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¿Servicio Útil o Delincuencia Encubierta?

Desde hace algunos años han aparecido en las calles de las grandes ciudades del país grupos de menesterosos que, según dicen algunos, se han apropiado del espacio público para extorsionar y robar a los conductores que estacionan sus coches en sus territorios. Originalmente una actividad ilegal, estos grupos -usualmente de hombres- han sido legalizados en algunas ciudades y trabajan hoy, como en Viña del Mar, como acomodadores de autos, gestionando el espacio de aparcamiento en las calles con autorización de las autoridades municipales. Cobran según tarifa establecida y entregan una boleta.

Pero la legalización de estos trabajadores no ha significado el fin de los problemas que se asociaban originalmente con sus actividades ilegales. En torno a los empleados reconocidos -que usan uniforme- se han formado mafias que muy frecuentemente trabajan junto con los empleados oficiales. En muchos casos, después del horario oficial -normalmente después de las nueve de la noche- aparecen nutridos grupos de falsos acomodadores que llegan a operar, en las calles de Viña, incluso hasta las tres de la mañana. Estos acomodadores ilegales pueden romper o dañar los coches si no se les paga, aunque no es tan frecuente que ocurra como se supone.
También los fines de semana -o el domingo-, que es un día de estacionamiento libre, aparecen estas mafias.

Pese a la irritación que ocasionan, sin embargo, creo que la mejor estrategia sería legalizar u oficializar estos nuevos oficios. No sólo se integraría un numeroso grupo a la economía formal, sino además los fondos que fluirían hacia las municipalidades se podrían también utilizar para mantener en funcionamiento el sistema.

La verdad es que los servicios que prestan son útiles. Es común ver en las calles, dentro o fuera de horario, a personas que se dedican al lavado de coches. Pero su principal función es la protección de los vehículos: impedir que sean robados, o impedir que se sustraigan objetos desde su interior, o que borrachos o vándalos o jóvenes parranderos los dañen y estropeen.

Esta es una función útil y que debe ser sometida a reglas. Normalmente los ‘falsos acomodadores' (los que aparecen después de horarios y los domingos) no explicitan a los conductores cuál es exactamente su servicio. Y muchos conductores reaccionan pues enfadados cuando se acercan estos acomodadores por su paga. Es verdad que el ‘falso acomodador' no explicita su trabajo porque teme ser rechazado y también porque tiene la esperanza de que el usuario no se entere realmente de que es ilegal. Pero esta es una estrategia que finalmente es contraproducente.

Si el acomodador preguntase claramente si el conductor desea que su vehículo sea protegido, habría un acuerdo explícito que puede ser sometido a reglas, y en primer lugar a una tarifa. Y por ese servicio el acomodador, además, debería entregar una boleta.

Al mismo tiempo, en cualquier caso de robo de vehículo, o sustracción de objetos desde el interior, o destrozos, el conductor perjudicado y las autoridades sabrían quién es responsable y podrían consecuentemente exigir por vía administrativa o judicial las reparaciones correspondientes. En este esquema, los acomodadores se lo pensarían dos veces antes de hacer algo ilegal o de permitir algún acto ilegal, por la simple razón de que serían responsables de lo que ocurre en sus calles. Y, además, podrían quedarse sin pan ni pedazo.

Esta función de protección es, sin lugar a dudas, necesaria. Conviene a los conductores y conviene también a las ciudades, que podrían así incorporar a más gente pobre a la economía formal y ayudarles a salir de la miseria.

Además, muchos cuidadores son personas que difícilmente podrían funcionar en otras áreas normales de la economía o incluso de la sociedad. No es mala idea tenderles una mano. Muchos de ellos, como decimos, vienen de vuelta. Muchos ex presidiarios podrían encontrar en estos nuevos oficios una función útil que les permitiría reinsertarse.

Mi propuesta sería pues legalizar a los cuidadores de autos. Se los podría incorporar a algún servicio municipal o a algún plan de empleo, podrían ser mejor adiestrados para sus labores -particularmente en relación con la policía- y deberían trabajar entregando boletas.

Sin embargo, persiste un problema adicional: los acomodadores oficiales a menudo no entregan boleta y se guardan el dinero en sus bolsillos. Las municipalidades pierden con esta práctica millones de pesos al día. Antes de destinar recursos a un control más eficiente de estas prácticas, quizás se pueda contemplar fijar un ingreso promedio que deban entregar por períodos, so pena de cancelar su licencia. Es un poco bobo que las autoridades municipales no quieran saber cuánto dinero se recauda en promedio en las calles de su ciudad. Estableciendo ese promedio, sería más fácil negociar e impedir los abusos y las prácticas ilegales.

En muchos casos, la práctica de no entregar la boleta la solicita el propio conductor, que quiere así evitar pagar el monto total del tiempo tarifado. Será difícil poner fin a esta práctica, pero debe ser combatida tenazmente. Al exigir pagar menos, el conductor humilla al acomodador y lo rebaja en su condición de trabajador, devolviéndolo a la condición de miserable que depende de su propina y su buena voluntad.

Pagando la tarifa oficial y exigiendo la boleta, la relación entre cuidador o acomodador y usuario se convierte en una relación formal de trabajo o servicio donde la idea de pagar mediante una dádiva realmente está fuera de lugar. En estos casos, también podría el acomodador -que corre el riesgo de perder su empleo si accede- apuntar la matrícula del coche y denunciar el caso a las autoridades. El delito se soborno felizmente existe en nuestro país; por su conducta frente al intento de soborno son nuestros carabineros famosos en el mundo. ¿Por qué no extender la práctica a los acomodadores?

Con los cuidadores oficiales ciertamente disminuiría el robo de vehículos que, aunque no alcanza todavía los niveles de epidemia que en otros países, es cada vez más frecuente.

Una fuente sobre el tema, aquí.


Para Qué Sirven los Expertos

Después de leer lo que enseguida comentaré, la respuesta debería ser: Para nada. Pero la realidad es todavía peor, pues las asesorías e instrucciones de expertos internacionales mantuvieron a Malawi durante largos años al borde de su extinción, causando la muerte por hambre y sus secuelas médicas a cientos de miles de sus habitantes.
Malawi es un país al sureste de África, ex protectorado británico, con unos trece millones de habitantes. Vivió bajo el imperio de un Presidente Vitalicio y goza de una democracia multipartidista desde 1994. Su economía es básicamente de subsistencia. Sus principales productos son el maíz, el azúcar, las patatas, el plátano, el tabaco y el té (wikipedia).

