el 62 por ciento. En conjunto con los otros partidos y candidatos de la coalición, esta obtuvo un 80 por ciento de los votos. Con esto creo que el argumento de que los venezolanos rechazan a Chávez es de una increíble y absurda falsedad.
El presidente de RCTV declaró que la medida que permite el uso de sus transmisores por el nuevo canal TVes es un "robo". La medida fue aprobada por la Corte Suprema. ¿Será que en Venezuela los jueces roban? Qué divertido.

Sospechaba Que No Respondería

[Del 30 de mayo de 2007]
Paula, sospechaba que no respondería. Su silencio me da la razón: Usted sabe que su periodista preferido carece de profesionalismo y miente.

Usted Justifica el Engaño
[Del 30 de mayo de 2007]
Sí, continúa justificando lo injustificable. ¿Cómo empezó? El periodista transformó 'partido único de gobierno' en 'partido único', haciendo surgir la idea, falsísima, de que Chávez aspiraba a eliminar el sistema democrático pluripartidista. Pero usted sigue callando y justificando lo que no se puede justificar desde ningún punto de vista. Una pena. Pero se lo digo sin mala leche. Estar in situ no significa ser profesional. Recibir un salario por ello, tampoco. Y tener un cartón, tampoco. Lo sabrá usted mejor que yo.

Diálogo de Sordos

[Del 30 de mayo de 2007]
Sabe, Jorge, uno pierde la paciencia y la esperanza. En estos debates participa gente mal intencionada y gente con epistemologías deficientes. (Claro, lo sé, donde hay pinochetistas, el nivel intelectual desciende terriblemente).
Algunos incluso dudan de que Venezuela sea una democracia. O reconocen que Chávez fue elegido democráticamente, pero igual siguen poniendo en duda su gestión.
Si la comisión de telecomunicaciones no reanuda el permiso explícitamente por el uso de la pornografía y la violencia de RCTV, el analista mal intencionado dirá que es porque RCTV es antichavista. En realidad, están defendiendo que RCTV siga transmitiendo esos contenidos. Yo mismo tendría mis dudas a la hora de prohibir la pornografía o las imágenes violentas, pero cada país tiene sus normas, que son o han sido aprobadas por sus autoridades legítimas. Chile tiene normas muy precisas y no muy diferentes a las venezolanas.
¿Y por qué entonces los reaccionarios chilenos defienden la transmisión de pornografía en Venezuela pero la prohíben en Chile? ¿Y qué argumentarían entonces? ¿Qué es mentira que RCTV viola las normas de contenidos de la comisión de telecomunicaciones? No pueden negarlo. RCTV viene teniendo problemas por esto desde hace años y, dando muestras de una incomprensible insolencia, continúa desestimando los avisos de la comisión. ¿Qué debería entonces hacer la comisión? ¿Quemar el canal o algo parecido? Pues si alguien no acata una decisión legal de las autoridades competentes, ciertamente debe acatar las consecuencias. Y en este caso la consecuencia era la no renovación del permiso. ¿O que suponen los reaccionarios que debe ocurrir? ¿La comisión debe dejar de hacer su trabajo de fiscalización? ¿Debe el gobierno autorizar la transmisión de contenidos ilícitos? Después de al menos cuatro años de desacato de parte de RCTV, yo creo que la medida de la comisión venezolana no podría ser más correcta.
Dicen los reaccionarios que la medida es en realidad un castigo por la participación de RCTV en el golpe de estado del 11 de abril de 2002. Pues bien, si a pesar de lo que dice la comisión -que es verdad en cuanto a la transmisión de contenidos ilícitos-, el verdadero motivo sería castigar a RCTV por apoyar el golpe, ¿dónde está lo malo? ¿O pretenderán que RCTV debe quedar impune por lo que hizo? ¿De pronto se olvidaron de la noción de justicia? Probablemente el gobierno venezolano no ha procedido judicialmente contra RCTV por la incapacidad de acumular pruebas. Pero todos nosotros sabemos lo que ocurrió. RCTV dirigió a la gente hacia el Palacio de Miraflores indicándoles la ruta donde estaban apostados los asesinos contratados por Pedro Carmona, que debían matar exactamente a seis manifestantes de su propio bando para echarle la culpa al gobierno y justificar un golpe de estado. Yo no admito que alguien niegue esto, porque ha sido explicado por innumerables fuentes de todos los sectores políticos. El periodista de CNN es la fuente más importante, pues él estuvo presente en el ensayo del discurso de aceptación de la presidencia que hizo Carmona en sus cuarteles y donde protestó por el asesinato por francotiradores de seis manifestantes antichavistas antes de que ocurrieran. Es por eso que sabemos todos lo que pasó. Esto no se puede negar. Pero no se puede probar que RCTV estuviese al tanto de los planes de Carmona. La complicidad se sospecha, no es un hecho. Pero aún así, la conducta de RCTV, y de otros canales, merece un castigo severo. Y si esta es la ocasión para castigar a ese canal, pues bienvenida.
Y, Jorge, sabe usted que muchos observadores internacionales han declarado que las elecciones venezolanas son las más honestas y transparentes del continente. Incluso países como Chile y Estados Unidos podrían todavía aprender mucho de las elecciones venezolanas. Los reaccionarios no consultan estos análisis y conclusiones, niegan que sea verdad. Le incluyo aquí el enlace de las conclusiones de la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea Elección Presidencial Venezuela 2006, donde concluyen sobre el transcurso correcto y democrático de las elecciones. Así que no se puede decir, como lo hacen algunos pseudo-periodistas, que los venezolanos votaron, como los chilenos en 1978, impulsados por el miedo y el terror a un dictador sanguinario.
Yo, después de estos debates, llego a la conclusión de que el debate serio o el diálogo con gentes de derechas es prácticamente imposible, no por incapacidad de los que estamos más a la izquierda (aunque yo mismo no me reconozco enteramente en este sector), sino por la asombrosa mala fe, ausencia de espíritu de crítica y formación de los participantes reaccionarios. Qué más se puede esperar de la gente que apoyó a Pinochet, el anticristo chileno, un ser carente de inteligencia cuyos logro más importante, en términos filosóficos, fue esto: "No me acuerdo, pero no es cierto. No es cierto y si fuera cierto, no me acuerdo". Mejor que el Tony Caluga.

