Blogia

mérici

Uribe, un Criminal de Guerra

La incursión en Ecuador es una violación de la soberanía de ese país y un abominable violación de los derechos humanos.
Un reciente editorial de El Mercurio es, pese a lo bizarro de la afirmación que sigue, representativo de la opinión generalizada, explícita y encubierta, de gran parte de la prensa chilena. Gira el escrito del 24 de marzo sobre la incursión militar colombiana en Ecuador y hace un recuento de lo que ha pasado desde entonces a nivel político y diplomático. La resolución de la OEA, dice, reafirma "la vigencia de los principios consagrados en el derecho internacional, del respeto a la soberanía, de la abstención del uso o amenaza de uso de la fuerza, y de no injerencia en los asuntos de otros estados". Destaca el rechazo a la "incursión de fuerzas militares [...] en territorio ecuatoriano" y el compromiso de los cancilleres de combatir las amenazas a la seguridad que representan grupos irregulares.
El autor lamenta luego que no se mencione en dicha resolución explícitamente a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y que no se acepte la clasificación norteamericana de esa organización como terrorista, que, según el editorialista, es una clasificación que utilizan algunos miembros "relevantes de la comunidad internacional". Y lamenta también que no se denuncie el apoyo externo que recibirían las FARC.

Es conocido el carácter falaz y tendencioso del periodismo de este diario. Sus opiniones suelen ser peores. No está probado que alguna organización extranjera o país financie a las FARC. El autor aparentemente ha aceptado las afirmaciones del gobierno colombiano, en el sentido de que el presidente Hugo Chávez, de Venezuela, habría contribuido con dinero a la causa de la guerrilla colombiana. Esas afirmaciones no han sido demostradas y viniendo de quien vienen, simplemente no son creíbles. Según el gobierno colombiano se encontraron informaciones de ese tenor en un ordenador requisado en el campamento de la guerrilla atacado. Pero sin una opinión externa e independiente no se puede creer sin más en lo que diga el gobierno colombiano, que ha justificado la incursión militar en territorio ecuatoriano con una seguidilla de intolerables falsedades -entre ellas, por ejemplo, que un ministro ecuatoriano estaba implicado en la guerrilla colombiana.

Pero estos rasgos del periodismo de opinión al estilo de El Mercurio son menos importantes que la omisión mayor de su editorial. Y es que este diario, así como casi todos los diarios nacionales de Chile, no mencionan de ninguna manera que, aparte, y hasta por encima de la violación de la soberanía ecuatoriana, el peor crimen cometido por Colombia por orden de su presidente es el asesinato premeditado y alevoso de, según se especula, veinticinco personas -entre ellas un civil ecuatoriano y cuatro mexicanos. La matanza ordenada por el presidente Álvaro Uribe es simplemente un crimen contra la humanidad y/o un crimen de guerra, una violación espantosa del derecho internacional en su capítulo de derechos humanos. Esta macabra masacre, ejecutada desde el aire con la ayuda de los servicios secretos de Estados Unidos, se ve agravada todavía más por la posterior incursión de soldados colombianos en territorio ecuatoriano en un acto igualmente atroz, dado que su fin era rematar a las personas que hubiesen quedado vivas y profanar y robar los cadáveres de algunos de los caídos.

Pareciera que los empresarios dueños de periódicos y canales de televisión y sus esclavos acartonados y otros ideólogos en sus planillas de pago han decidido que la acción colombiana se justifica de algún modo por el carácter violento de algunas acciones de la guerrilla -en particular, la toma de rehenes. Pero por aberrantes e injustificadas que puedan parecernos las acciones de estos grupos guerrilleros, tienen sus miembros individuales tanto derecho a un debido proceso y al respeto de las normas básicas de justicia y de sus derechos humanos como cualquier otro ciudadano. Esta regla democrática de respeto por los derechos civiles y humanos de los ciudadanos ha sido violada de manera inexcusable por el gobierno colombiano.

Los guerrilleros y otras personas presentes en sus campamentos debiesen ser apresadas y llevadas a justicia por los crímenes que pudiesen haber cometido. Debiesen ser sentenciados después de un debido proceso. La mera pertenencia al grupo no implica un delito punible con la muerte ni tienen los políticos -como el presidente Uribe- derecho ni justificación alguna para ordenar el asesinato de esas personas. Lo que ha hecho Uribe es un crimen que no tiene nombre.

El presidente Rafael Correa, de Ecuador, no se ha explayado demasiado sobre el tema, pero ya indicó claramente que la acción colombiana violaba el derecho humanitario -vigente en todo el planeta, recordemos, hayan los países firmado o no los tratados que ratifican su vigencia. Por lo mismo, es de esperar que Ecuador lleve a Uribe al Tribunal Penal Internacional de La Haya, donde deberá ser juzgado por crímenes contra la humanidad.

Hace un tiempo el mismo El Mercurio publicaba una afiebrada columna de una señora llamada Karin Ebensperger. En su escrito, esta señora pedía que los países americanos aceptaran la definición norteamericana que tiene a las FARC como grupo terrorista. El lema de la autora era que todos podíamos ser Ingrid Betancourt. Decía que la violencia y los secuestros no se podían aceptar. Agregaba que "las personas tienen derechos anteriores al estado, el fin no justifica los medios, no se debe hacer a otros lo que no nos gustaría que nos hicieran a nosotros mismos".

Dicho esto, parece olvidar lo que acaba de escribir y justifica el asesinato cometido por Uribe en Ecuador. A la señora aparentemente no le parece grave bombardear a un grupo humano y justificar el crimen diciendo que eran de las FARC, como si ser miembro de las FARC fuese un delito punible extrajudicialmente y con la muerte. Pero ¿qué sentido tendría tratar de indagar en los motivos de ciertas especies de ideas que cruzan las turbias mentes de la gente de extrema derecha? Creo que sería más provechoso intentar establecer relaciones diplomáticas con algún grupo de coyotes.

Esta repentina defensora de los derechos humanos no menciona en su diatriba ni una sola vez los innumerables y horrendos crímenes cometidos por las tropas de Uribe y las fuerzas mercenarias de los paramilitares. Y esa omisión delata su enanísima estatura moral. Si se puede decir a propósito de los injustificables secuestros a los que recurren las FARC, que todos podemos ser Ingrid Betancourt, también se debe decir que frente a la violencia desenfrenada e ilegal del gobierno colombiano todos podemos correr el destino de Raúl Reyes.