En 2005 tuvo una espantosa sequía que provocó una hambruna generalizada, debiendo subsistir la mayoría de sus habitantes de la ayuda exterior. Celia W. Dugger informa en el New York Times que, sin embargo, hoy Malawi tiene una producción agrícola tan abundante que está exportando alimentos a sus vecinos más pobres o en peores condiciones debido a cataclismos naturales o de hechura humana.
Y la razón de este brusco cambio son los fertilizantes.

Hasta 2005, Malawi estuvo implementando las políticas dictadas por el Banco Mundial y algunos países ricos de cuya ayuda Malawi había estado dependiendo, fundamentalmente Estados Unidos y Gran Bretaña. Sus asesores habían insistido en que el país implementara una política de libre mercado, reduciendo o eliminando los subsidios a los fertilizantes -pese a que Europa y Estados Unidos subsidian pesadamente a sus propios agricultores.

En ambos casos, los subsidios se otorgan para que los agricultores nacionales puedan permanecer siendo competitivos en el mercado internacional o para no sucumbir ante la competencia de productos extranjeros.

Para Malawi, sin embargo, en los años ochenta y noventa estos expertos occidentales habían recomendado eliminar completamente los subsidios a la agricultura, pese al hecho de que la población depende casi enteramente de la producción agrícola para subsistir.

Con una población extremadamente pobre (menos de 380 dólares per cápita anuales a septiembre de 2006), las tierras no fertilizadas y sobre-explotadas se agotaron, provocando, junto con las periódicas sequías y la incapacidad de dejar las tierras agrícolas en barbecho, una hambruna que afectó a toda la población del país. Los campesinos simplemente no contaban, ni cuentan, con los medios para adquirir ni fertilizantes ni semillas importadas, pese a que estamos hablando de importes que son realmente mínimos.

El gobierno no podía asistir a los campesinos llevándoles ayuda bajo la forma de fertilizantes, semillas, capacitación o créditos, porque expertos del Banco Mundial y de Estados Unidos como principal país donante, se oponían a ello.

Así, la terrible hambruna de 2005, y las anteriores, fueron en realidad producto de los sabios consejos de los expertos internacionales.

Y lo que tenían los expertos en mente era nada menos que, según declaró la economista Jane Harrigan, de la Universidad de Londres, obligar a los campesinos malawianos a abandonar los cultivos de subsistencia para dedicar las tierras a los cultivos comerciales de exportación y utilizar las divisas extranjeras para importar nada menos que los alimentos que dejaría de producir.

Lo menos que se puede decir de este plan es que es de una increíble estupidez. Y esta estupidez -para no presuponer mala fe- la tuvieron que pagar con su vida, debido al hambre y su secuela de enfermedades, decenas o quizás cientos de miles de malawianos desde que los expertos intentaran, desde los años ochenta, implementar el insensato plan.

En 2005, su nuevo presidente Bingu wa Mutharika, decidió ignorar a los expertos y las recomendaciones del Banco Mundial y de los consultores norteamericanos. Empezó a otorgar masivamente subsidios a los campesinos para la compra de fertilizantes no orgánicos, semillas mejoradas y créditos.

Y se produjo el milagro: la producción de maíz, el cultivo básico del país, pasó de 1.2 millones de toneladas métricas en 2005, a 2.7 millones en 2006 y 3.4 millones en 2007. Hoy, Malawi exporta maíz.

Junto con el milagro, que fue ayudado por una temporada de abundantes lluvias, se constató pues que las hambrunas anteriores se debieron en parte a las insensatas recomendaciones de los expertos, a la sequía y otras catástrofes naturales -como inundaciones- y a la codicia y corrupción de su propia clase política.

Para cuando la hambruna de 2001-2002, los malawianos se enteraron que se habían quedado sin las reservas tradicionales de maíz porque sus ministros y funcionarios la habían simplemente vendido para embolsarse los beneficios en sus bolsillos.

Bizarramente, los buenos resultados de la economía agrícola de Malawi, el fin de la hambruna y sus enfermedades típicas, la reducción de la malnutrición y mortalidad infantil y el hecho de que el país esté ahora exportando maíz a países vecinos en problemas urgentes similares a los que vivió, no han causado la alegría de Estados Unidos, que se sigue oponiendo al subsidio de la agricultura malawi.

Para los expertos norteamericanos era más atractivo usar a Malawi de depósito de los granos excedentes de Estados Unidos, para mantener el nivel de precios al que estaban acostumbrados y proteger a sus agricultores, mientras obligaba a Malawi a desamparar a los suyos y empujarles a morir de inanición.

Lo único que hizo Estados Unidos fue contribuir a pagar al otro equipo de expertos que estudió las consecuencias de la política del gobierno malawi. Pero sus positivas conclusiones del papel jugado por los subsidios a los agricultores malawianos no han sido bien recibidas por Estados Unidos, que sigue insistiendo en que el milagro de la economía malawi se debió exclusivamente a las lluvias.

Otros expertos dicen que eso, sin el uso de fertilizantes no orgánicos y semillas mejoradas es simplemente imposible.

Así que Malawi y otros países del mundo que sin duda seguirán su ejemplo, han descubierto que los expertos occidentales no sólo son o han sido los creadores de políticas ineficientes, sino los responsables directos de las peores crisis alimentarias de ese y otros países del África subsahariana.

El Banco Mundial aplicó un programa de hambruna inducida para obligar a los campesinos a acatar sus recomendaciones y dedicarse a los cultivos comerciales de exportación.

¿Para qué sirven los expertos? Después de leer lo anterior, la respuesta debería ser: Para nada. Pero la realidad es todavía peor.

[new york times ]
[mQh]


Mar para Bolivia, Otra Vez

Ayer firmaron Bolivia y Chile, anunció la prensa, "un inédito plan de cooperación militar". Este plan incluye intercambios académicos, participación en operaciones de paz y transparencia en gastos militares. Estos son algunos de los trece puntos en la agenda bilateral, que también incluye la demanda boliviana de una salida al mar (emol).
El propósito de este amplio plan es construir confianza. "Bolivia ha reclamado de manera permanente su salida al mar, pero somos conscientes que hablarlo de una manera franca y directa no es posible sin un proceso previo de confianza mutua", dijo el ministro de Defensa boliviano, Walter San Miguel.

