Amenaza Terrorista E Integración
¿La amenaza que representa el terrorismo musulmán no tiene ver que ni con la integración ni con la inmigración. Al contrario, las nuevas medidas holandesas en este terreno harán de esta amenaza un asunto más serio y más incontrolable. La incompetencia de los servicios secretos y de la policía se puede advertir en su aguda falta de agentes de policía, espías y traductores árabes y musulmanes. Y no es fácil acceder a personal eficiente si el estado aplica una política sistemática de exclusión. Menos fácil es ganarse la lealtad de ese personal si el gobierno aplica una política de acoso, privación de derechos y humillación sistemática de la población árabe. Hoy justamente se han dado a conocer los resultados de una investigación policial que confirma la discriminación de árabes en la hostelería, que fue realizada antes del asesinato de van Gogh. [http://blogia.com/mqh/index.php?idarticulo=200411132]. Pero ¿qué hacer cuando es el gobierno mismo el que alienta esta discriminación?
Pero, sin desconocer la amenaza terrorista, la mayor parte de los atentados de los últimos años no han sido justamente cometidos por árabes. El cabecilla fascista Fortuyn fue asesinado por un holandés; el intento de asesinato del político de extrema derecha van Aartsen fue cometido por una abogado holandesa; el señor capturado con planes para matar a la ministro Verdonk (de Extranjería) es holandés; los incendios de mezquitas (que no son cosa de ahora, sino que se vienen perpetrando desde hace años) son cometidos por grupos de holandeses de extrema derecha; los atentados con bomba contra escuelas y centros de refugiados han sido cometidos igualmente por neo-nazis. Aberrantemente, muy rara vez arresta la policía a alguno de estos criminales, mientras que vienen atentando contra la vida y propiedad de extranjeros desde hace años. Los atentados últimos contra mezquitas e iglesias son cometidos por neo-nazis. Unas amenazas terroristas' fueron escritas por el presidente del partido de Fortuyn.
¿Por qué empeñarse en negar lo evidente? Los árabes y otra gente del tercer mundo en Holanda no pueden reunificarse con sus familiares, ni casarse con sus parejas; son discriminados en el mercado laboral; y ahora serán sometidos a un régimen aparte' más duro, en mucho parecido al apartheid de Sudáfrica. Esta situación es patente y ha sido denunciada incluso por antiguos líderes liberales del país. No hay que olvidar tampoco que las medidas del gobierno contra la clase obrera son también, y sobre todo, medidas contra los extranjeros, que conforman casi en un 90% esa clase del país. Si Holanda sigue tratando de este modo a su población extranjera, y continúa violando los principios y reglas de la UE, la situación se hará verdaderamente insostenible. El gobierno holandés enfatiza injustamente la amenaza musulmana porque quiere ocultar sus verdaderas intenciones: instalar una tiranía fascista, con un régimen aparte para los musulmanes.
Pero, sin desconocer la amenaza terrorista, la mayor parte de los atentados de los últimos años no han sido justamente cometidos por árabes. El cabecilla fascista Fortuyn fue asesinado por un holandés; el intento de asesinato del político de extrema derecha van Aartsen fue cometido por una abogado holandesa; el señor capturado con planes para matar a la ministro Verdonk (de Extranjería) es holandés; los incendios de mezquitas (que no son cosa de ahora, sino que se vienen perpetrando desde hace años) son cometidos por grupos de holandeses de extrema derecha; los atentados con bomba contra escuelas y centros de refugiados han sido cometidos igualmente por neo-nazis. Aberrantemente, muy rara vez arresta la policía a alguno de estos criminales, mientras que vienen atentando contra la vida y propiedad de extranjeros desde hace años. Los atentados últimos contra mezquitas e iglesias son cometidos por neo-nazis. Unas amenazas terroristas' fueron escritas por el presidente del partido de Fortuyn.
¿Por qué empeñarse en negar lo evidente? Los árabes y otra gente del tercer mundo en Holanda no pueden reunificarse con sus familiares, ni casarse con sus parejas; son discriminados en el mercado laboral; y ahora serán sometidos a un régimen aparte' más duro, en mucho parecido al apartheid de Sudáfrica. Esta situación es patente y ha sido denunciada incluso por antiguos líderes liberales del país. No hay que olvidar tampoco que las medidas del gobierno contra la clase obrera son también, y sobre todo, medidas contra los extranjeros, que conforman casi en un 90% esa clase del país. Si Holanda sigue tratando de este modo a su población extranjera, y continúa violando los principios y reglas de la UE, la situación se hará verdaderamente insostenible. El gobierno holandés enfatiza injustamente la amenaza musulmana porque quiere ocultar sus verdaderas intenciones: instalar una tiranía fascista, con un régimen aparte para los musulmanes.