La prensa chilena no informa sobre los terribles crímenes que cometen día a día las tropas paramilitares y las fuerzas del gobierno colombiano. Hace unos días publicaba Los Angeles Times un tenebroso reportaje sobre la violencia del gobierno colombiano y sus paramilitares, publicado en español por mQh bajo el título de ‘Militares de Uribe siguen matando'. Según las informaciones recopiladas por su escritor, Chris Kraul, en Colombia han aumentado las ejecuciones extrajudiciales cometidas por tropas del gobierno de manera impresionante. La práctica habitual es matar a civiles inocentes -muchos campesinos y jóvenes desempleados- y vestir los cadáveres con el uniforme característico de la guerrilla. Así lo han constatado las investigaciones de la Comisión Colombiana de Juristas y el grupo norteamericano Fellowship of Reconciliation. El año pasado las fuerzas armadas colombianas ejecutaron extrajudicialmente a 287 personas -y aquí estamos hablando solamente de los casos documentados sobre los que no caben dudas, pues se estima el número de civiles asesinados en varios centenares más.

Estas personas no eran guerrilleros de izquierda ni miembros de las FARC ni del otro grupo guerrillero, el Ejército de Liberación Nacional. Eran, según demuestran las investigaciones, civiles no implicados en luchas políticas y que fueron asesinados simplemente en el marco del plan del gobierno colombiano de demostrar que hay efectivamente una guerra que amenaza al país y seguir cobrando el dinero con que premia Estados Unidos los crímenes que cometen las tropas colombianas. Lo más espeluznante de toda esta historia es que es tan verídica que ha sido reconocida incluso por oficiales de las fuerzas armadas de Colombia, que han admitido recompensar a los soldados según la cantidad de víctimas que causen.

El reportaje de Kraul gira solamente sobre las ejecuciones extrajudiciales. Pero no son los únicos crímenes que comete Uribe. El asesinato sistemático de dirigentes sociales y sindicales ha sido otra de sus especialidades. Entre 1982 y 2005 se calcula que han desaparecido por acción de tropas del gobierno y fuerzas paramilitares unas quince mil personas; se han encontrado más de tres mil fosas comunes con los restos de víctimas de esos grupos (varios miles de personas). Según el Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado, las fuerzas paramilitares se han apropiado de casi seis millones de hectáreas de tierra. La misma fuente asegura que los paramilitares, desde su presunta desmovilización en 2002, han seguido asesinando a civiles a una tasa de seiscientas personas al año. Desde 1986 paramilitares y militares han asesinado a 2.554 dirigentes sindicales, y la matanza no para. El año pasado mataron a 39 dirigentes; en 1996, a 275.

¿Por qué será, pues, que las gentes de derecha ignoran o niegan estos crímenes? Pues de toda la violencia que domina a Colombia desde hace unos años, la violencia de las guerrillas parece el mal menor y en realidad pareciera que lo más urgente para que el país vuelva a cierta normalidad es reprimir o eliminar definitivamente a las fuerzas paramilitares y militares culpables de esta represión.

A los verdaderos terroristas hay que buscarlos más en el gobierno y en sus fuerzas militares y paramilitares y menos en las FARC ni el ELN. Según las definiciones más extendidas y más sensatas de terrorismo -no las norteamericanas, ciertamente-, el candidato mejor calificado para ser clasificado de este modo es el gobierno colombiano mismo, pues sus crímenes satisfacen los criterios de la definición: atacan de manera sistemática a la población civil y a ciertos grupos de esta, con el fin justamente de causar terror generalizado y exterminar a ciertos grupos considerados enemigos -como los dirigentes sindicales. Hay cientos de casos que prueban la sistematicidad en la represión del gobierno colombiano. No existen pruebas semejantes para acusar a las FARC de terrorismo -aunque no pongo en duda que han cometido algunos de sus miembros crímenes inexcusables, como el secuestro de civiles y la ejecución no ha mucho de un grupo de prisioneros políticos.

Muchos analistas, con y sin seso, pasan por alto el origen de la violencia, como si esta cayese del cielo o como si hubiese una suerte de raza intrínsicamente violenta destinada al crimen. Los paramilitares son grupos de asesinos a sueldo pagados por hacendados, industriales y otras clases parásitas para asesinar a dirigentes sindicales y a campesinos de cuyas tierras y trabajo se quieren apropiar. La violencia de las fuerzas armadas de Uribe se dirige exclusivamente contra las clases pobres del país -piénsese que los jóvenes que asesinan para ponerles el uniforme de guerrillero son personas del campo o de barrios pobres y no se encuentran ricachones ni hijos de ricachones entre los asesinados. Uribe más que presidente de Colombia, es el cabecilla de una serie de grupos criminales, entre ellos, y según confesión de un ex jefe paramilitar, de un cartel de narcotraficantes.

Sin ir más lejos, el gobierno colombiano ha vuelto a amenazar a Venezuela y Ecuador con realizar incursiones en sus países si se les ocurriese hacerlo en su lucha contra las guerrillas. Juan Manuel Santos, ministro de Defensa de Colombia, ha insistido en caracterizar la incursión en Ecuador como un acto de guerra legítimo, pese a la condena de la OEA y a la aparente aceptación de esa condena por parte de Uribe. Las declaraciones, que resaltan la escasa fiabilidad del gobierno colombiano, vuelven a tensar las relaciones regionales y obligan a Ecuador y Venezuela nuevamente a destinar recursos para enviar tropas a las fronteras. En tribunales internacionales, o a nivel de la OEA o en la ONU, los países amenazados por Uribe debiesen exigir que los costos de las operaciones militares para la defensa de las fronteras sean pagados íntegramente por Colombia, so pena de sanciones.

¿Pero no se habrá ido de la lengua el ministro Santos? Porque durante las últimas semanas se ha negado el gobierno colombiano a considerar parte beligerante a las guerrillas, por lo cual no se permite el mismo gobierno definir el conflicto con las FARC como guerra -ni legítima ni ilegítimamente. La insistencia del gobierno colombiano en rechazar las negociaciones con las guerrillas y en negarse a reconocerles la condición de beligerantes se debe sin duda, según sospechan muchos analistas, a que si lo hiciera así se vería obligado a respetar las leyes de la guerra - las Convenciones de Ginebra-, que contradice su estrategia, que incluye la utilización de fuerzas paramilitares y la violencia sistemática y masiva contra los ciudadanos de su país.

Uribe y su guerra contra su pueblo se ha convertido en un peligro para toda la región. Sus recientes amenazas de reservarse el derecho a volver a matar incluso fuera de sus fronteras lo ponen en la lista negra de terroristas y otros parias del planeta. Está corriendo el riesgo de que si las guerrillas logran ajusticiarlo, sólo en su casa lamentarán su desaparición.