Más Fondos para la Contrainteligencia

[Del 30 de mayo de 2007]
Sus adversarios no responderán. Quizás le griten, pero nada más. Suele confundirse el debate con pegar gritos. (Debatir no se limita a decir uno lo que piensa. Aquí muchos entienden el debate como pelea de guardería).
Sólo cabe esperar que ante la arremetida de la reacción el presidente Chávez destine suficientes fondos a las fuerzas de seguridad y a los servicios de inteligencia para detectar a tiempo y desbaratar toda intentona golpista. Me parece de la mayor urgencia, habida cuenta de la amenaza norteamericana y su descarado apoyo a la reacción venezolana. Chávez debe impedir un golpe derechista. Conozco a reaccionarios venezolanos y son, si se puede, al menos los que conozco, peor que los cubanos fascistas de Miami (no digo todos los cubanos de Miami, dijo los cubanos fascistas de Miami).
Chávez ha de hacer todo para impedir la emergencia a la tierra de otro demonio sanguinario como Pinochet.

Más Altura de Miras

[Del 30 de mayo de 2007]
Hace bien escuchar voces como la suya. Creo que los reaccionarios han sobredimensionado el caso de Venezuela, por intereses y deliberaciones que sólo ellos comprenderán. (¿Y por qué recuerdo ahora que cuando el ex presidente Carter dirigió en Caracas una comisión para calmar los ánimos y llegar a un acuerdo de convivencia entre Chávez y la oposición, inmediatamente después del golpe frustrado del 11 de abril, repentinamente los partidos de oposición se negaron a asistir a la reunión? Creo que es la misma idea boba que tuvieron cuando se retiraron de las elecciones, como si su ausencia justificara la acusación de falta de democracia en Venezuela -y los observadores internacionales desmintieron las falacias de los reaccionarios. Ja, nadie los echó de menos. Y, curiosamente, se retiraron de las elecciones después de que los sondeos de preferencia presidencial dieran a Chávez una aplastante mayoría).
Es verdad que no se debe actuar ni opinar guiándose solamente por los intereses propios. Se debe actuar en virtud de los preceptos éticos en torno a los cuales ordena uno y lleva su vida. Hace algún tiempo una señora fustigaba al gobierno de Allende porque este, decía la señora, le había robado el fundo a una parienta. Vaya concepción de la ética! Primero, decía una mentira, pues las expropiaciones de tierras durante el gobierno socialista de Chile fueron pagadas, y bien, según recuerdo. Segundo, ¿por qué el pariente de uno sufre las consecuencias de una política debo yo rechazar esa política, sin pararme a pensar en sus motivos y razones ni utilidad? La reforma agraria ha sido una necesidad urgente en muchos países y la han implementado gobiernos de todas las tendencias, incluyendo a gobiernos de la derecha demócrata. La posición a la que me refiero carece de toda solvencia moral. Se basa en una simple defensa de los intereses propios. La ética nos exige mirar más allá. Con más altura de miras, se dice en otro tipo de prosa española.