Destacó también el ministro que en el último año hubo, en las relaciones bilaterales, más logros que en los últimos treinta años.

Uno de esos logros o gestos fue el igualmente inédito homenaje que rindió este año el ejército chileno al héroe boliviano Eduardo Abaroa, que murió en la Batalla de Topater en 1879, durante la Guerra del Pacífico.

Felizmente se vislumbra una ruta hacia una salida al Pacífico para Bolivia, ahora que ambos países han renunciado a las posturas intransigentes que asumieron desde 1978, cuando retiraron a sus embajadores respectivos.

Lejos estamos de la ceguera e intransigencia del presidente Lagos, que, según recuerdo, en 2004 retiró de su cargo al cónsul chileno en La Paz por expresar simpatía por el anhelo boliviano de salir al mar.

La clase política chilena había adoptado una intransigencia en torno a esta demanda que a veces delataba una profunda xenofobia -como se puede advertir en las declaraciones de entonces del señor Tarud.*

Hasta hoy, se oponían en todos los tonos y recurriendo a todo tipo de argumentos y triquiñuelas, siquiera a tocar el tema de la salida al mar. Siempre se argumentó que era imposible llegar acuerdos con Bolivia porque este país era demasiado inestable. Pero desde hace ya veinte años Bolivia ha perfeccionado bastante su sistema político y pese a los disturbios y frágil situación política de estos días, se ha convertido en un país ni más ni menos estable que otras naciones sudamericanas. Lejos estamos de la época en que en Bolivia los presidentes duraban un promedio de seis meses.

Además, en realidad si Bolivia es estable o no compete a los chilenos. Chile también ha conocido períodos de inestabilidad. ¿Qué país hubiese querido llegar a algún acuerdo con Chile durante la larga dictadura pinochetista? Entonces los no fiables éramos nosotros.

Argumentaban también los políticos que, en caso de ceder una franja territorial, Chile no podía en ningún caso ceder también la soberanía en ese tramo. Esto se transformó en un escollo insuperable, habida cuenta que Bolivia había también había convertido esta demanda en una exigencia irrenunciable.

En esto veo yo más razón en la postura boliviana que en la chilena. ¿Qué importancia tiene que la soberanía en esa franja la ejerza Bolivia? Todavía tiene Chile cuatro mil kilómetros donde ejercer una soberanía vacía de contenido. Obviamente que aun si sólo fuera por razones de orden público, la demanda de Bolivia es muy razonable. Y las intenciones chilenas de continuar humillando a Bolivia siguen careciendo de sentido.

¿Qué terrible mal nos caería encima por ceder esa soberanía? Por lo demás, nadie ha dicho que en esa franja no sea posible ejercer una soberanía compartida. O que podamos llegar a acuerdos sobre asuntos que atañan a la seguridad nacional de Chile o de ambos países.

También ha Bolivia abandonado la estrategia de confrontación de exigir mar por gas. Nunca tuvo esta estrategia ningún sentido y sólo sirvió para fortalecer en sus posiciones a los más nacionalistas. Bolivia ha debido entender, y debe hacerlo si aún no lo hace, que esa estrategia es contraproducente, que la perjudica terriblemente y que fortalece a la postura antiboliviana. Hoy en día, no debiesen intervenir criterios arbitrarios en las relaciones comerciales. Si Bolivia quiere vender el gas que Chile necesita, debe hacerlo de acuerdo a las habituales leyes del mercado, sin la operación de criterios ajenos al mercado.

Al contrario, el fortalecimiento de los lazos económicos podría conducirnos a un estado de mutua dependencia, que no puede sino redundar en beneficios para ambos países.

Es sobre la base de relaciones económicas necesarias que Chile y Bolivia podrán cosechar más frutos en una relación que seguramente significará para Bolivia la anhelada salida al Océano Pacífico.

También se argumentaba que Chile y Bolivia habían ya firmado una serie de convenios y tratados y que nada había que hablar sobre el asunto, una postura ciega y obtusa que, aparte su falsedad, demuestra una enorme rigidez, intransigencia e hipocresía. Bolivia ha estado siempre, desde que tropas chilenas se hicieran con parte de su territorio, en una situación de supeditación. No sé qué valor pueden tener tratados firmados poco menos que a punta de pistola, o con administraciones corruptas.

O se responsabilizaba a Perú, que se opondría a una salida al mar para Bolivia en virtud de que esta se cedería en territorios antiguamente peruanos. Pero si esta es de verdad la posición peruana, es igualmente espuria.

Yo creo que tanto Perú como Chile han considerado durante décadas que había que impedir o contener el desarrollo de Bolivia, al que veían como una amenaza. Pero este punto de vista anticuado, para decirlo generosamente, está felizmente dando paso a la constatación contraria: que el subdesarrollo y enclaustramiento boliviano es un obstáculo y una fuente de tensión en las relaciones multilaterales.

También suelen los políticos recurrir a las encuestas de opinión. Una muy notoria fue un chapucero plebiscito en Arica en 2006, que naturalmente ganó el segmento nacionalista de la población -mucho más acentuado en el norte que en el resto del país.

Un nacionalismo bien entendido nos haría ver que la mejor estrategia para asegurar la paz y estabilidad regional, es una Bolivia en camino al desarrollo, y para este desarrollo necesita urgentemente esa salida al mar. Una Bolivia entrampada en la miseria no le sirve ni a los bolivianos ni a Chile ni a nadie. Sería hipócrita, o delataría una increíble ceguera, pretender que el enclaustramiento de Bolivia no ha contribuido a su actual subdesarrollo.

Finalmente debiésemos entender, chilenos y bolivianos, que poco tenemos ya que ver con esos conflictos perimidos y que, dejando de lado las disputas entre nuestros ancestros, es nuestro deber avanzar en la solución de unas relaciones empantanadas sin gran motivo. Ningún chileno puede sentirse orgulloso de las tropelías de las tropas chilenas, que saquearon y cometieron actos de salvaje violencia contra ese pueblo hermano. Ambos países pueden negociar razonablemente, y conservando sus tradiciones militares respectivas, sin empecinarse en la defensa de las mismas posiciones que entonces terminaron en ese conflicto. Estas tradiciones no deben impedir el reconocimiento de que una franja marítima ayudaría enormemente a Bolivia a salir de su actual subdesarrollo y abandono.