Salario Mínimo de 251 Mil Pesos

En julio del año pasado, el obispo Alejandro Goic propuso aumentar el salario mínimo a lo que llamó un salario ético de 250 mil pesos. Para estudiar su viabilidad, el gobierno nombró una comisión de 48 expertos que deben escribir un informe con recomendaciones sobre la propuesta. El informe se espera que sea entregado recién en marzo de este año. La derecha atacó furiosamente al monseñor, ridiculizando su propuesta y cuestionando su viabilidad.

Sin embargo, el acuerdo al que llegaron patrones y trabajadores en Copiapó, al norte de Chile, demuestra que el salario ético sí es posible.

Los trabajadores temporeros y la asociación de productores de Copiapó acordaron fijar el salario base o mínimo en 251 mil pesos. Los trabajadores fueron representados por la Pastoral de Temporeros.

Es la recomendación de la Asociación de Productores y Exportadores del Valle de Copiapó, APECO, pues la organización no puede obligar a sus miembros.
Sin embargo, muchos empresarios ya pagaban este salario mínimo. Y otros han anunciado que pagarán un salario aun más alto a estos trabajadores.

Hay empresarios que no llegan a este monto y otros que anuncian que no podrán pagar el nuevo mínimo.
Sin embargo, se han comprometido a aumentar el salario mínimo en la medida de sus posibilidades.

También se manifestaron "dispuestos a mejorar las condiciones de higiene, seguridad, hospedaje y alimentación que también era una de las demandas de los temporeros".

Este es el país al que deberíamos aspirar. Los empresarios han comprendido la urgencia de las penurias de los trabajadores y han respondido al llamado de Monseñor Goic, decidiendo aumentar el salario mínimo sin esperar los resultados y recomendaciones de la comisión del gobierno. Otros empresarios se han comprometido a acercarse en lo posible a ese objetivo.

Son decisiones encomiables. Y un tapabocas a los que insisten en una supuesta imposibilidad técnica de implementarlo.
Con voluntad y el corazón bien puesto, todo es posible.

El artículo en la prensa sigue aquí:

Temporeros y Apeco Acuerdan Salario Mínimo de 251 Mil Pesos
Luego de sostener una mesa de dialogo durante cinco días, la Asociación de Productores y Exportadores del Valle de Copiapó, APECO y los trabajadores representados por la Pastoral de Temporeros, Anamuri y el Sindicato de Trabajadores Eventuales y Transitorios del Sector Agrícola de Copiapó acordaron que los temporeros no pueden ganar menos de 251 mil pesos mensuales.
Así lo informó el Seremi del Trabajo, Claudio Hurtado Rocco, quien indicó que este consenso, en definitiva beneficia a los trabajadores y también a los empresarios.

Hurtado explicó que a partir del acuerdo, "en el Valle de Copiapó los trabajadores agrícolas de la temporada de uva de mesa no pueden eventualmente ganar menos 251 mil pesos imponibles mensuales. A partir de esa premisa y entiendo que esto es durante los meses de cosecha: diciembre, enero y febrero de esta temporada, la Asociación de Productores y Exportadores del Valle de Copiapó, APECO, ha decidido recomendar a cada uno de sus asociados que tengan este sueldo como piso mínimo. El organismo hace una recomendación porque como asociación gremial no tienen la facultad para obligar a sus asociados a asumir este compromiso".

El seremi señaló que "ya muchos empresarios del sector estaban pagando estos sueldos y algunos incluso más. Por lo tanto, las condiciones van a ser alcanzadas fácilmente. Esto se va a lograr a través de procesos de negociación individual, por cada una de las empresas porque también hay que entender que la realidad del sector es distinta y existen productores pequeños, medianos y de gran tamaño, por lo tanto exigirle a un pequeño productor las mismas condiciones salariales que deben cumplir las grandes sería poco alcanzable en algunos casos".

Claudio Hurtado sostuvo que la Apeco se ha comprometido a elevar el nivel de cumplimiento en materia laboral del sector, "es decir, han reforzado el compromiso de fiscalizar y supervigilar el cumplimiento normativo por parte de los contratistas la ley de subcontratación. Esta fiscalización se hará de forma más focalizada en aquellos sectores que más lo requieren y las empresas mandantes supervisarán a cada uno de sus contratistas en el cumplimiento de la ley. Además se manifestaron dispuestos a mejorar las condiciones de higiene, seguridad, hospedaje y alimentación que también era una de las demandas de los temporeros".

La autoridad expresó que las empresas principales también se han comprometido en internalizar al mayor número de trabajadores, "pero en eso va también la voluntad de los temporeros. Entonces, el llamado va a ellos para que de alguna forma vayan eligiendo a las empresas principales, pero sin que eso signifique eliminar a las empresas contratistas. Sabemos que hay muchas que los están haciendo bien, así como también hay otras que deben mejorar, por eso la misión es de las empresas principales a velar por el cumplimiento de la ley", concluyó.

Fuente:
El Chañarcillo


¿Limitarán Su Propia Reelección?

En otro lugar , el diez de diciembre del año pasado, me preguntaba yo si acaso efectivamente los parlamentarios chilenos legislarían para limitar su propia reelección.

Hay senadores que llevan veinte años en el cargo -es decir, que fueron instalados por el dictador Pinochet, cuando la función de senador no era un cargo electo. (Hoy los chilenos sólo eligen directamente a la mitad de sus senadores y diputados).

Transcribo esa nota aquí:

Como se anunció en la prensa, la comisión de Constitución, Legislación y Justicia aprobó una moción que restringe la reelección de senadores y diputados.

Los legisladores hoy pueden ser reelegidos todas las veces que quieran, sin límite alguno.

De aprobarse la moción, los senadores, cuyo cargo dura ocho años, sólo podrán ser reelegidos una sola vez. O sea, podrían ocupar el cargo por un máximo de 16 años.

Los diputados, cuyo cargo dura cuatro años, podrán ser reelegidos dos veces; o sea, podrán ocupar el cargo durante 12 años.

El parlamento debe votar la próxima semana [mediados de diciembre] si limitan o no su propia reelección. Si nos atenemos a las actuaciones de muchos senadores y diputados que protestaron contra la intención del presidente venezolano de hacer posible la reelección indefinida del cargo de presidente, deberíamos creer que votarán abrumadoramente por la moción.

Sin embargo, considerando el dinero que ganan los parlamentarios chilenos (7,5 millones al mes; el segundo salario parlamentario más alto del mundo), muchos, y yo entre ellos, dudamos que aprueben limitar sus propias reelecciones, porque dejarían voluntariamente de percibir esos ingresos.

Un diputado elegido por un período de 4 años, gana 360 millones de pesos (90 millones al año; 720 mil dólares ). Si es reelegido (8 años), ganará pues 720 millones (1.440.000 dólares); si es nuevamente reelegido (12 años) ganará 1080 millones de pesos (2.160.000 dólares).