RCTV, Fanáticos de Extrema Derecha
[Del 2 de junio de 2007]
Existe en América Latina una concepción bastante absurda de la libertad de prensa y expresión que, como sugiere usted, felizmente se extinguió en Estados Unidos y Europa. En EUA y la UE ningún órgano de prensa consideraría como perteneciente al ámbito de la libertad de expresión y prensa la participación activa en un golpe de estado y en hechos graves, como el encubrimiento del asesinato de diecinueve personas el 11 de abril de 2002, en Caracas. En realidad, estas dos últimas cosas son simplemente delitos gravísimos y sus autores, particularmente en el marco de las polémicas leyes antiterroristas, podrían pasar décadas en la cárcel, si no toda la vida.
En Europa a ningún órgano de prensa se le pasaría por la mente participar en un golpe de estado contra un gobierno legítimo. Ningún canal trataría de encubrir un asesinato. La prensa es entendida como un bien público y por tanto sujeto a normas. No es que no puedas mentir, si quieres, o manipular. Pero simplemente no puedes hacerlo en los medios de comunicación. Para mentir y manipular tienes los libros, las novelas y las obras de ficción. Si mientes en un libro, estás en tu derecho. Pero no puedes mentir en un diario o en un canal de tv.
Y las normas en cuanto al ejercicio profesional del periodismo implican que en las escuelas enseñan a los periodistas a distinguir entre los hechos y sus opiniones e interpretaciones -cosas que en países como Chile o Venezuela suenan incomprensibles, pero que son felizmente normales en la UE y en EUA. Un periodista europeo o norteamericano no podría escribir sobre el caso de RCTV sin mencionar la participación del canal en el golpe de estado, como sí hacen algunos falsos periodistas latinoamericanos.
Yo creo que el silencio que guardan algunos participantes en el debate sobre Venezuela en cuanto a estos hechos es significativo y delata esta actitud primitiva a la que me refiero. Nada dicen de la participación de RCTV en el golpe de estado, como si un canal de televisión (o cualquier institución o persona en realidad) pudiese legítimamente participar en una asonada contra un gobierno elegido democráticamente. Nada dicen del encubrimiento del asesinato de manifestantes por un grupo de asesinos a sueldo contratados por el matón que quería ser presidente, Carmona -que es un delito probado y denunciado, entre otros, por Otto Neustadl, a la sazón periodista de la estación Caracas de CNN en 2002. Nada dicen tampoco de los informes de la comisión de telecomunicaciones, sobre las reiteradas violaciones de las normas de uso de la red pública de parte de RCTV.
¿Por qué? Para esta mentalidad, estos actos son legítimos. Este punto de vista fanático también sostiene que la autorización otorgada por la Corte Suprema sobre el uso de las antenas retransmisoras de RCTV constituye "robo". No vale la pena preguntarles, a esos fanáticos de extrema derecha, qué piensan del poder judicial en Venezuela. Ni sobre los militares, que hasta el momento respetan y defienden la constitución, pese a los repetidos llamados a la insubordinación de la derecha autoritaria.
Se ve de lejos que no buscan el debate ni el diálogo. ¿Cómo podrías dialogar con personas que afirman que los jueces venezolanos son ladrones, que los militares son vendidos, que el gobierno totalitario? Claramente, este modo de ‘debatir' sólo persigue la justificación de una interrupción violenta de la democracia venezolana. Y la participación en debates de personajes que defienden la postura de RCTV forma parte probablemente de una conspiración explícita de la extrema derecha para sobredimensionar el caso de RCTV y contribuir a la desestabilización de la democracia de ese país.
Las intenciones ilegítimas e ilegales de RCTV son claras para muchos desde hace tiempo. El Consejo para Asuntos Hemisféricos de la Casa Blanca, en Washington, concluyó sobre los medios de comunicación en Venezuela en diciembre de 2002, que los medios venezolanos no reportan sucesos, ayudan a crearlos. Su punto de vista se encuentra no sólo en la página editorial, sino en todas y cada una de las columnas de sus periódicos, en escandalosa contradicción con todo sentido de responsabilidad profesional. (Véase el escrito de Julio César Colmenares). Este mismo organismo concluye en julio de 2003, que los medios de Venezuela actuaron vociferando de una manera poco profesional, con poca exactitud y presentándose ellos mismos más como adversarios de Chávez que como operadores neutrales y responsables.
Aparte otras organizaciones internacionales, así describe Reporteros Sin Fronteras la naturaleza o calidad del cubrimiento ‘periodístico' de los medios de comunicación antichavistas, en el artículo de Colmenares: "Difusión de propagandas incitando a la desobediencia civil, retransmisión de llamadas a la sublevación armada, difusión de informaciones falsas. [...] En realidad, los principales medios de comunicación privados hacían algo más que apoyar la huelga, a su manera participaban en ella, al precio de trampear con los más elementales principios de la deontología. Ocho meses antes ya habían aprobado un golpe de Estado que llevó al derrocamiento del presidente Chávez, durante cuarenta y ocho horas".
RCTV violó en repetidas ocasiones en los últimos años la Constitución, la Ley Orgánica de Radiodifusión, el Código Civil, la Ley de Protección al Menor, la Ley de Responsabilidad Social y el Código de Ética del Colegio de Periodistas de Venezuela.
La no renovación de la licencia de RCTV antes que un atentado contra la libertad de prensa en Venezuela es una decisión a favor de esta libertad y del pluralismo en los medios, habida cuenta que la inmensa mayoría de los medios de comunicación en ese país están en manos de privados y la mayoría de ellos son decididamente antichavistas. Ceder la señal a un canal independiente de pequeños productores contribuye ciertamente a mejorar la democracia venezolana.
Ojalá su contribución fuese leída por más personas, Mauricio. Hay verdades que todos deben saber.

Para el Día del Combatiente

[Policías chilenos asesinaron a los dos jóvenes activistas un 29 de marzo de 1985. Sus victimarios fueron recién enjuiciados en 2005, veinte años después de los hechos, y gozan de libertad. El recuerdo de los crímenes y la evidente falta de justicia, provoca graves disturbios todos los años para esta fecha.]

Sinceramente, creo que los disturbios que provocan los que recuerdan el asesinato de esos hermanos, se disuelven en la nada frente a la monstruosidad de la conducta de los criminales que les dieron muerte. ¿Cómo es posible que esos ex carabineros gocen de libertad? A mí, las farolas rotas me importan poco; más me aterran los cuerpos que arrojan los policías a las calles.
Es incoherente, incomprensible, que las autoridades llamen a mantener el orden al mismo tiempo que toleran la deleznable injusticia de la libertad de esos chacales. Esos criminales deben ser encarcelados cuanto antes. Si hubiese justicia en Chile, deberían morir en la cárcel, pues la prisión perpetua es la sentencia más blanda que se merecen.

13 de abril de 2007

Terrorismo y Libertad de Expresión

[A propósito de pinochetistas que participan en foros alabando los crímenes de Pinochet, insultando a las víctimas y amenazando a otros participantes, en una carta a otro bloguero].