Quién Mató A Van Gogh Y El Régimen Aparte' Para Los Árabes
Qué manía de negarse a pensar con la cabeza. Quien mató a van Gogh fue un hombre, llamado Mohammed, de 26 años, ya preso, que confesó sus motivos en una carta que clavó con un cuchillo en el cuerpo de la víctima. No han sido ni los marroquíes, ni los musulmanes, ni los árabes. Tuvo como motivo que el columnista se burlaba del islam. Hay otros como él, y han jurado matar a una señora llamada Hirsi Ali. La policía ya los ha capturado. A Fortuyn lo mató un señor llamado Volkert van der G., holandés, militante ecologista, padre de familia. ¿Se acusó en la época a todos los holandeses ecologistas de ser cómplices del asesinato? Tampoco era musulmán. Dijo que lo mató porque era un peligro. Fue juzgado. Está preso. Sólo los individuos son responsables de sus actos. Nuestras policías y tribunales se ocupan de estos asuntos; el servicio secreto para evitarlos. ¿Hay que ser un Einstein para entender esto? Hay muchos terroristas musulmanes presos en países moros. ¿Da dolor de cabeza entenderlo?
No hay argumentos para relacionar este asesinato con el tema de la integración musulmana. El asesino, Mohammed B., es holandés. Nació, se crió y se educó en Amsterdam. Igualmente es holandés el asesino de Fortuyn. Tampoco a la época de ese asesinato se relacionó el crimen con la mayor o menor integración del asesino a la sociedad holandesa ni la de sus padres ni la del grupo étnico al que pertenece. Tampoco es musulmana la abogado que intentó, antes ese año, asesinar a un político de extrema derecha holandés (lo arrolló con su coche). Obviamente, nadie ha pedido que se tomen medidas especiales contra los abogados. Tampoco es holandés el señor que tenía planes para matar a la ministro llamada la hija de Hitler'. Por otro lado, el asesinato político es igual de antiguo que la Biblia. ¿A qué viene esta repetida, majadera memez? Este asesinato no significa de ninguna manera que haya problemas de integración ni con el islam.
Los momentos de tensión étnica a que se refiere en la prensa merecen comentario. Aunque ha habido incidentes, estos han sido aislados y de pequeña escala. Los atentados contra mezquitas y escuelas musulmanas han sido cometidos por grupos neo-nazis organizados, según informó la policía ayer. Los mismos grupos han atacado iglesias, con la esperanza de crear conflictos étnicos, que no se han producido. Al ambiente de terror contribuyó el presidente del partido de Fortuyn, que escribió cartas de amenaza firmándolas como si fuera un grupo terrorista musulmán. Fue detenido, y confesó. La idea de estos grupos -que parecen haber contado con la colaboración de algunos ministros de extrema derecha- era crear una imagen de furia popular (que es falsa) y conflicto que permita la instalación de un régimen especial para los musulmanes, como cuando se instaló uno para los judíos en 1938 tras la noche de los cristales rotos'.
Es verdad que una parte de la población ha exigido medidas más duras contra el fundamentalismo; pero también lo es que no saben qué es el fundamentalismo ni porqué debiese ser prohibido, como ha pretendido el gobierno. Ayer justamente decía el antiguo líder liberal Dijkstal: "En Holanda está permitido que uno tenga ideas extremas en base a la religión. Otra cosa es cuando violas la ley en virtud de esas ideas". ¿Acaso ignora el autor que en nuestras democracias la responsabilidad es individual? La solución que propone el gobierno es crear un régimen doble, con leyes y reglas válidas para unos grupos, y otras válidas para otros. Un perfecto apartheid renovado y adaptado a las necesidades políticas de un gobierno que, contando ya en su seno con muchos elementos de extrema derecha, tiende ahora peligrosamente hacia un neo-nazismo. Europa no debe hacer la vista gorda.
El asesinato de van Gogh ha dado pie para un desarrollo desastroso y que augura lo peor para Holanda y Europa: la instalación de un régimen aparte' para los musulmanes. La razón que ha dado el gobierno y la clase política nativa es que el asesino tuvo motivos político-religiosos. En esa memez se basan para continuar humillando y acosando a los musulmanes. Sin embargo, el asesinato del cabecilla fascista Fortuyn, no provocó que el gobierno tomara medidas de represalia contra la población nativa. Tampoco las provocó el intento de asesinato de un parlamentario de extrema derecha, por una abogado holandesa, antes este año. Ni los planes de asesinato de la ministro de Integración, por un holandés, también antes este año. Los asesinatos, así como otros actos delictivos, son de responsabilidad individual en las sociedades libres. Tenemos policías y tribunales para que se ocupen de esos asuntos. Y servicios secretos, cuando se trata de organizaciones.