Un senador elegido por un período de 8 años ganará 720 millones; si es reelegido (16 años) ganará 1440 millones de pesos.

El salario mínimo es de 144 mil pesos (288 dólares). En julio de este año, los parlamentarios lo subieron en 7 mil pesos (14 dólares) (era de 137 mil). Hace un mes, los parlamentarios se subieron su propio sueldo en 450 mil pesos. Antes este año ya habían subido sus propios sueldos, cuando se repartieron los salarios de los senadores designados que ya no existen.

Bien. Les invito a apostar.

¿Votarán los parlamentarios a favor de limitar sus reelecciones? Sí o No.

Segunda pregunta:

¿Quiénes estarán más a favor de limitar la reelección: los de la Concertación, o los de la Alianza? (También tomando en cuenta a los independientes).

Les invito a jugar. La votación real tomará lugar la próxima. ¿Descubriremos la verdad?

Fuentes
[diario de la cámara] [el mercurio] [mérici] [mérici] [mQh]


Todavía no podemos responder al enigma, aunque lo que ha ocurrido es ciertamente un indicio. Existían sospechas, algunas de las cuales fueron comentadas en la prensa, de que los legisladores tratarían de eludir las consecuencias directas de la aprobación de esta moción -que limita la reelección de los parlamentarios- aceptándola a condición de que entrara en vigor de aquí a diez o quince años. De este modo, la clase política actualmente en el poder protegería sus intereses inmediatos.

Pero los políticos tenían otra carta en la manga, que nadie había anticipado. El 18 de diciembre se reunió la Cámara Baja para discutir este proyecto. Informó el Diario de la Cámara que "la discusión proseguirá en una próxima sesión, por haber concluido el tiempo del Orden del Día".
Hasta hoy, 6 de enero de 2008, no se ha vuelto a tocar el tema. Mucho me temo que el proyecto sea archivado y debamos seguir soportando la inmoralidad de nuestra clase política por tiempo indefinido. Los ciudadanos no podemos obligar a sus Señorías a discutir este o ese proyecto de ley. Ni podemos obligarles a renunciar a sus privilegios. Ni podemos obligarles a que se sometan al escrutinio de las urnas, porque la mitad de ellos no son elegidos.

El proyecto ha sido simplemente dejado de lado. Dentro de unos días, entran nuestras cámaras en receso. Cuando regresen en marzo, el tema habrá sido olvidado.

Y los payasos millonarios se siguen riendo de nosotros.


Obra del Padre Patrick Desbois

Esta escalofriante foto proviene del archivo del Padre Desbois, que lleva años investigando y documentando el destino de los judíos de Ucrania durante la ocupación nazi (1941-1945). Se trata de testimonios y materiales inéditos que están siendo expuestos en el Memorial de la Shoah en el barrio del Marais en el centro de París, Francia.

La foto muestra la ejecución de civiles judíos a orillas de una fosa común. En la siguiente, la fosa donde cayó ese hombre, sesenta años después -arrancada por testigos al cómplice olvido de nazis y soviéticos y después.

El Padre Desbois empezó su proyecto -documentar el destino de los judíos en Ucrania- hace algunos años entrevistando al último peldaño de la máquina de matar nazi: costureras que remendaban las ropas arrancadas a los prisioneros judíos que iban a ser asesinados, excavadores de las fosas comunes, cocineros que alimentaban a los soldados nazis.

Más tarde obtuvo más testimonios en el campo ucraniano. Niños que presenciaron ejecuciones masivas de prisioneros, mujeres violadas y desnudadas antes de ser asesinadas y arrojadas a fosas comunes, hombres y mujeres enterrados vivos, quemados vivos. Muestras de la inhumana crueldad y demencia nazis.


No olvidemos que las víctimas de la barbarie nazi podrían estar hoy con sus familias celebrando estos festivos.

Como esos tres mil chilenos asesinados por las hienas pinochetistas.

Dirección del Memorial de la Shoa en París:
17 rue Geoffroy L'Asnier
75004 PARIS
Barrios : Bastille-Marais
Acceso bus : 96, 69, 76, 67, Balabus
Subterráneo : Saint-Paul, Hôtel-de-Ville, Pont-Marie.
Acceso RER : A, B, D, Châtelet les Halles


Texto original
The New York Times

Texto en español
mQh


Calles y Plazas con Nombres de Criminales

No conozco en Chile ninguna calle que lleve el nombre del demonio. Ninguna calle de Satanás. Ninguna de Lucifer. Ninguna de los otros numerosos diablos menores que pueblan la dimensión del infierno. Ninguna calle ni plaza de Abigor, de Belzebú, de Abraxas, de Agalariept, de Alastor, de Bael...

Ninguna plaza que celebre al Señor de la Codicia, Aamon, otro habitante del infierno.

Al menos en Chile, tampoco conozco ninguna calle de Hitler, ni calle o plaza de Himmler, o de Goebel, ni otros chacales nazis. Ni calle de Stalin, ni calle de Idi Amin Dada, ni plaza de Ceacescu, ni plaza ni calle de Pol Pot, ni rotonda de Milosevic, el dictador yugoslavo. Ni parque de Videla, el criminal argentino. Ni plazoleta de Batista, el tirano cubano.

Tampoco tenemos calles con nombres de asesinos en serie. Ni de simples criminales. No existe una Calle del Chacal de Nahueltoro, para nombrar a uno.

Sin embargo, tenemos numerosas calles, plazas, plazoletas, parques, avenidas y rotondas con nombres de personajes de nuestra historia cuya mera mención provoca el terror y escalofrío de la gente de bien. Hay calles y plazas nombradas en homenaje a notorios criminales de nuestra historia, a los responsables y ejecutores de las peores matanzas cometidas hasta no hace mucho y que manchan de sangre las páginas de nuestro pasado y en particular de las clases pobres del país.

Hay calles y avenidas Pedro Montt, el presidente responsable de la matanza de Santa María de Iquique. Calle llamadas en un insólito homenaje a Roberto Silva Renard, encargado del asesinato de decenas sino cientos de mujeres, niños y hombres de los pueblos mineros de comienzos del siglo veinte. Calle de Ledesma, el coronel que lo acompañaba; calles y plazas de Rafael Sotomayor, otro criminal de entonces; calle Carlos Eastman (véase crónica digital). Rotonda Pérez Zujovic, responsable de la atroz masacre de familias de pobladores desarmados en Pampa Irigoin, cuando carabineros abrieron fuego matando a once de ellos, incluyendo a un bebé de apenas meses el 9 de marzo de 1967 (consúltese aquí).

Tenemos calles y plazas con nombres de seres de deleznables cobardía.