Sí, también yo encuentro increíble que se admita a ese señor [un escritor pinochetista] y otros apólogos del crimen y el terror. En la legislación chilena es un delito, y lo era antes de las leyes antiterroristas, pero no existe la voluntad política ni judicial para enfrentarse a estos individuos. Se prefiere hacer la vista gorda.
En Europa, como señala usted bien, es un delito negar el Holocausto y hacer apología del nazismo -y ahora se ha agregado a las viejas leyes, la apología del terrorismo. Hay todavía algunos apólogos en la cárcel por defender estos actos bárbaros e inhumanos.
Es simplemente vergonzoso que en Chile se piense que la expresión de esos puntos de vista aberrantes tiene algo que ver con la libertad de expresión. Es como pretender que la violación pertenece al ámbito privado de las orientaciones sexuales.
Es igual de vergonzoso que Chile siga sin ratificar el Tribunal Penal Internacional, cuya misión será juzgar las violaciones a los derechos humanos. Digo que es vergonzoso porque durante muchos años los chilenos recurrimos a la comunidad internacional pidiendo ayuda en protección de nuestros derechos y vidas. Ahora que la comunidad internacional nos pide que devolvamos la mano, nos hacemos los sordos.
La exclusión de ideologías aberrantes (piénsese en cosas como el derecho a la violación y a la pedofilia, que defiende un partido holandés; el derecho a esclavizar a otros, que defiende un partido italiano; los neonazis y otros que niegan o justifican el exterminio de los judíos; los defensores de los genocidas serbios o de los crímenes de Stalin; la defensa de los crímenes de Pinochet) no daña ni se desvía del espíritu de convivencia y tolerancia. Ciertamente, castigando a los partidarios de Pinochet no se castiga de ninguna manera a los pensadores de derechas, sino solamente a personajes enfermizos que defienden ideas moralmente depravadas.

13 de abril de 2007

Pinochet Era el Mal

Me parece un absurdo y una blasfemia invocar a Dios en la defensa de Pinochet y su criminal régimen. La gente verdaderamente religiosa, los católicos que respetan los principios sociales de su iglesia, lucharon siempre contra la dictadura y trataron de impedir sus crímenes. Prueba de ellos son los sacerdotes asesinados tan cobardemente por los militares y otros agentes de la dictadura. Nunca fue ningún crimen, ninguna tortura de los militares ni justificado ni necesario. Toda violación y todo acto de violencia contra los hombres es siempre una violación y una violencia contra Dios y su pueblo.
Aún más, pienso que, considerando la violencia militar desde un punto de vista teológico o filosófico -tomando en cuenta que sus principales características fueron la arbitrariedad, la innecesariedad, la extrema violencia y crueldad de sus métodos, la mofa y desprecio de sus víctimas, la negación y subversión de la ley y del espíritu de las leyes, la cobardía de sus ejecuciones que se manifiesta luego en el encubrimiento y pactos de silencio-, creo que fue una instancia de la presencia del mal -o del demonio- en la Tierra. La dictadura pinochetista fue un acto de soberbia, de insolencia y de odio contra el pueblo de Dios. Sus cómplices no lo son sólo de un régimen criminal, sino asimismo del Mal.

13 de abril de 2007

¿Existe el Pinochetismo? 3

[Mi última intervención en las reflexiones, y debate, sobre una definición ‘inofensiva' del pinochetismo -una definición que pudiese ser aceptada por pinochetistas].

Pablo, creo que muy importante en mi argumentación es que si aceptaras unas de las posibles definiciones propias de un pinochetista, harías en primer lugar violencia a las definiciones propias de otros participantes en el proceso y, claro está, a la realidad. Por ejemplo, si pretenden que ‘salvaron a Chile del comunismo', tendrías que aceptar que eso efectivamente fue así o que tiene algún viso de realidad, lo que sería imposible de probar. Tendrás que aceptar sus evidencias de que los marxistas planeaban una revolución violenta o un golpe de estado, y esas evidencias no existen. (El Plan Zeta, el producto de una mente distorsionada, no podría ser tomado en serio). Tendrás que aceptar que las víctimas de la dictadura fueron comunistas descubiertos cuando planeaban un golpe de estado o una revolución o atentados terroristas, mientras que sabemos que los detenidos, en su inmensa mayoría, no eran ni comunistas ni marxistas -y sabemos que los que sí eran comunistas o marxistas no habían cometido delito alguno que justificase que fuesen tratados del modo que lo fueron. O sea, tendrías que hacer tuya la transformación del concepto ‘detenido desaparecido' (inocente) en ‘terrorista comunista ejecutado'.

La idea de que un ‘comunista' o un ‘marxista' es un enemigo que debe ser eliminado, es un concepto intratable y sobre todo ajeno al universo conceptual, epistemológico, donde crecimos todos. No comete alguien un delito por pensar que una mejor sociedad debiese basarse en la propiedad colectiva de los recursos vitales. Alguien -un ciudadano con nombre y apellido y domicilio conocidos- comete delito cuando incurre en alguna de las conductas tipificadas como tales en el aparato jurídico de nuestra sociedad. Ser ‘comunista', ser ‘de izquierdas', no fue antes un delito -y, de acuerdo a la letra, tampoco lo fue durante la dictadura. (Lo que muestra de paso que la dictadura chilena, como otras, actuaba con dos legislaciones -una secreta y otra pública-, que aplicaba sistemáticamente).

A menudo los pinochetistas utilizan como argumento que en Chile reinaba el caos y un clima de guerra social. Y que poner fin a ese caos era el objetivo del golpe de estado. Todo esto es muy discutible. El presidente Allende, según sabemos ahora, quería llamar a un referendo que habría dirimido definitivamente el asunto. Había incorporado a militares en su gabinete justamente para formar un gobierno de unidad nacional. Pero Estados Unidos y la extrema derecha se oponen a una solución pacífica, fundamentalmente porque entienden, y temen, que los resultados electorales sigan favoreciendo a candidatos comprometidos con las reformas del país, y eso es lo que hay que destruir. Muchos esperaban que la intervención militar duraría poco tiempo y que pronto se llamaría a elecciones; nadie imaginaba, creo yo, la brutalidad, irracionalidad y crueldad del gobierno de Pinochet. A este le habían ofrecido el oro y el moro por su participación, y no podrían sus patrones apartarle así como así después del golpe. La violencia y crueldad de Pinochet se deriva en parte de su necesidad de demostrar que estábamos en guerra, y para ello era necesario torturar y matar, con el fin de atemorizar a los ciudadanos, provocar resistencia e impedir toda reconciliación. Había que matar para producir víctimas y cadáveres y demostrar con ello que estábamos en guerra.