Chile y Bolivia parecen pues estar iniciando una nueva relación de incalculables beneficios para ambos.

Siempre he soñado con que Bolivia, Chile y Perú debiesen conformar un solo territorio, un poco al modo de las autonomías españolas: con fuerzas armadas y policiales integradas, pero cada país con su propio parlamento y sistemas jurídicos federales y regionales, recibiendo cada país los aportes necesarios de los otros y distribuyendo los recursos destinados al desarrollo de acuerdo a las necesidades de todos y cada uno. Como España, o incluso la Unión Europea, constituiríamos una sola región, con libertad de circulación de su población, con mercados compartidos libremente y con un sistema jurídico supranacional.

Es un sueño. Pero una salida al mar para Bolivia nos acercaría más a él. En última instancia, beneficia igualmente a Chile ceder esa franja marítima. "El desarrollo de Bolivia y su participación en la vida económica, social y cultural del sur de América es un reto histórico y ceder una salida al mar por Chile constituiría también para este país un acto histórico de solidaridad y nobleza" (mérici).

* Hay que señalar que las posiciones más nacionalistas, que rechazan todo diálogo y obviamente la cesión de territorios a Bolivia del modo que sea, las adoptan políticos llamados de izquierda, como el señor Tarud (PPD). El senador de extrema derecha Jorge Arancibia (UDI) es partidario de conceder una franja con soberanía a Bolivia. Creo que es lo único en que coincido yo con alguien de extrema derecha. Eso es un nacionalismo bien entendido, que comparto (radio u.chile [2006]).

[mérici]


¿Queremos Abolir la Pena de Muerte?

[Una comisión del Senado aprobó los protocolos para abolir la pena de muerte en Chile] Ayer informaba el diario de la Cámara que la Comisión de Relaciones Exteriores aprobó el Segundo Protocolo Facultativo del Pacto de Derechos Civiles y Políticos, y el Protocolo a la Convención Americana sobre Derechos Humanos. Con estos dos instrumentos internacionales se proseguirá la campaña para abolir la pena de muerte.
En Chile la pena de meurte no se ha abolido completamente. Por aberrante que parezca, las fuerzas armadas todavía pueden aplicarla. En el Código de Justicia Militar se encuentra toda una serie de faltas que pueden ser sancionadas con esta pena, particularmente en estado de guerra. Salpicadas por el código se encuentran delitos que pueden ser sancionados de este modo, desde el amotinamiento hasta la traición y espionaje, pasando por el secuestro con homicidio, rebelión, etc.

Naturalmente, sería un aberrante sin sentido tolerar que las fuerzas armadas siguieran conservando estos privilegios. Los protocolos aprobados por la comisión impedirían la suspensión del derecho garantizado incluso en casos de situaciones excepcionales, como guerra o conmoción interna, aun si han sido proclamadas oficialmente.

Pero los delitos o faltas susceptibles de ser castigados con pena de muerte en el código militar no forman parte de estos protocolos. El Ejecutivo ha decidido formular una reserva para "delitos perpetrados en tiempo de guerra". En el protocolo mismo no se admite ninguna reserva, "con excepción de una que prevea la aplicación de la pena de muerte en tiempos de guerra".

El segundo protocolo es el de la Convención Americana de Derechos Humanos Relativo a la Abolición de la Pena de Muerte, adoptado en 1990 y suscrito por el estado chileno en 2001. El protocolo prohíbe la aplicación de la pena de muerte dentro del territorio de los países signatarios, " incluidos aquellos casos excepcionales en que todavía está vigente y respecto de los cuales será necesario formular una reserva".

Pero ¿estamos los chilenos de acuerdo con que se derogue la pena de muerte? No recuerdo que la ciudadanía haya sido consultada. Y la aprobación de estos protocolos se produce en momentos en que muchos ciudadanos exigen la reposición de la pena de muerte. Se han cometido y cometen crímenes horrendos para los que es difícil imaginar otra pena que la muerte. Pensemos en los militares y civiles que durante el gobierno militar secuestraron, torturaron, robaron, asesinaron e hicieron desaparecer a tantos ciudadanos inocentes. ¿Hay otra pena posible para ellos?
Esta es una pregunta en gran parte retórica, porque pese a la gravedad de esos delitos, los torcidos jueces de nuestros tribunales de justicia han optado por actuar de alcahuetas de esos criminales, encubriendo sus delitos y dictando penas que constituyen una verdadera burla de la ciudadanía.

Sin ir más lejos, ayer la Segunda Sala de la Corte Suprema rebajó la condena del criminal que asesinó al Padre Joan Alsina Hurtos, de cinco a tres años y un día, y la rata goza ahora de libertad vigilada. Por un crimen tan horrendo e injustificado, el criminal ni siquiera ha pasado un día en la cárcel (en La Nación. ¿Se llama justicia a esto? Sin embargo, pocos pueden imaginar para este criminal, y otros similares, otra pena que la muerte.
También ayer, las hienas que asesinaron al periodista Jaime Aldoney fueron condenadas a apenas cuatro años de presidio, y gozan igualmente de libertad vigilada (en La Nación). Estos peligrosos criminales se pasean hoy libremente por las calles del país. No sería extraño que fuesen estas mismas ratas las que conspiran para asesinar a la jueza Eliana Quezada, que investiga el homicidio del Padre Woodward, y a la que han llamado amenazándola de muerte (en La Nación).

Pero no son solamente los jueces quienes protegen a esos criminales. El propio presidente Lagos era (es) partidario de cerrar ese capítulo de nuestra historia, echando a la calle o permitiendo que sigan en la calle los salvajes y sádicos criminales que, bajo apariencia humana y protegidos por el uniforme militar, actuaron con tanto injustificado odio contra sus propios compatriotas. Lagos llegó incluso a otorgar indulto a la hiena que degolló al padre del diputado Tucapel Jiménez. Un acto aberrante el cometido por el Mandarín, que la ciudadanía rechazó rotundamente en su momento.