Hoy publica Antonio Gil en su columna en La Nación un alegato contra este tipo de celebración de criminales de nuestra historia recordando la formación en 2004 del Regimiento Reforzado No. 7 Chacabuco, una de cuyas unidades -el Grupo de Artillería No. 3- fue bautizado nada menos que como Silva Renard, el encargado de la cobarde matanza de 1907, por cuya ocurrencia viene el gobierno, por intermedio del ministro Belisario Velasco, de pedir perdón a los chilenos a nombre del estado.

Pero la curiosísima petición oficial no va acompañada de ningún gesto más resuelto. Y uno de esos gestos, que sería ciertamente, bienvenido sería iniciar las medidas necesarias para erradicar a ese notorio y cobarde criminal, y otros de nuestra historia, de las calles, plazas y espacios públicos e instituciones de nuestro país. Sería un bonito gesto de reconocimiento de la profunda demencia y repudio de la injustificada violencia ejercida por instituciones gubernamentales contra los ciudadanos.

Termina Antonio Gil su columna escribiendo: "¿Qué honra el Ejército poniéndole el nombre de un chacal a una de sus fuerzas? ¿Qué herencia de coraje le debe a su memoria? ¿Dónde diablos está el ministro de Defensa? ¿Y los encargados de la conmemoración, nunca se enteraron? Desde estas líneas exigimos enérgicamente que, por respeto a la memoria de los hombres, mujeres y niños masacrados, sea borrado para siempre el nombre de ese asesino alevoso de la historia de Chile y sus instituciones. No es propio de un país civilizado bautizar con nombres de criminales cobardes como ése ni a la más inmunda cloaca".

Esta decisión de llamar con el nombre de ese criminal a una de las unidades del ejército se inscribe obviamente en la permanente campaña de provocaciones de las fuerzas armadas contra el gobierno electo y simplemente contra los chilenos, en el contexto de su proyecto de contaminar la historia de Chile celebrando a ojos vista a sus peores elementos. No han sido pocos los intentos de dar el nombre de Pinochet, uno de los Hijos de Satanás, a calles y espacios públicos del país, logrando sus seguidores sus objetivos en una plazoleta de Linares.

Todavía celebran algunos militares y oficiales de las fuerzas de orden, cuya presencia en el seno de las fuerzas armadas sigue siendo incoherente e incomprensible, los arteros e injustificados crímenes cometidos por las jaurías militares desde 1973 en adelante -como el prefecto Máximo Basualdo en Linares, que sorprendentemente aún sigue en servicio activo -fue tan sólo trasladado después de su llamado, este año, a la sedición, demostrando que la jerarquía militar aún tolera, si no aplaude, las manifestaciones de insubordinación de las ratas pinochetistas en el seno de las fuerzas armadas y de carabineros (véase mérici o mQh y mérici o mQh).

No sabe uno si, pese a sus manifestaciones recientes, el gobierno simplemente persiste en hacer la vista gorda. O si persiste en su insensato proyecto de mezclar aceite con vinagre. No se puede lamentar la Matanza de la Escuela de Santa María de Iquique en 1907 y, al mismo tiempo, obligar a los chilenos a la cotidiana humillación y dolor de pasear por calles y plazas que celebran justamente a los mal paridos que fueron responsables de ese y otros alevosos crímenes. Menos aún que haga la vista gorda cuando los elementos renegados -pinochetistas- provocan a la opinión pública chilena bautizando a algunas de sus unidades con los nombres de notorios asesinos de entre sus filas.

Quizá sería una buena cosa que los ciudadanos empecemos a exigir a los parlamentarios elegidos que se esfuercen por cambiar este estado de cosas y no tengamos los chilenos tener que seguir sufriendo el dolor de calles y plazas con nombres de perversos, como la calle de Pedro Montt, en Valparaíso y otras ciudades, Rotonda de Edmundo Pérez Zujovic, en Santiago, calle de Roberto Silva Renard, la rata responsable de la masacre de 1907, plaza de Rafael Sotomayor...

Es simplemente intolerable y nada justifica que se mantengan esos nombres. Nada bueno hicieron por Chile, y, al contrario, por sus crímenes contra las clases obreras del país, mancharon y siguen manchando nuestra historia y nuestras calles y plazas.

Y, al contrario, deberíamos dejar espacio para honrar en calles, plazas y espacios públicos la memoria de las víctimas de estos chacales, como, por ejemplo, José Santana Chacón o Arnoldo González Flores, algunos de los pobladores asesinados en marzo de 1967, o con los nombres de los caídos en la Escuela Santa María, si aún pudiesen ser identificados.

Sigue aquí la columna de Antonio Gil.

Grupo de Artillería Nº 3: masacrador de mujeres y niños Silva Renard.
¿Qué honra el Ejército poniéndole el nombre de un chacal a una de sus fuerzas? ¿Qué herencia de coraje le debe a su memoria? ¿Dónde diablos está el ministro de Defensa? ¿Y los encargados de la conmemoración, nunca se enteraron?

Roberto Silva Renard se llama el ‘valiente' soldado que hace cien años ordenó abrir fuego contra obreros desarmados y sus familias en la Escuela Santa María de Iquique, dando muerte a miles de civiles, hombres, mujeres y niños, lo que lo convierte en un auténtico pionero. Nació este héroe en Santiago, en 1855, y sus 39 años de servicio estuvieron marcados por el sello de la traición y el oportunismo. En la Revolución de 1891 era miembro del Estado Mayor de la guarnición de Santiago, lo que no le impidió huir al norte para unirse a su ídolo, el general alemán Koerner y su recién adquirido arsenal de Mauser, las primeras armas con bala de acero que se usaron en Chile. Hay quienes afirman que fue justamente la supremacía del acero parlamentarista lo que inclinó la balanza contra el plomo de los proyectiles balmacedistas. Silva Renard sabía de qué lado del pan estaba la mantequilla.

Luego, es llamado a reprimir una huelga en las salitreras: 17 muertos y 300 heridos. Viene pronto otra linda ocasión: la llamada huelga de la carne, donde bate su récord aniquilando a 70 manifestantes. Pero el premio gordo estaba por llegar. Estaba a la vuelta de la esquina.

Con su cartel de masacrador bien afianzado, desembarcó el 19 de diciembre con sus tropas en Iquique. Lo demás ya se sabe. Montado en un caballo blanco dirigió la ‘batalla' contra familias enteras reunidas, ordenando disparar con ametralladoras contra los pampinos. A su lado, un ordenanza soplaba la corneta dando las órdenes. Regresó a Santiago como un prócer. Y se lo nombró director de Famae. Pero la cosa no quedaría ahí. Un medio hermano de uno de los acribillados en Santa María, el anarquista argentino de apellido Ramón, esperó pacientemente en la calle Viel a que el ‘héroe' dejara la fábrica de cartuchos para ir a su casa a almorzar. Le propinó varias estocadas que no alcanzaron a dañar mayormente al valiente militar, el que, gritando como un verraco, pidió ayuda a los transeúntes. Pero el heroico soldado ya nunca volvió a ser el mismo. Una paranoia y un terror sin límites lo persiguieron hasta Viña del Mar, donde se encerró con llave hasta, literalmente, morir de miedo. Se meaba de susto. Se cagaba de pavor.