Otro punto en la defensa del pinochetismo es el que supone que hubo excesos. Y que esos excesos deben ser olvidados o perdonados y/o que sus autores deben ser llevados a justicia. Este es un punto difícil: la confesión de un miembro del equipo de criminales del general Contreras, de que sacaban los dientes de oro y otras pertenencias de valor a los detenidos asesinados y que iban a hacer desaparecer, presumiblemente con el fin de venderlos. Es imposible imaginar que Contreras mismo, el jefe máximo, no estuviese enterado de la práctica, si se considera que, según el testimonio, varios agentes se encargaban de esta tarea. Pero el problema es que el tipo de delitos de los que se hicieron culpables los militares y agentes y otros cómplices de Pinochet, son delitos que no pueden ser perdonados ni olvidados, hasta tal punto que nuestra legislación (la anterior y la nueva) los tipifica como de ‘lesa humanidad' y son, por tanto, ‘imprescriptibles'. Que estos monstruos no fueran procesados durante la dictadura, y que los partidarios de la dictadura defiendan a estos esperpentos, dice todo sobre el importe moral del gobierno autoritario. Pero el problema grave es este: ¿por qué debiésemos ignorar nuestras propias leyes y las internacionales, y violentar nuestras ideologías morales justificando o perdonando a seres como estos criminales que, hablando generosamente, ya debiesen haber sido juzgados y encerrados a perpetuidad? ¿Por qué debiésemos suspender nuestro juicio moral?

Es probable que el único refugio posible de una definición inofensiva, sea la de nacionalista. En ese caso, habría que detenerse a pensar en la coherencia de la afirmación, considerando las evidencias de que disponemos sobre el trasfondo del golpe de estado. Y quedaría por explicar cómo o por qué surge un movimiento nacionalista en un contexto histórico en que el país no se encontraba en peligro frente a poderes extranjeros -excepto, obviamente los intereses que Pinochet resolvió servir.

Obviamente soy partidario del diálogo, que es evidentemente la base de la vida política. Pero cuando se trata del pinochetismo no estamos hablando de política. Estamos hablando de un grupo de gente que cometió crímenes sin nombre, el peor de ellos el asesinato de tres mil ciudadanos chilenos, y que son delitos de naturaleza tal que no pueden ser justificados por las circunstancias. O sea, estamos hablando de un grupo de delincuentes o de seres patológicamente pervertidos, no de políticos. A los delincuentes se les exige que se sometan a justicia y colaboren con ella, con la promesa de que tras el cumplimiento de la pena, podrán volver a la sociedad. Eso se exige a los pinochetistas.

No entiendo la preeminencia del diálogo. Al contrario, creo que la verdad y la justicia son principios básicos, haya o no diálogo posteriormente. ¿Puedo uno hablar de diálogo cuando trata con criminales? Yo creo que no. El diálogo con criminales pertenece a la esfera de lo judicial; es asunto de jueces, fiscales y abogados y testigos, que son categorías muy específicas de ciudadanos. No veo el motivo para dialogar con delincuentes y criminales, excepto en el ámbito restringido de los programas de rehabilitación, privilegios carcelarios y ese tipo de materias. Dejando de lado los aspectos morales, desde un punto de vista práctico, ¿a santo de qué vas a dialogar con esa gente? El mal es poco interesante.

[Creo que la manera en que son tratados los pinochetistas en Chile, ilustra el modo en que el país se ha convertido en un país con gran tolerancia de las aberraciones morales. Aquí hay un partido pinochetista tolerado y que incluso participa en elecciones, mientras que en la mayoría de los países europeos estaría probablemente prohibido y sus dirigentes estarían en la cárcel o permanentemente compareciendo ante tribunales, porque las legislaciones europeas penalizan la difusión de estas ideologías totalitarias, lo que, por ejemplo, incluye cosas como la negación del Holocausto.
En Chile negar los crímenes de la dictadura no es un delito. Elogiar o ensalzar al gobierno militar tampoco es un delito. Insultar o difamar la memoria de las víctimas y sus familiares, como lo hacen algunas gárgolas de este portal, tampoco es un delito. Han pasado más de treinta años, y aún continúan, presuntamente, los juicios, todavía caminan criminales por las calles del país, y todavía no conocemos el destino y sepultura de muchos de los detenidos desaparecidos.
La idea de dialogar con esa jauría de chacales provoca escalofríos.]

Creo que no tengo nada más que decir sobre este asunto. Pero, pienso que sería muy interesante que alguien desapasionado interrogase por ejemplo a un pinochetista y lo confrontase directamente con sus contradicciones y sin sentidos, sin ánimo de provocación, sino como meras constataciones de una serie de conductas. Yo he tratado de entrevistar, incluso de sostener un diálogo más desapasionado y coherente con pinochetistas, y me ha resultado imposible. A poco de andar la conversación, ya te encuentras con afirmaciones dudosas o no comprobadas, y escandalosas contradicciones o incoherencias. Esto quiere decir, creo, que las definiciones de sí mismos de los pinochetistas (así como de otros) deben variar enormemente, con lo que una definición parecería a otros pinochetistas insuficiente, errónea o engañosa. O sea, que la definición debería satisfacer tanto a los que niegan los crímenes, por ejemplo, como a los que los reconocen pero ensalzan -que son posturas enteramente antagónicas. Así, el concepto ‘pinochetista' es exterior, como es exterior que llamemos hienas a esos perros salvajes carroñeros, que, aparentemente, ignoran ser hienas.