El asesinato de ninguna manera dice nada sobre la integración de los musulmanes. Ahora, considérense otros asuntos. Entre el día del asesinato (martes) y el día en que el ministro del Interior declaró la guerra' a los musulmanes (viernes), no hubo atentados ni agresiones contra musulmanes. Los atentados comenzaron el viernes por la noche. No son expresión de la furia popular, como argumenta la extrema derecha, sino acciones organizadas de grupos de neo-nazis y de extrema derecha. Así lo declaró la policía anoche. Además, se sospecha que los que han atentado contra iglesias, son también miembros de esos grupos. Y también se dio a conocer ayer que las amenazas hechas a nombre de un grupo musulmán contra el partido fascista LPF fueron escritas por el propio presidente de ese partido, que ha sido detenido, ha confesado y ha renunciado al partido. La semana de los cristales rotos' fue iniciada por el ministro del Interior. No es una reacción popular ni espontánea.
Las signos de que aquí hay algo más que una sana' reacción popular han sido detectados curiosamente no por los partidos de izquierda, que han apoyado todos las medidas de excepción contra los musulmanes ayer en el debate parlamentario, sino por antiguos líderes liberales de uno de los propios partidos del gobierno (el VVD, liberal', hoy dominado por la extrema derecha) y por observadores independientes. Así, ayer, uno de los rabíes de Amsterdam evocaba los paralelismos entre lo que está pasando aquí y el período en que se inició en Holanda el acoso de los refugiados judíos que venían de Alemania en los años 30 después de que comenzaran a ser expulsados de ese país. Ayer, el cabecilla de extrema derecha van Aartsen defendía los atentados contra las mezquitas: "El gobierno no debe dejar en manos de los ciudadanos la responsabilidad de restablecer el orden".
No hay argumentos para relacionar este asesinato con el tema de la integración musulmana. El asesino, Mohammed B., es holandés. Nació, se crió y se educó en Amsterdam. Igualmente es holandés el asesino de Fortuyn. Tampoco a la época de ese asesinato se relacionó el crimen con la mayor o menor integración del asesino a la sociedad holandesa ni la de sus padres ni la del grupo étnico al que pertenece. Tampoco es musulmana la abogado que intentó, antes ese año, asesinar a un político de extrema derecha holandés (lo arrolló con su coche). Obviamente, nadie ha pedido que se tomen medidas especiales contra los abogados. Tampoco es holandés el señor que tenía planes para matar a la ministro llamada la hija de Hitler'. Por otro lado, el asesinato político es igual de antiguo que la Biblia. ¿A qué viene esta repetida, majadera memez? Este asesinato no significa de ninguna manera que haya problemas de integración ni con el islam.
Los momentos de tensión étnica a que se refiere en la prensa merecen comentario. Aunque ha habido incidentes, estos han sido aislados y de pequeña escala. Los atentados contra mezquitas y escuelas musulmanas han sido cometidos por grupos neo-nazis organizados, según informó la policía ayer. Los mismos grupos han atacado iglesias, con la esperanza de crear conflictos étnicos, que no se han producido. Al ambiente de terror contribuyó el presidente del partido de Fortuyn, que escribió cartas de amenaza firmándolas como si fuera un grupo terrorista musulmán. Fue detenido, y confesó. La idea de estos grupos -que parecen haber contado con la colaboración de algunos ministros de extrema derecha- era crear una imagen de furia popular (que es falsa) y conflicto que permita la instalación de un régimen especial para los musulmanes, como cuando se instaló uno para los judíos en 1938 tras la noche de los cristales rotos'.
Es verdad que una parte de la población ha exigido medidas más duras contra el fundamentalismo; pero también lo es que no saben qué es el fundamentalismo ni porqué debiese ser prohibido, como ha pretendido el gobierno. Ayer justamente decía el antiguo líder liberal Dijkstal: "En Holanda está permitido que uno tenga ideas extremas en base a la religión. Otra cosa es cuando violas la ley en virtud de esas ideas". ¿Acaso ignora el autor que en nuestras democracias la responsabilidad es individual? La solución que propone el gobierno es crear un régimen doble, con leyes y reglas válidas para unos grupos, y otras válidas para otros. Un perfecto apartheid renovado y adaptado a las necesidades políticas de un gobierno que, contando ya en su seno con muchos elementos de extrema derecha, tiende ahora peligrosamente hacia un neo-nazismo. Europa no debe hacer la vista gorda.