Hasta ahí la historieta sangrienta y patética. Ahora viene el hecho más asqueroso de todos, y aquí copio literalmente de la página web del Ejército chileno: "El 01 de enero del 2004, en el marco del proceso modernizador que está efectuando el Ejército, su orgánica es modificada, se forma el Regimiento Reforzado Nº 7 Chacabuco, de la fusión de los Regimientos de Infantería Nº 6 Chacabuco, Regimiento de Artillería Nº 3 Silva Renard y el Batallón Logístico Nº 3 Concepción, quedando su orgánica como se detalla: Las Unidades que lo componen son las siguientes: un Batallón de Infantería Nº 6 Chacabuco, Grupo de Artillería Nº 3 Silva Renard [ ]".

¿Qué honra el Ejército poniéndole el nombre de un chacal a una de sus fuerzas? ¿Qué herencia de coraje le debe a su memoria? ¿Dónde diablos está el ministro de Defensa? ¿Y los encargados de la conmemoración, nunca se enteraron? Desde estas líneas exigimos enérgicamente que, por respeto a la memoria de los hombres, mujeres y niños masacrados, sea borrado para siempre el nombre de ese asesino alevoso de la historia de Chile y sus instituciones. No es propio de un país civilizado bautizar con nombres de criminales cobardes como ése ni a la más inmunda cloaca.

Cómo Financiamos la Pensión de Vejez

En julio, en otro lugar publiqué una breve nota sobre un proyecto de financiación de las pensiones de vejez, que han sido introducidas por primera vez en Chile por la presidenta Bachelet y que será seguramente uno de los grandes logros de su gobierno.

El proyecto sugería que el estado asignase o prestase a los ciudadanos al cumplir catorce años, un importe que debería ser apartado (ahorrado) en algún fondo de inversiones en el país o internacional a un plazo razonable, "de tal modo que al cumplir [...] los 65 años pudiese empezar a cobrar un beneficio mensual, léase pensión de vejez", que según mis cálculos sería entonces muy superior al salario mínimo.*

Yo pedía en esa nota a algún economista que sacase mejor las cuentas que yo y considerase la viabilidad del proyecto.

El proyecto se basa en general en varios sistemas de pensión europeos, donde se ha convertido en una práctica establecida. Mi propuesta era entonces: ¿Por qué no lo adoptemos ajustado a la realidad de Chile?

No se apareció ningún economista a darme una mano.

Hoy (3 del 12 de 2007) publica El Mercurio un editorial con unas reflexiones sobre un proyecto muy similar. Y empieza así: "Ha ganado seguidores la idea de que el fisco subsidie con 15 UF (casi 300 mil pesos) a cada niño que nazca en Chile, depositando ese dinero en una cuenta individual a su favor, con el fin de prefinanciar una pensión básica de 75 mil pesos por mes a partir de los 65 años de edad".

Yo fijé la edad de inicio de este ahorro en catorce años, que es la edad en que el individuo se convierte en ciudadano de pleno derecho en algunos países. Pero bien pudiera rebajarse al nacimiento. No sé cuáles serían las ventajas o desventajas de esto.

El carácter algo técnico de ese editorial me impide seguir todo el argumento. ¿Cómo funcionaría el sistema si esos dineros de inicialización (digamos, el préstamo o asignación) los adquiriese enseguida el mismo estado a modo de préstamo a una renta razonable o suficiente para el logro de ese propósito, digamos a un plazo de 51 años -14 más 51 = 65 años)?

Como quiera que sea, me alegra que es una idea que está ganando seguidores, como dice El Mercurio.

* Este es el texto completo de mi columna de julio en atinaChile :

Cómo Financiamos la Pensión de Vejez
¿Qué ocurriría si cuando un ciudadano chileno cumpliese 14 años de vida, el estado chileno le hiciese un préstamo en la forma de un depósito de 100.000 euros o dólares, por decir algo, o 50.000 euros o dólares en algún fondo de inversiones u otra empresa rentable, en el propio país o en el extranjero, a un plazo de 51 años, de tal modo que al cumplir este ciudadano los 65 años pudiese empezar a cobrar un beneficio mensual, léase pensión de vejez, por ejemplo, equivalente a, digamos, cinco salarios mínimos, hasta su muerte, pudiendo ser esta heredada por su cónyuge e hijos? Obviamente, este depósito debería permanecer intocable durante esos 51 años (tanto por el estado como por el ciudadano).

¿Si uno invierte 100.000 dólares ahora, cuál es el beneficio en 10 años? ¿Cuál es el beneficio en 51 años? Al llegar a los 65 años, ¿cuál podría ser el monto de una pensión mensual durante los próximos, digamos, 30 años? ¿Sería posible, por ejemplo, retirar a los 51 años no todo el monto generado, sino solamente iniciar un sistema de pagos mensuales mientras el resto del dinero sigue siendo invertido? Y, ¿sería posible que el estado se pagara el préstamo inicial?
¿Cuántos chilenos tenemos más de 14?

Bueno, me gustaría que algún colega economista sacara cuentas. Tengo curiosidad por saber hasta dónde podemos llegar con un sistema semejante.

Aquí sigue el editorial de El Mercurio :

Aporte Estatal al Nacer
Previsión: ¿aporte estatal al nacer?

Ha ganado seguidores la idea de que el fisco subsidie con 15 UF (casi 300 mil pesos) a cada niño que nazca en Chile, depositando ese dinero en una cuenta individual a su favor, con el fin de prefinanciar una pensión básica de 75 mil pesos por mes a partir de los 65 años de edad.

Se aduce que esta idea resalta cómo el paso del tiempo, con un mayor horizonte, agranda el beneficio del ahorro. Sin embargo, los aumentos de horizonte también aumentan el sacrificio de ahorrar, pues el consumo se posterga por más tiempo: así, el beneficio neto de ahorrar puede ser nulo o negativo.
Si ahorrar no tuviera costo, sería conveniente que el fisco depositara un subsidio a nombre de cada grupo de niños que aún no ha nacido, incluso antes de la fecha esperada de nacimiento. Por ejemplo, si se otorgara el subsidio 10 años antes de que nazcan y la rentabilidad real fuera seis por ciento anual, bastaría un subsidio de sólo 8,4 UF por niño. Sin embargo, el sacrificio asociado a adelantar tanto el ahorro rebajaría el beneficio neto por debajo de cero.