13 de abril de 2007

El Despojo de los Caídos

[mQh reprodujo un artículo de La Nación (que también se puede leer en atinachile.cl ) donde un represor confeso relata las torturas y otras atrocidades a que eran sometidos los detenidos que iban a matar durante el gobierno militar chileno. El ex soldado cuenta que a los muertos les sacaban, antes de hacerlos desaparecer, los dientes de oro y otros objetos de valor].

A veces se entera uno de cosas tan terribles que ocurrieron durante la dictadura, que se te rompe el corazón y te dejan apesadumbrado pensando en la condición humana.
He leído algo sobre los horrorosos tormentos a que eran sometidos los detenidos en Argentina. Y sobre episodios muy macabros, como el del cura que participaba en sesiones de tortura y extorsionaba a los padres de los detenidos que iban a desaparecer. (Estuvo luego fugitivo y con una falsa identidad, trabajando en una iglesia de El Quisco, un balneario chileno; se le acusa de al menos seis secuestros y asesinatos y se defiende diciendo que Dios lo justificaba). Las mujeres que quedaban embarazadas, tras ser salvajemente violadas por los agentes o soldados, eran asesinadas tras dar a luz, siendo los recién nacidos entonces dados en adopción o vendidos a parejas de militares infértiles.
Leí luego sobre la policía secreta argentina que mataba a los detenidos no en un plan de justicia rápida o represalia, sino simplemente para robarles, por lo que resultaba más cómodo declarar de antemano que eran comunistas. La policía, según se pudo probar después, era responsable de una serie de secuestros por rescate que eran siempre atribuidos a delincuentes comunes. En un caso, tras asesinar a una pareja de sospechosos, encontraron 150 mil dólares en la casa y acabaron peleándose por el botín, resultando muerto uno de ellos, y dos otros, heridos.

En otro lugar, leí en un documento escrito por un experto en servicios de seguridad y la época de Pinochet, que una de las torturas que aplicaba el general Manuel Contreras, el jefe policial de la época, era introducir ratas en las vaginas de algunas detenidas. Hay un caso documentado de militantes revolucionarios que fueron decapitados por los militares. Ahora en este espantoso artículo de La Nación nos enteramos de que a los asesinados "les quemaban las huellas dactilares y las cicatrices del cuerpo con un soplete a parafina. Además, se les sacaban los relojes, los anillos y las tapaduras de oro de los dientes", según confesó uno de los soldados que participó en las matanzas. Son escenas realmente espantosas, como de la época de los nazis, que escapan a toda razón. Este ex agente "vio a su compañero Sergio Escalona Acuña tendido sobre un cadáver que tenía la boca abierta, con un alicate en la mano. El Negro Escalona, como le decían al infante de Marina, trabajaba afanosamente. "En los camarines, él sacaba a los muertos las tapaduras de oro".

Estas escenas son terribles. Incomprensibles. Nos hacen recordar siempre que los hombres y mujeres que fueron perseguidos y asesinados por la dictadura, eran inocentes, y vivían en la más completa indefensión, no dependiendo más que del apoyo de la gente y algunas organizaciones católicas, pues el poder judicial y los políticos que no eran perseguidos, colaboraban con el gobierno dictatorial. Muchos tienden a olvidar este hecho fundamental: Que son crímenes inhumanos, injustificables, de gente indefensa. Todos podíamos convertirnos en sus víctimas. La dictadura ha destruido de esta manera abyecta cientos de miles de vidas y de familias. Su definición del nuevo delito de comunista podía abarcar desde militares conservadores constitucionalistas hasta cristianos o de grupos armados de la izquierda iluminada. Pinochet también participó, aparentemente, en sesiones de tortura e interrogatorios de miembros del Partido Comunista, que fueron tras ser entrevistados por él asesinados y desaparecidos.

Esto es de una abyección y maldad realmente incomprensibles y da pena leer u oír a gente que cree que estos crímenes pueden ser olvidados, que deberíamos olvidarlos y seguir adelante. Pero ¿es eso posible? ¿Y por qué? ¿Por qué deberíamos olvidar esas terribles e inhumanas torturas y asesinatos de inocentes, pero no otros crímenes semejantes, pero menores, de ciudadanos comunes y corrientes? ¿Podemos perdonarlos sabiendo que mataron a personas inocentes, y que las torturaron y mataron por razones y motivos que no podemos entender? ¿Que parecen crímenes cometidos por seres infernales, depravados y sedientos de sangre, provenientes casi literalmente del infierno? ¿Se imaginan esa escena del agente agachado sobre el cuerpo del detenido asesinado, sin motivo alguno, sacándole un diente de oro con un alicate? ¿Se imaginan al agente vendiendo ese oro a un dentista o a un joyero? A mí, estas escenas me dejan turulato.
¿Cómo es posible que crea que estas matanzas espantosas estaban de algún modo justificadas, que los perseguidos merecían ser perseguidos sin saber por qué delito serían posiblemente acusados? Te podían acusar de comunista, para robarte y matarte después. ¡Y hay gente que le otorga a estas cosas de crueldad inimaginable, realmente diabólicas, apenas una interpretación cuasi política! Como si el crimen, y el robo, y las torturas, fuesen cosas realmente normales. Y que está bien que hayan ocurrido. ¿Podría un partidario de la dictadura, decir: ‘Sí, me parece muy bien que violaran a las mujeres atrapadas, las dejaran parir, las torturaran entonces y mataran y vendieran el bebé a familias sin hijos'? Es posible que un partidario de la dictadura reconozca finalmente: ‘Sí, ocurrieron, pero fueron errores o excesos'. Pero aún considerándoles errores o excesos son igual y de todo punto de vista inadmisibles, intolerables, imperdonables. Ninguna persona de bien va a estar complacida con la cercanía de una persona que pretende que introducir ratas vivas en las vaginas de las detenidas o quitar los dientes de oro de los asesinados antes de hacerlos desaparecer, para venderlos luego, son cosas que pueden ocurrir o justificables de algún modo, o en alguna circunstancia. Las personas que cometen esos crímenes ya han abandonado el umbral de la humanidad y no se reconoce en ellas ni un atisbo de lo que vieron sus madres en ellos algún día. Son chacales, demonios, verdaderas gárgolas vivas venidas del infierno. Es ahí donde pertenecen; a ese lugar deben volver, para no volver a emerger nunca.