El asesinato de van Gogh ha dado pie para un desarrollo desastroso y que augura lo peor para Holanda y Europa: la instalación de un régimen aparte' para los musulmanes. La razón que ha dado el gobierno y la clase política nativa es que el asesino tuvo motivos político-religiosos. En esa memez se basan para continuar humillando y acosando a los musulmanes. Sin embargo, el asesinato del cabecilla fascista Fortuyn, no provocó que el gobierno tomara medidas de represalia contra la población nativa. Tampoco las provocó el intento de asesinato de un parlamentario de extrema derecha, por una abogado holandesa, antes este año. Ni los planes de asesinato de la ministro de Integración, por un holandés, también antes este año. Los asesinatos, así como otros actos delictivos, son de responsabilidad individual en las sociedades libres. Tenemos policías y tribunales para que se ocupen de esos asuntos. Y servicios secretos, cuando se trata de organizaciones.
El asesinato de ninguna manera dice nada sobre la integración de los musulmanes. Ahora, considérense otros asuntos. Entre el día del asesinato (martes) y el día en que el ministro del Interior declaró la guerra' a los musulmanes (viernes), no hubo atentados ni agresiones contra musulmanes. Los atentados comenzaron el viernes por la noche. No son expresión de la furia popular, como argumenta la extrema derecha, sino acciones organizadas de grupos de neo-nazis y de extrema derecha. Así lo declaró la policía anoche. Además, se sospecha que los que han atentado contra iglesias, son también miembros de esos grupos. Y también se dio a conocer ayer que las amenazas hechas a nombre de un grupo musulmán contra el partido fascista LPF fueron escritas por el propio presidente de ese partido, que ha sido detenido, ha confesado y ha renunciado al partido. La semana de los cristales rotos' fue iniciada por el ministro del Interior. No es una reacción popular ni espontánea.
Las signos de que aquí hay algo más que una sana' reacción popular han sido detectados curiosamente no por los partidos de izquierda, que han apoyado todos las medidas de excepción contra los musulmanes ayer en el debate parlamentario, sino por antiguos líderes liberales de uno de los propios partidos del gobierno (el VVD, liberal', hoy dominado por la extrema derecha) y por observadores independientes. Así, ayer, uno de los rabíes de Amsterdam evocaba los paralelismos entre lo que está pasando aquí y el período en que se inició en Holanda el acoso de los refugiados judíos que venían de Alemania en los años 30 después de que comenzaran a ser expulsados de ese país. Ayer, el cabecilla de extrema derecha van Aartsen defendía los atentados contra las mezquitas: "El gobierno no debe dejar en manos de los ciudadanos la responsabilidad de restablecer el orden".
Más Sobre La Conspiración Fascista
Nuevas informaciones, muy divertidas, aunque en las condiciones actuales de manifiesta mala leche: las cartas de amenaza que recibió estos últimos días el partido fascista LPF (el de Fortuyn), las escribió y firmó haciéndose pasar por árabe musulmán el propio presidente del partido. Fue arrestado brevemente, y confesó. Y hoy se ha sabido también que los atentados contra algunas mezquitas e iglesias parecen ser producto, al menos en una de las ciudades, de un mismo grupo de jóvenes neo-nazis, ya identificados por la población -al tiempo que la policía, tras días de pesquisas, dice no saber quiénes son y aún no detiene a nadie. ¿No hay motivo justificado para sospechar del actual clima de tensión? ¿Cómo se entiende que la escuela -que no mezquita- fuera quemada teniendo vigilancia policial? Huele mal. Los indicios de una conspiración fascista montada por el gobierno se hacen más evidentes.
Algunos de los filósofos que participan en foros parecen asumir que la defensa de las libertades individuales y de la democracia, y otros logros de Europa, es sinónimo de ser terrorista, fundamentalista, pro-moro y, últimamente, hasta comunista. Con denunciar la violencia y el odio en que se tiene a los musulmanes ciertamente no se justifica ningún acto de violencia, ni cometidos por individuos musulmanes ni por otros. Al defender las libertades y la democracia, se defiende en realidad nuestra civilización misma. Considerar a todo un grupo culpable de las acciones de un individuo delata un espíritu burdo y una mentalidad primitiva, muy ajena, Dios nos libre, de lo que llamamos Occidente. Es igualmente de inmoral, innoble y de cobardes tratar de justificar, como en Holanda, un régimen de excepción para la población musulmana usando como argumento un suceso policial. Esto lo defienden no sólo tarados, sino también y sobre todo, los fascistas y algunos de las antiguas tribus teutonas.