Pero ciertamente la ciudadanía viene pidiendo la reposición de la pena de muerte para otros delitos cuya comisión sí implicaba en el pasado este castigo. Los asesinatos cometidos por motivos económicos (los delincuentes que asesinan a sus víctimas, por ejemplo), los que violan y matan a niños y mujeres, para nombrar algunos crímenes aberrantes. Hoy, los delincuentes asesinan impunemente a quien se les ponga por delante. Y existe la percepción en la ciudadanía de que en realidad los jueces, tal como ocurre en el caso de los militares culpables de violaciones a los derechos humanos, los encubren y protegen.

En los últimos casos se han presenciado numerosos casos de asesinos dejados inopinadamente en libertad y otros que han recibido penas ridículas, provocando la intervención de las autoridades judiciales.

De hecho, los jueces interpretan muy a su manera incluso la pena de presidio perpetuo. En realidad el presidio perpetuo es más bien una figura retórica, porque significa apenas cuarenta años, los que con buena conducta se reducen a veinte y a veces hasta menos. Esto igualmente es simplemente burlarse de la ciudadanía. A veces en una corte se cruzan ladrones de gallinas condenados a cinco o más años en camino a la cárcel, con salvajes criminales condenados a tres y en camino a la libertad, como acaba de ocurrir ayer.

Estas situaciones son completamente inaceptables y dañan gravemente la convivencia y estabilidad social del país. La ciudadanía se siente abandonada y burlada, y no son sentimientos buenos para nadie.

¿Por qué aplican los jueces criterios tan blandos en casos de militares culpables de los terribles crímenes que conocemos? ¿Tienen una suerte de pacto con ellos, a espaldas de la ciudadanía? ¿Han sido amenazados y no se atreven a hablar? ¿O son en realidad cómplices? ¿Por qué aplican penas tan leves y beneficios carcelarios tan abundantes para notorios y peligrosos criminales?

Para empeorar las cosas, los políticos acaban de dictar una nueva ley que introduce el principio de la desigualdad ante la ley, amenazando con pena de presidio perpetuo a quienes maten a un fiscal (‘No somos iguales ante la ley').

Nadie quiere jugar a Dios y decidir sobre la muerte de otros individuos que suponemos, algunos, tienen el mismo origen que nosotros (es decir, que son humanos y deben su vida finalmente a Dios). Al mismo tiempo, se debe imponer justicia y proteger a la sociedad. Debemos combinar este imperativo de justicia con nuestros convicciones éticas más profundas.

En Italia existe todavía una ley que penaliza a algunos delincuentes con calabozo a pan y agua o una pena similar de tiempos remotos. Pero nadie la sufre. Los italianos mantuvieran esa pena, que es simplemente la cárcel de todos los días, por razones de orden simbólico, para señalar la gravedad con que se consideran esos delitos.

Yo creo que la pena de muerte debe ser repuesta, no para significar ejecución efectiva, sino para señalar la gravedad con que la sociedad considera algunos delitos de sangre y significando, de hecho, automáticamente, presidio perpetuo efectivo. Con esto lo que quiero decir, es que esas personas condenadas a muerte deben efectivamente salir de prisión con traje de palo, sin haber gozado de beneficio alguno.

Felizmente, en los nuevos protocolos se establece justamente que al derogar la pena de muerte, se aplicará la pena de "presidio perpetuo real para aquellos delitos en los cuales se contemplaba la pena capital".

Suena bien. Ahora falta ver qué dirán los jueces.

[diario de la cámara]


La Paja en el Ojo Ajeno

[Parlamentarios chilenos limitan reelección] De tanto mirar la paja en el ojo ajeno, los parlamentarios chilenos se han finalmente convencido de limitar la reelección de senadores y diputados. Constatemos que se demoraron nada menos que diecisiete años en lograr esta extraordinaria proeza.
Así informa hoy el diario de la Cámara . El proyecto de ley -acunado por los diputados Edmundo Eluchans (pinochetista), Jorge Burgos (demócrata-cristiano), Juan Bustos (socialista), Alberto Cardemil (pinochetista) y Guillermo Ceroni (oficialista)- contempla la modificación del artículo 51 de la Carta Fundamental, que establece que "los parlamentarios podrán ser reelegidos en sus cargos" -es decir, indefinidamente.
En la nueva legislación propuesta, los senadores sólo podrán ser reelegidos una vez; los diputados, dos veces. No queda claro por qué no se limita la reelección de estos últimos a un sólo término, como los senadores.

La moción viene fundamentada, según dicen las Señorías, en que "es indiscutible que la circunstancia de que las personas ejerzan los cargos públicos por períodos muy largos de tiempo atenta contra la renovación de ideas y propuestas, en contra de la eficiencia y buen ejercicio y, además, en contra de la seriedad, respetabilidad e independencia de las instituciones donde se cumplen esas funciones. Adicionalmente, pueden ser fuente de corrupción".

Loables sospechas, ciertamente, pero ¿de dónde viene esa "indiscutible circunstancia"? ¿Han estudiado Señorías estudiado estos casos en otras legislaturas del mundo, de otros períodos históricos o actuales, o se basan sólo en propia experiencia? Si fuera esto último, mucho nos agradaría que nos dijeran qué senadores y diputados pecan de ineficientes y poco serios, y cuáles de corruptos. Porque imagino que, después de diecisiete años o más -sí, los hay- de apernamiento, sabrán por qué dicen lo que dicen.

Claro, yo, cuando los veo a veces en la tele, no puedo dejar de compararlos con payasos. Pero eso debe ser subjetividad mía, aunque también hay otros columnistas que suelen compararlos igualmente con payasos.

Hace unas semanas despotricaban sus Señorías porque el presidente Chávez, de Venezuela, quiere guardar la posibilidad de ser reelegido indefinidamente -después de 2012, que es cuando termina su mandato. Les parecía inaceptable. Razón suficiente para llamarle dictador y tirano. Peligro para la democracia. Algunos incluso le llamaron hasta negro bocón y otras lindezas. Un hombrecillo sin coco, miembro del grupo de amigos, llegó a compararle con Hitler, informándonos que el presidente había cometido un genocidio secreto que sólo él conocía. Además, Chávez es un comecuras, alegó.

Pero las Señorías no acusaron a ningún presidente más de ser tirano por querer ser reelegido. Pienso que habida cuenta que la lista de países democráticos donde los presidentes pueden ser elegidos indefinidamente, como Holanda, Francia, Grecia, Portugal, Lituania, etc., es bastante extensa, quizá les habrá parecido demasiado ir llamando tiranos y dictadores a todos ellos y uno por uno con grave riesgo de estropear las relaciones diplomáticas con esos países (véase ‘Más sobre Chávez y el fascistín Aznar' aquí).