¿Existe el Pinochetismo? 2

[Sigo debatiendo con el bloguero de atina.cl]

No creas que no he seguido dándole vueltas a este asunto. Mi conclusión, de momento, es que es probablemente un diálogo de sordos. Quizás no sea posible una definición inofensiva de pinochetismo. Cuando yo lo definí finalmente como movimiento militar de restauración social fui, en realidad, bastante generoso, porque la definición que más conviene a Pinochet cum sui se encuentra en las páginas del Código Penal: en las páginas sobre la asociación ilícita para delinquir, secuestros y homicidios en primer grado con alevosía y premeditación, y también en las páginas de seguridad interior del estado, por traición a la patria e incitación a subvertir el orden público y las instituciones de la república. Sólo que al agregar ‘restauración social' convierto a la banda de delincuentes encabezada por Pinochet en una banda de actuaba por obediencia, vale decir, cometían crímenes por encargo, y esos encargos y sus autores intelectuales eran de orden político. Los autores intelectuales de la intervención militar son Nixon y Kissinger, con la colaboración de personajes como Agustín Edwards y el embajador norteamericano en Santiago de la época.

Obviamente, estos alcances sobre el pinochetismo no serían aceptados por los pinochetistas. Pero ¿quiénes son estos y cómo se definen? Yo conozco a unos que niegan absolutamente las torturas y los asesinatos y lo atribuyen a la propaganda comunista. Llaman comunista a todo aquel que se oponga a sus puntos de vista -cambiantes, por lo demás. Hay otros que reconocen las torturas y asesinatos, pero como excesos no autorizados e individuales. Aún así, insisten en que los autores de esos crímenes no deben ser juzgados. Y hay otros pinochetistas, como algunos de la calaña que escriben en estas páginas, aplauden los crímenes e incluso afirman que fueron demasiado pocos y que habría que volver a imponer otra dictadura para torturar y eliminar realmente a todos los opositores -o sea, a todos los comunistas, desde arzobispos hasta vándalos anarquistas.
Me limito a tres pinochetistas típicos. A ninguno de ellos le gustaría mi definición. Pero ¿cómo aceptar sus propias posibles definiciones? Muchas de ellas son simplemente absurdas y abandonan el plano de lo político para inscribirse en el plano de lo psiquiátrico. Por ejemplo, que salvaron a Chile del marxismo. Por más vueltas que le des, la frase es hueca y no significa nada. Y, además, si se quisiera decir con ello que impidieron, por ejemplo, un golpe de estado comunista, la afirmación es falsa desde todo punto de vista.

Siempre es curioso observar las definiciones de sí mismo que hace la gente. Marx decía que había que desconfiar de las definiciones de sí mismo. Supongamos que la afirmación ‘salvamos a Chile del comunismo' tuviese algo de sentido (o sea, que gracias a la intervención, no hubo en Chile un régimen comunista), ¿no podría yo rebatir que efectivamente, pero que esa era la voluntad mayoritaria de los chilenos, de construir una sociedad socialista? Entonces habría de concluir un partidario de Pinochet que este, por algún designio, quizás divino, tenía el privilegio de intervenir y rechazar la voluntad de los chilenos por ser esta enemiga de ¿qué? ¿De Estados Unidos? ¿De las tradiciones chilenas, por ejemplo, de la rayuela? Entonces el pinochetista podría terminar diciéndome: Pues, bien, el pinochetismo es bueno porque se me da la real gana.

El problema que quiero subrayar es que al definir pinochetismo entramos en un terreno donde se abandonan los criterios normales de la razón y el raciocinio. El pinochetismo, como otras formas de fascismo y caudillismo, es enemigo de la razón, porque esta es vista ,- por su lógica, por su encadenamiento de consecuencias, por su universalismo- como enemiga de la voluntad. Y el pinochetismo se funda únicamente en la voluntad del jefe, y la voluntad del jefe no es posible de ser conocida y sometida a escrutinio, porque este acto de transparencia, tan común en las sociedades normales, en los regímenes y gobiernos totalitarios es considerado de inspiración hostil porque obliga a revelar tus intenciones, y eso es lo que el enemigo quiere. Me estoy imaginando que definir el pinochetismo revela en sí mismo una intención hostil al pinochetismo y es por consiguiente, desde un punto de vista inmanente, una actividad subversiva y comunista. Bien, esto es una psicopatología. Al final del camino, cuando se descubre la terrible banalidad y mediocridad del cabecilla máximo, y el hecho de que no es posible creer que actuara por lo que dice, habida cuenta de las barbaridades y contradicciones de sus actuaciones y de la documentación disponible sobre sus actividades y tratos, se entiende que Pinochet no tenía nada que decir sobre sus actos y decisiones, porque sus motivos eran, socialmente hablando, inconfesables. (Socialmente inconfesables son cosas como, por ejemplo, follar con la mamá, violar a bebés, comer carne humana, ser espía de un país extranjero o recibir dinero de este).