El economista Ramón Delpiano ofrece otra justificación: que las AFP administrarían el ahorro con mayor eficiencia que el fisco. Para evaluar ese argumento, es esencial controlar por el nivel de riesgo de la inversión. La cuestión es si el fisco obtendría un excedente si emitiera deuda pública de largo plazo y destinara esos recursos a adquirir cuotas del multifondo E) de las AFP, que invierte sólo en renta fija, pues ése es el que tiene igual riesgo. No sería válido comparar con el caso en el que esos recursos se invierten en el multifondo A) —que mantiene en acciones más de 60 por ciento de la cartera—, porque el fisco soportaría un gran riesgo, además de una mayor rentabilidad esperada. Si el sector público no tiene ventajas sobre los privados para especular, el principio de subsidiariedad sugiere descartar esta idea.
Por otra parte, si el fisco lograra algún excedente, ¿cómo debería gastarlo? No conviene otorgar subsidios a personas que fallecen antes de cumplir 65 años, pues en tal caso los recursos son heredados por otros que ya tienen su propia pensión básica. ¿Conviene otorgar subsidios a personas de 65 años que son ricas, o que autofinancian pensiones contributivas superiores a 200 mil pesos al mes? Una pensión universal como ésa sería propia de un Estado de Bienestar.

La universalidad del subsidio eleva el costo fiscal, forzando a subir alguna tasa de impuesto o de retiro de algún otro subsidio, causando nuevas distorsiones. Por las razones indicadas, esta propuesta, aunque bien intencionada y atractiva a simple vista, admite serias discrepancias técnicas en cuanto a su eficiencia.

Atentado contra Templo Quedará Impune

[Esta nota es de octubre de 2007. Olvidé subirla entonces y luego me olvidé. Mismo destino han sufrido otras notas, que iré subiendo poco a poco].
En otras ocasiones he llamado la atención sobre las agresiones de la dictadura pinochetista a los católicos del país. Quizás era lógico esperar que el régimen militar considerase enemigos a los seguidores de un ideario religioso basado en la piedad, la solidaridad y la justicia social. Un caso significativo de esta postura contra los católicos fue el atentado del 6 de octubre de 1984. Ese día, un grupo de militares colocó una bomba en el Templo de Fátima de Punta Arenas, destruyéndolo.
Pensaban los militares culpar del atentado a grupos de izquierda. La estratagema les falló. La bomba estalló a destiempo, causando la muerte de uno de los antipatriotas (el teniente Patricio Contreras Martínez). Los otros participantes en el atentado (el general Gonzalo Jara Padilla, y los suboficiales (r) Humberto Olmedo Álvarez y Milton Muñoz Campos) no pagarán nunca por este crimen, pues la Corte Suprema de Chile, en un fallo que nuevamente pone en entredicho los avances de la justicia en materia de juicios por derechos humanos y la subordinación a la legislación internacional, viene de sobreseer la causa, alegando su prescripción (pese a que la norma internacional es que los delitos de terrorismo no pueden prescribir).
Parece que los jueces han considerado suficiente castigo que uno de los cobardes perdiera la vida.

La noticia fue publicada hoy 9 de octubre de 2007 en el diario La Prensa Austral de Punta Arenas.

Corte Suprema Puso Punto Final a Caso Fátima
[Santiago/Punta Arenas, Chile]. Después de 23 años. Corte Suprema puso punto final al caso Fátima. Máximo tribunal del país rechazó por improcedente recurso de casación planteado por el abogado del Obispado, querellante en el caso. Aplican la prescripción respecto de la causa seguida en contra de tres militares que estaban procesados por conductas terroristas. Tras el sobreseimiento de los ex efectivos del Ejército, atentado dinamitero fue cerrado definitivamente sin culpables.
La Corte Suprema de Justicia puso punto final al proceso penal abierto en octubre de 1984, respecto del trágico atentado dinamitero que destruyó el templo Fátima en Punta Arenas y que costó la vida del teniente de Ejército, Patricio Contreras Martínez. Con fecha de ayer, la Sala Penal confirmó la prescripción en la investigación en contra del general (r) Gonzalo Jara Padilla, y los suboficiales (r) Humberto Olmedo Álvarez y Milton Muñoz Campos, quienes se encontraban procesados por infracción a la Ley 18.314, sobre conductas terroristas, al colocar una bomba en la mencionada parroquia católica.
En fallo unánime, los ministros Alberto Chaigneau (presidente y redactor), Nibaldo Segura, Jaime Rodríguez, Rubén Ballesteros y Hugo Dolmestch, rechazaron el recurso de casación presentado por el abogado querellante del Obispado, Luis Díaz Coñuecar.
De este modo, se confirmó plenamente el fallo de la Corte de Apelaciones de esta ciudad, la que el 23 de enero pasado aplicó la prescripción de la acción penal.
Esto significa que se extingue total y absolutamente la responsabilidad en los hechos investigados, respecto de los tres ex militares procesados en la causa, resolución que le significó -a comienzos del año pasado- permanecer detenidos en recintos del Ejército en Punta Arenas.

"Día Histórico"
En opinión de uno de los abogados defensores, Daniel Mackinnon, ayer, 8 de octubre, fue un día histórico, por cuanto hace 23 años, un día como ayer, se inició formalmente en Punta Arenas el proceso criminal por el atentado dinamitero contra el templo Fátima.
Desde el punto de vista profesional, Mackinnon manifestó su plena satisfacción por el trabajo desplegado durante este año y medio que le correspondió defender a los tres ex uniformados. "Fue un arduo y acucioso trabajo en equipo (aludiendo a la labor desarrollada conjuntamente con su colega Dagoberto Arias), pudiendo demostrar al final que la participación de nuestros procesados quedaba delimitada a cero".
El abogado destacó que se trata de un fallo consistente, de 15 considerandos, dejando claramente establecido que el recurso de casación promovido por la parte querellante fue mal planteado, al no contener ninguna de las siete causales de nulidad que exige el Código de Procedimiento Penal.
La vista de la causa -ante la Corte Suprema- se produjo el pasado miércoles 26 de septiembre, participando en los alegatos los abogados Luis Díaz Coñuecar, por la parte querellante, y los profesionales Daniel Mackinnon y Dagoberto Arias, por los procesados.
El abogado querellante intentó revertir la decisión de la Corte de Apelaciones de Punta Arenas, invocando para tal efecto convenios y tratados internacionales, que sostienen que los hechos de lesa humanidad son imprescriptibles, no susceptibles de amnistía. La contraparte, en tanto, planteaba que la prescripción era plenamente aplicable en este caso.
La prescripción de esta causa tras poco más de dos décadas de investigación, fue acordada a nivel local -en enero de este año- con los votos de los ministros Hugo Faúndez y Virginia Bravo. Un tercer ministro, María Isabel San Martín, no compartió tal parecer, inclinándose a favor de lo resuelto por el ministro de fuero Renato Campos, quien denegó dar lugar a la pretensión manifestada por las defensas de los procesados.