Pero, sin duda, este es un paso positivo. No sé si será una verdad establecida que la permanencia prolongada en el poder corrompe necesariamente. Para mí, esto huele más a conseja de vieja del Siglo de Oro que a otra cosa. (El Príncipe Bernardo de Holanda, ex nazi, se había corrompido y como Pinochet, cobraba comisiones por la venta de aviones de guerra. Pero al Rey Juan Carlos no se le conoce ningún acto de corrupción). Claro que hay casos notorios de corrupción. La historia de nuestra América está inundada de casos de tiranos corruptos. Y también el resto del mundo.

La corrupción tiene, sin embargo, muchas facetas. Nuestro Putrefactor saqueó los fondos reservados al más puro estilo tropical, tal un Batista, o un Somoza. Y, emulándolos, se abrió para él y su parentela más de 120 cuentas bancarias, fundó consorcios imaginarios en islas apenas existentes, traficó en cocaína y armas, y hasta robó la espada del Libertador O'Higgins y otros tesoros históricos de la patria. Su señora se robó las joyas del fondo de reconstrucción nacional para lucirlas en su propio pescuezo. (Otra pareja, los Ceaucescu, se hicieron construir palacios de mármol y oro; ella era, por ley, co-autora de todos los libros que se publicaban en su país, Rumania. Sufría de delirio de grandeza).

Como digo, si sus Señorías dicen que el poder prolongado corrompe, por algo lo dirán.

Y también es cierto que no es necesario, en muchos casos, permanecer demasiado tiempo en el poder para corromperse. A veces bastan apenas semanas. Basta mirar los numerosos gobernantes que tuvo Bolivia hasta hace unos años, en que el promedio del mandato presidencial era de apenas seis meses.

Así que desde ahora, de aprobarse definitivamente el proyecto, los senadores podrán ser reelegidos una sola vez -vale decir que podrán gobernarnos y cobrar esos siete millones y medio al mes durante 16 años -1.440 millones de pesos- y los diputados, 12 años -o sea, 1.080 millones de pesos.

Parece que nuestras Señorías no llaman corrupción a la práctica de fijarse ellos mismos sus salarios. Ni debe parecerles extraño que sean, después de Estados Unidos, los parlamentarios mejor pagados del mundo.

Pero ¿no les parece demasiado 16 años? ¿No es mucho 12 años? Yo creo que, si son reelegidos por los ciudadanos en elecciones democráticas -como en Venezuela-, no veo porqué tendríamos que armarles barullo. Aunque no recuerdo que nadie me haya preguntado, ni a mí ni a ningún otro ciudadano qué pensábamos sobre este asunto.

Lamentablemente, nuestra democracia no se parece a las otras, y menos a la venezolana. En nuestro país, nuestro voto vale medio voto, como valía el voto de las mujeres a principios del siglo veinte. Nosotros elegimos en elecciones directas sólo a la mitad de los senadores y diputados. La otra mitad no es elegida por nadie. O, mejor, los eligen los burócratas de los partidos. La impone la propia ejecución del sistema. Esa farsa se llama sistema binominal.

Y ser senador o diputado sin ser elegido, y encima por períodos tan prolongados, no les parece a sus Señorías que sea corrupción ni nada parecido.

Pues piensan nuestras Señorías que un presidente reelegido democráticamente, si no es chileno, es un tirano, y un senador no elegido por nadie, pero apernado en el poder indefinidamente antes, y a partir de hoy, si Dios quiere, sólo 24 años, si es chileno, un dechado de virtud, y si no es chileno, un déspota sanguinario, aunque no haya cometido crimen alguno.

Lógica de payasos. Le preguntaremos al señor Morales por qué exactamente 12 y 16 años, y no, por ejemplo, 41, y y 19. Porque realmente no creo que haya criterios objetivos para determinar el turno que tendrá cada político para saquear las arcas públicas.
[diario de la Cámara]

Operación Tenaza contra Venezuela

Ayer se publicó en varios órganos de prensa online un documento recuperado de la embajada norteamericana en Caracas -probablemente por la inteligencia venezolana- en el que el autor, un funcionario de esa legación diplomática, detalla los planes de intervención que Estados Unidos ya ha puesto en marcha para desestabilizar ese país.
El autor del memorándum confidencial es Michael Middleton Steere; su destinatario, Michael Hayden, director de la CIA.
La operación contra Venezuela ha sido bautizada como ‘Operación Tenaza'.

El autor empieza su informe constatando que, según las encuestas de intención de voto, el Sí a las reformas constitucionales ganaría el referéndum con una ventaja de entre diez y trece puntos porcentuales sobre el No (57% para el Sí; 44% para el No). Según el agente, "esta tendencia es irreversible en el corto plazo, es decir, en los próximos quince días no se pueden modificar esos porcentajes de manera significativa".
La tendencia se mantiene pese a las deserciones en el campo de los bolivarianos (el movimiento Podemos, el ex ministro Baduel, por ejemplo), que han logrado sin embargo restar unos seis puntos a la aprobación de las reformas.

Por esta razón, dice el agente, "esta oficina recomienda ejecutar lo previsto en el Plan para la Operación Tenaza".

El agente norteamericano detalla varios elementos de la estrategia de intervención norteamericana: la primera que menciona es que se proponen "impedir el referéndum o desconocer sus resultados", pese a que llamarán a votar por el No. Aunque suenen contradictorias, dice el agente, "es necesaria su combinación".

Para fundamentar esta estrategia, la embajada norteamericana ha instalado una firma de sondeos que difundirá informaciones falsas sobre las elecciones y sus resultados. De hecho, esta firma, y otras, ya han empezado a difundir intenciones de voto estrafalarias que han sido desmentidas por casi todos los órganos de prensa internacionales.
Al mismo tiempo, se iniciará una campaña de desinformación y difamación para levantar sospechas de fraude sobre la Comisión Electoral. Esta parte del plan será reforzada por la contratación de expertos universitarios "que por su prestigio académico hace creíble" las acusaciones de manipulación de la Comisión, arrojando dudas "sobre la tinta y el comportamiento de las máquinas de votación".