Un pinochetista puede negar y declarar como falso que Pinochet traficara armas o cocaína o que participara personalmente en los interrogatorios de los detenidos que luego eran asesinados y hechos desaparecer. Supongamos que por la enormidad de las evidencias de que disponemos, el pinochetista accediera a que hubo excesos. Supongamos que aceptáramos que estas prácticas fueron excesos, ¿no debiésemos, en vista de su natural aceptación entre sus partidarios, aceptar que la voluntad del jefe era un principio incuestionable del régimen? ¿Y que, consecuentemente, preguntar sobre los motivos de esa voluntad era igualmente un acto de hostilidad? O sea, definir el pinochetismo sin admitir como válida la definición que darían los pinochetistas de sí mismos, sería claramente un acto hostil. Bien, este modo de razonar abandonó hace mucho tiempo el campo de lo normal. Aquí, si aceptas la autodefinición pinochetista, tendrías que aceptar su definición de ‘comunismo' y ‘comunistas', porque en la autodefinición (por ejemplo, salvó a Chile del comunismo) se incluyen elementos ajenos al discurso normal del resto de la sociedad (llaman comunistas a los opositores, desde pensadores y políticos conservadores, hasta anarquistas, algunos de los cuales son enemigos acérrimos de los comunistas, y católicos de Acción Social). En otras palabras, aceptar como válida alguna autodefinición, requiere aceptar que las víctimas del régimen eran en realidad agentes, militantes o espías comunistas o rusos y cubanos y que gracias a que fueron eliminados es que se salvó a Chile de una dictadura roja, lo que, evidentemente, es un macabro absurdo -como es un absurdo que el arzobispo fuera comunista, o que el senador democristiano que mandó a matar en Italia fuera comunista y así ad absurdum.

Trato de decirlo de otro modo: Aceptar que Pinochet era un patriota equivaldría a ignorar lo que sabemos, y que no podemos no saber, y es que Pinochet recibió dinero de una potencia extranjera -Estados Unidos- para hacer lo que hizo y, sobre todo, equivaldría a aceptar que defendió a Chile de antipatriotas o comunistas. Se podría argumentar, sobre lo primero: Sí, pero aceptó ese dinero porque lo necesitaba para la causa de la intervención militar. En la embajada norteamericana, en esos años de principios de los setenta, se recibían peticiones de dinero -de parte de Viaux y Patria y Libertad- para comprar armas -la embajada las entraba por valija diplomática, hasta que la práctica fue considerada peligrosa- para comprar armas y explosivos con los que cometer atentados. Con estas armas se asesinó al general Schneider, de cuya muerte trataron de culpar a terroristas de izquierda. ¿Era comunista Schneider? ¿Era agente ruso? ¿Cubano? ¿Cómo podríamos aceptar la definición de patriota del pinochetismo cuando esta definición lo opone a los militares ‘constitucionalistas', que eran obviamente patriotas?

Un problema adicional es que Pinochet no legó discursos ni escritos coherentes sobre los que construir alguna suerte de ideología oficial. El principal documento -El Libro Blanco- es una sarta de falacias y estupideces, y fue escrito febrilmente para justificar ante los chilenos el golpe de estado. Pronto pasó al olvido. Las frases sueltas del general no alcanzan para un breviario ideológico, porque el dictador simplemente no era un ideólogo ni era demasiado culto. (Cuando escribo "sarta de estupideces", algunos van a protestar. Pero ¿cómo llamar de otra manera a esa novela inverosímil donde se afirmaba que había un plan Z comunista que posteriormente nadie volvió a mencionar, por lo evidentemente falso que era?)

Me pregunto si acaso la frase que tanto usamos sobre la necesidad de diálogo y la reconciliación tienen algún sentido o si son realmente razonables. No creo que pueda haber diálogo o reconciliación sin verdad y justicia como procesos previos. ¿Cómo voy a aceptar como a un igual a unas personas que niegan o justifican crímenes terribles y espantosos y que no los cometieron por los motivos que ‘confesaron'? Por ejemplo, ¿qué motivo político tenía sacar el oro de las dentaduras de los detenidos que iban a ser desaparecidos? (Si preguntas esto, un pinochetista diría que tu pregunta delata que eres comunista). ¿Así se acababa con el comunismo?

No, lo necesario es hacer justicia. Es indispensable que esa gente confiese, cuente lo que hicieron y revele quiénes fueron los autores y dónde están los cuerpos de sus víctimas. Es necesario que sean procesados y condenados. Es necesario que las familias de las víctimas sean desagraviadas. Y el estado reconozca el terrible dolor causado a esas familias y se haga cargo. Es necesario que las fuerzas armadas limpien sus filas y hagan suya nuevamente la ideología constitucionalista que animó a los generales y otros militares de bien que Pinochet asesinó tan cobardemente. Quizá no la reconciliación el diálogo pierden sentido sin no hay verdad. Yo quiero verdad. Justicia. Y castigo.

En conclusión, definir pinochetismo atribuyéndole motivos políticos o ideológicos coherentes, es una imposibilidad epistemológica.