Parte Resolutiva
Al cabo de 9 meses del fallo anterior, con fecha de ayer, los magistrados de la Corte Suprema consideraron que el recurso de casación interpuesto por el Obispado no es la vía para recurrir en contra de la sentencia de Punta Arenas, ya que se trata de un recurso de derecho estricto. "Como puede observarse, aparece de manifiesto que el recurrente no señala ni presupone ninguna de las siete causales taxativas que establece el artículo 546 del Código de Procedimiento Penal, único camino que permite fundar un recurso de casación en el fondo en materia penal", dice el fallo.
Y agrega: "Que, dado el incumplimiento de una obligación que correspondía observar exclusivamente al recurrente, en cuanto a precisar concretamente la o las causales que invoca para el acogimiento del recurso, para luego desarrollarla y vincularla con las normas legales que estima infringidas, lo que no se cumple; dada la insuficiencia de su explicación y cita genérica civil, impiden a esta Corte entrar a analizar su procedencia, pues importaría a estos sentenciadores entrar a suponer la causal y los fundamentos del recurso, lo que no permite determinar, con toda precisión, en qué consistió el error de derecho, lo que llevará a su rechazo".
Tras esta sentencia, que exculpa a los tres ex militares procesados en la causa, el atentado queda sin culpables.

Fuente
Prensa Austral



Secuelas del Motín Ideológico en Linares

Ayer publicó el diario La Prensa una de las secuelas del escándalo del 11 de septiembre pasado en Linares, cuando en el recinto de la Prefectura de Carabineros No. 15 el prefecto, Máximo Basualdo, obligó a un grupo de oficiales citado allí sin explicación de motivos a mirar un video donde se justificaba la intervención militar del 11 de septiembre de 1973 y los crímenes posteriores cometidos por la dictadura (en La Tercera).

Naturalmente, este tipo de actividades políticas en un recinto policial, y además en defensa de los horrendos crímenes denunciados y rechazados como injustificables por todo el mundo, están terminantemente prohibidas. Entre los delitos cometidos por el descerebrado prefecto pinochetista se encuentran los de insubordinación, desacato e indisciplina (véase mérici).

Ecos de este acto de subversión llegaron a los superiores del mentecato y a algunas autoridades políticas. En la ocasión, el senador Jaime Naranjo pidió que se investigara el asunto y se tomaran las medidas pertinentes contra el oficial responsable.

Los delitos cometidos por el prefecto Máximo Basualdo, y su juramento de lealtad al general antipatriota, debían haber sido motivo suficiente para un castigo leve: su expulsión deshonrosa e inmediata de las filas.

Sin embargo, eso no ocurrió, y sus superiores se contentaron con redestinarlo. Esta rata pinochetista sigue pues conservando su posición en Carabineros, poniendo en duda la seriedad y responsabilidad del cuerpo de orden.

Ahora el general Bernales debiera hacer lo que no hizo entonces: expulsar a ese prefecto renegado. Sus acciones deben ser castigadas de la manera más dura, para dejar en claro en las fuerzas de orden y militares que los pinochetistas no serán tolerados en las filas.*

Pero La Prensa nos entrega detalles sobre lo que ocurrió ese día. Tras el bochornoso acto en la prefectura, fue el oficial Fernando Bufadel Pinto, convocado al acto sin conocer su contenido, quien denunció al prefecto, en conformidad con el Código Militar, las actividades sediciosas de este.

Tiempo después el prefecto Máximo Basualdo fue simplemente redestinado. No parece que sus superiores hayan querido enterarse de la extrema gravedad de las acciones de este individuo.

Máximo Basualdo decidió vengarse, según denuncia ahora el oficial Fernando Bufadel Pinto, que acaba de ser marginado de la institución recurriendo a un incidente nimio, por demás explicado y aclarado, en el interior del recinto policial.

Así, mientras la rata es perdonada y reafirmada en sus funciones en otra prefectura, el oficial patriota que lo denunció es marginado de la institución.

Es una decisión injustificable e intolerable. Ojalá el general Bernales tome las medidas pertinentes que las autoridades políticas no se atreven a tomar: el prefecto Basualdo debe ser expulsado deshonrosa e inmediatamente de las filas, y el oficial Bufadel, naturalmente, reintegrado a ellas.

El general Bernales tiene el deber de restaurar en la ciudadanía la confianza en Carabineros, que con este tipo de actos y negligencias se ve seriamente dañada.

¿Qué pasa en Linares que crecen las hienas como la mala yerba? Creo que es la única ciudad del país donde los criminales rebautizaron una plazoleta con el nombre de la Bestia que gobernó Chile durante diecisiete años en persona, y hasta hoy vía su Constitución y otros políticos acomodaticios, arrastrados y codiciosos.

Pues el mismo diario La Prensa nos informa también que los militares planean celebrar un acto en memoria del criminal en la Capilla de Nuestra Señora del Buen Pastor, de Linares, lo que constituye también una seria ofensa a la memoria de las víctimas de la dictadura y de la dignidad de Chile.

En septiembre de 1973, las hienas militares profanaron ese templo convirtiéndolo en centro de reclusión y torturas de mujeres secuestradas por sus jaurías.

¿De qué se trata? ¿Se han unido Carabineros y Fuerzas Armadas de Linares para volver a conspirar, provocar, y ultrajar a la patria?

Ciertamente, es incomprensible que la iglesia se preste para semejante desatino e infamia.

¿O están los curas de Linares también coludidos con el Demonio?

Huele mal en Linares. Y hay que terminar de raíz con ese hedor.

*"Estos hechos son absolutamente intolerables y subrayan una vez más la urgente necesidad de introducir reformas de fondo en Carabineros y otros institutos armados. No es posible que haya todavía oficiales en los institutos de orden y militares del país que crean que es posible recordar de esa manera a los elementos antipatriotas que rompieron el orden constitucional para instaurar un régimen de facto tiránico que por medio de la tortura y el terror atacaron a los chilenos con campañas de exterminio que costaron la vida a más de tres mil ciudadanos" (mérici).

[Creo que el diario La Prensa, en su nuevo formato, no tiene archivos permanentes. Pero se puede consultar el archivo de mQh]

[mQh]
[mQh]