Para el 2 de diciembre mismo se pretende "empantanar el acto de votación" difundiendo en primeras horas de la votación informaciones falsas sobre los resultados. Para esta operación se contará con "medios de comunicación a nivel internacional". Otra táctica que tratarán de implementar es la que llama "Vota y Quédate" (en los locales votación) para imposibilitar la votación.

El agente menciona a sus principales aliados en esta estrategia de intervención norteamericana: el Comando Nacional de la Resistencia y Acción Democrática. Destaca la colaboración de Peña Esclusa y Guyon Cellis, y Richard Nazario, que se encargarían con esos grupos de "diseminar en todo el territorio nacional pequeños focos de protestas, que generen un cima de ingobernabilidad, permitiendo culmina en el levantamiento general de una parte sustancial de la población".

Prosigue el agente que se intensificarán los esfuerzos por aislar a Venezuela en el campo internacional e incrementar la presión en las calles en los días previos al 2 de diciembre, ejecutando "acciones militares de apoyo a las movilizaciones y tomas propagandísticas", que deberán culminar con "aprestos operacionales de nuestras fuerzas acantonadas en la base aledaña. El apoyo de los equipos externos provenientes del país verde y azul, esta coordinado, la acción marítima de azul esta prevista y, las fronteras con verde en los puntos determinados está libre". En este lenguaje codificado, la base aledaña a la que se refiere son las bases militares que ha instalado Estados Unidos en el lado colombiano de la frontera colombiano-venezolana. "País verde" es probablemente Colombia; "país azul" es Curaçao, donde ese país tiene también una importante base militar (véase en aporrea).

La realización de este plan debe culminar en un golpe de estado. Para el día 2 mismo se prepara "controlar una franja territorial o institucional [...] en un lapso de 72 a 120 horas, tiempo estimado como lapso mínimo para detonar la fase ascendente de las acciones previstas, donde se contempla el pronunciamiento militar". Las fuerzas armadas implicadas en este plan de golpe de estado norteamericano son elementos de la Guardia Nacional.

Descubierto el plan norteamericano, el gobierno venezolano parece haber emprendido ya algunas acciones, entre ellas, aparentemente, la dispersión por el territorio de los elementos de la Guardia captados por Estados Unidos. Pero no sabemos si esto será suficiente. El gobierno venezolano debe hacer frente a una grave amenaza.

El plan, en general, es muy similar al diseñado por el presidente Richard Nixon para intervenir en Chile. Las "acciones militares" a que se refiere serán probablemente asesinatos y atentados contra personas e infraestructura, como hicieron en Chile -pagados por la embajada norteamericana- grupos pretendidamente fascistas, como Patria y Libertad. La idea de asesinar a ciudadanos en la calle ciertamente forma parte del plan de desestabilización, para crear un clima de caos e inseguridad y ahuyentar a los ciudadanos de las urnas. Igualmente se aplicó en Chile, llegando las fuerzas norteamericanas a asesinar, en 1970, al comandante en jefe de las fuerzas armadas de Chile; y asesinando posteriormente a su sucesor, el general patriota Carlos Prats, en un atentado en Buenos Aires.

Los motivos de la intervención son igualmente similares. En el caso chileno, la CIA había fijado la fecha del golpe para el 19 de septiembre de 1973; pero enterada la embajada norteamericana del plan del presidente Allende de llamar a un referéndum sobre su gobierno, el embajador ordenó a Pinochet adelantar la fecha del golpe para el 11 de ese mes -un día antes de que Allende pudiese comunicar al país su intención de llamar a votación.
Se quería pues impedir la votación por los mismos motivos: la mayoría de la población chilena apoyaba los cambios que estaban siendo introducidos por el gobierno socialista. Incapaz de convencer a la ciudadanía, no veían otro recurso que sobornar a generales rastreros -como el ordinarísimo y codicioso Augusto Pinochet- para montar un golpe de estado.

De concretarse los planes norteamericanos, lo más probable es que se instale en Venezuela una dictadura tan prolongada y violenta como la pinochetista, cuyo fin será igualmente el exterminio de los opositores para restablecer el imperio de las clases ricas y sus patrones norteamericanos. Probablemente, como en Chile, los militares antipatriotas repartirán las empresas estatales entre las familias ricas de ese país mediante el artilugio de las privatizaciones. Una dictadura semejante haría retroceder terriblemente a Venezuela en todos los ámbitos, y especialmente en el social, anulando los derechos conquistados por las clases trabajadoras y reduciéndolas, como en Chile, a la condición de esclavos y siervos.

La campaña de asesinatos en la calle ya ha empezado y se ha cobrado varias víctimas, entre chavistas y no chavistas (léase aquí un caso reciente). Como en el golpe frustrado de 2002, las fuerzas paramilitares de la oposición no harán diferencias entre uno y otro bando, siendo su objetivo encender los conflictos y crear una situación de caos e ingobernabilidad. En 2002 el patrón Carmona, que se nombró presidente -y que fue tan prontamente reconocido por Aznar, incluso antes de que su nombramiento fuese oficial-, mandó a matar gente de la manifestación que había montado él mismo, a fin de culpar al gobierno del presidente Chávez (véase esa historia en ‘Qué descubrió Otto Neustald' ).

Junto a esto, según otras fuentes, Estados Unidos estaría además conspirando con Colombia para invadir Venezuela desde las bases norteamericanas en la frontera. Así lo ha informado, y se desprende además del documento que comentamos, la abogada norteamericana Eva Golinger (véase ‘El golpe que viene').
En esta estrategia, según Golinger, "la operación tiene como objetivo final la insurrección armada que permita la intervención de las fuerzas estadounidenses" (según se lee en prensalatina).

La amenaza norteamericana es grave. Y es de esperar que el presidente Chávez pueda erradicar de modo definitivo ese terrible peligro para la democracia y la libertad de Venezuela. No sería nada de bonito que Estados Unidos regionalizara su intento de intervención.
En este contexto, los norteamericanos deberían recordar hay intereses y objetivos estadounidenses sembrados por toda América, y que los hay también en su propio territorio.
La idea de un conflicto semejante, o de que se instaure en Venezuela una dictadura como la de las hienas pinochetistas, es simplemente escalofriante.

El memorándum de la embajada se encuentra en
[piensaChile]

La historia de los asesinatos cometidos por el patrón Carmona se encuentra en
[mérici]

Análisis de la ideología antichavista
[mQh]

Niños, Víctimas Olvidadas del Terror

Se inauguró en estos días una muestra de la artista visual Marta Durán sobre niños encarcelados durante el régimen militar. Se trata de ‘Proyecto 188' y se exhibe en la Sala Mezzanina del Congreso, en Valparaíso. Abierta al público todos los días de nueve de la mañana a cinco de la tarde (según informa el diario de la Cámara ).

Es un capítulo poco conocido de la historia reciente del país y pocos recuerdan estos hechos como un capítulo aparte de la historia de la represión. Pero muchos niños y niñas, incluso de muy corta edad, fueron secuestrados, con o sin sus padres, sometidos a salvajes torturas, violaciones colectivas y otros inhumanos vejámenes. Muchos niños nacieron en cárceles y campos de concentración, producto de las violaciones de las tropas pinochetistas.

En el documento que invito a leer (‘Niños bajo dictadura: las víctimas olvidadas ', de Tico Tricot) se narran hechos espantosos. Según señala Ana Cortez, de la Agrupación de ex Menores de Edad Víctimas de Prisión Política y Tortura, "son muchos los que fueron víctimas de tortura intrauterina, personas que nacieron en prisión; personas cuya gestación se debe a las reiteradas violaciones de sus madres en regimientos y centros de tortura; personas que fueron secuestradas para que sus padres se entregaran a los organismos de represión; personas que fueron secuestradas y detenidas en comisarías, hogares de menores o cárceles".

Tania Salas tenía sólo cinco años cuando fue detenida con sus padres. A fines de 1987 las alimañas de la CNI irrumpieron en su casa y golpearon durante horas salvajemente a todos los miembros de la familia. A ella y a su hermanito los golpearon con varillas. A su padre lo sometieron, a vista de los aterrorizados niños, a un simulacro de fusilamiento.
Luis Salas, el hermanito, cuenta que "nos golpearon a todos, además que se toparon dos grupos y discutieron y pelearon entre ellos, ofreciéndose balazos. Por eso la situación era muy tensa, a mí me tiraban del pelo y me preguntaban dónde había cosas enterradas, a mi papá le quebraron tres costillas".
Los agentes irrumpieron en la casa de al lado, donde vivía otra parte de su familia. Los obligaron a desnudarse y les golpearon salvajemente, encerrándolos luego en un cuarto.

Según las investigaciones del autor, "al menos 80 niños de 15 años o menos murieron como consecuencia de la represión y casi 700 niños quedaron huérfanos cuando sus padres fueron detenidos y desaparecidos".

Cómo no recordar los terribles vejámenes a que fueron sometidos niños y madres en Argentina. Los militares secuestraban a mujeres acusadas de oponerse al régimen o de ser comunistas o judías y eran violadas por los jefes de las tropas. Mantenidas en cautiverio durante el embarazo, tras dar a luz las asesinaban y daban sus hijos recién nacidos en adopción o los vendían a parejas militares. En Chile, muchas mujeres fueron violadas -la rata pinochetista de nombre humano Raúl Iturriaga Neumann reclamaba el derecho, como jefe, de violar a las detenidas.

La práctica de secuestrar a toda una familia, encerrar a sus miembros en un cuarto, obligarles a desnudarse en absoluta promiscuidad -hombres y mujeres, niños y adultos- para golpearles luego salvajemente, ha sido también común en otros regímenes dictatoriales. Esos crímenes los cometieron también, por ejemplo, las tropas y paramilitares serbios al mando del dictador comunista Milosevic, en Yugoslavia. Allá los familiares debían incluso golpearse y matarse entre sí. Luego los sobrevivientes eran igualmente ultimados, lo que celebraban esas bestias con gran regocijo. Son escenas del infierno.

A las hienas que cometieron estos crímenes quieren algunos chilenos perdonar. Quieren que perdonemos y olvidemos y nos reconciliemos. Otros, más feroces, todavía celebran esos crímenes. Llaman venganza a la exigencia de justicia.

Pero sin justicia no habrá siquiera una esperanza de reconciliación. E incluso con justicia, nada tenemos que hacer con esas gentes que se apartaron de la familia humana. Sólo deben volver al lugar de donde, encarnados en seres humanos, emergieron a la Tierra para extender su reinado del infierno.

Otro Ejemplo de la Bestialidad Militar

El 19 de octubre de 1973, un grupo de militares conocido como Caravana de la Muerte mataron y enterraron a 26 ciudadanos chilenos. Uno de los implicados, el entonces capitán Carlos Minoletti Arriagada, escapó a Estados Unidos el 5 de septiembre de 1988. Ayer decidió entregarse a la justicia chilena.
Este capitán no participó directamente en las ejecuciones, pero fue quien se encargó de enterrar los cuerpos.
Pero a fines de 1975 o principios de 1976, se encargó de desenterrar los cuerpos y lanzarlos al mar.
Entre este grupo de hienas, destacan dos: el capellán Luis Jorquera Molina, "que encargó de engañar a los familiares diciéndoles que se desconocía el paradero de los cuerpos y que los prisioneros fueron ejecutados al intentar fugarse durante un traslado".
El segundo macabro personaje fue el cabo Luis Concha Cid, "les cortaba los dedos con un corvo para robar anillos y argollas de matrimonio".
Esto fue durante la campaña de la mujer de Pinochet, que pedía a los ciudadanos que donaran sus joyas para ‘reconstruir' el país. Sabemos dónde terminaron muchas de esas joyas: en el propio pescuezo de la señora Hiriart, según descubrió su ministro Madariaga.
¿Le habrán enviado a ella esas joyas rescatadas tan salvajemente de esos chilenos ultrajados antes y después de su muerte?
¿Dejarán nuestros jueces también en libertad a esta hiena?

En el campo de prisioneros de Pisagua se saludaba a los detenidos que llegaban como ‘prisioneros de guerra' -un juego de palabras como acostumbraban los nazis, pues en Chile la última guerra tuvo lugar en el siglo diecinueve. Los nazis, en los campos de trabajos forzados y exterminio, saludaban a sus víctimas diciéndoles: "El trabajo libera". Luego eran llevados a las cámaras de gases, diciéndoles que se debían asearse para empezar la jornada de trabajo. En 1974, el dictador declaró a Chile país miembro de la civilización occidental y cristiana. Otra burla similar de la bestia sedienta de sangre.

Fuente:
La Nación