Algunos de los filósofos que participan en foros parecen asumir que la defensa de las libertades individuales y de la democracia, y otros logros de Europa, es sinónimo de ser terrorista, fundamentalista, pro-moro y, últimamente, hasta comunista. Con denunciar la violencia y el odio en que se tiene a los musulmanes ciertamente no se justifica ningún acto de violencia, ni cometidos por individuos musulmanes ni por otros. Al defender las libertades y la democracia, se defiende en realidad nuestra civilización misma. Considerar a todo un grupo culpable de las acciones de un individuo delata un espíritu burdo y una mentalidad primitiva, muy ajena, Dios nos libre, de lo que llamamos Occidente. Es igualmente de inmoral, innoble y de cobardes tratar de justificar, como en Holanda, un régimen de excepción para la población musulmana usando como argumento un suceso policial. Esto lo defienden no sólo tarados, sino también y sobre todo, los fascistas y algunos de las antiguas tribus teutonas.
¿Hay Una Conspiración Fascista En Holanda?
No se sabe todavía si los detenidos estos últimos días en La Haya han cometido algún acto terrorista. Uno de ellos es asiático, por lo que este asunto se torna muy turbio. Más turbias son otras cosas: que la escuela de Uden fue quemada mientras contaba con vigilancia policial permanente; que mientras ayer la policía evacuaba a los vecinos del barrio, apareció un grupo de tipos uniformados (neo-nazis) que atacaron a los musulmanes que esperaban volver a casa; que la carta de amenaza de un supuesto grupo musulmán fundamentalista contra partidos políticos fue escrita y enviada por el presidente del partido fascista (populista, dicen los que no se atreven a llamar las cosas por su nombre) LPF (Lista Pim Fortuyn); y que dada la localidad y hora en que fueron atacadas iglesias cristianas, los atentados parecen ser obra de los mismos grupos que están quemando templos y escuelas musulmanas. Hay muchos indicios de que esta es una conspiración, alentada por el mal llamado y mal parido partido liberal' VVD (su ala fascista).
¿Por qué estas sospechas de conspiración fascista? Entre el martes y el viernes no hubo ningún atentado en relación con el asesinato del columnista. No se esperaba en realidad que la población fuera a reaccionar en defensa de un conocido escritor intolerante y grosero, conocido por sus insultos contra los judíos y musulmanes. Era un crimen deplorable, pero el columnista estaba y está lejos de ser un héroe. Los atentados y disturbios comenzaron la noche del viernes, después de que el ministro del Interior apareciera por televisión llamando a la guerra' contra los musulmanes. A pesar de las peticiones de vecinos y organizaciones musulmanas de proteger los templos y escuelas moras, la ministro de Integración (Verdonk, la hija de Hitler') negó, igualmente por televisión, esta ayuda. Esa misma noche, grupos neo-nazis volvieron a atentar, impunes, contra escuelas y templos. En realidad, la mano de los elementos fascistas del gobierno está demasiado presente en estas situaciones.
No hay que olvidar tampoco que la película Submission' fue encargada por dos de los ministros del ala fascista del VVD, que vieron la película antes de su publicación y que autorizaron su emisión por televisión nacional. La película hacía parte por lo que se ve de los planes de los conspiradores. Probablemente lo que esperan es crear un clima de intranquilidad y conflicto (con atentados anti-cristianos cometidos por sus propios partidarios) que permita decretar un estado de emergencia e implantar un régimen similar al apartheid. No hay que olvidar tampoco que estos elementos del VVD han sido denunciados por sus simpatías y planes neo-nazis por otros líderes de ese partido (también hay liberales de verdad en él), como Dijkstal, que comparó los planes de integración' del gobierno con los planes nazis. Otros políticos, como van Agt (del partido de gobierno CDA, antiguo primer ministro, católico), han igualmente denunciado esas tendencias.
La causa en contra de las mutilaciones me parece muy justa. También incluye, por cierto, la circuncisión judía, contra la que la diputado también se ha expresado. Pero su ataque contra el islam también es rechazado por mujeres musulmanas. No se crea que Hirsi Ali es la única voz del islam femenino. "Me pregunto por qué alguien ha querido hacer una película semejante. De Hirsi Ali se entiende. Quedó tan traumatizada por la mutilación a que fue sometida, que ahora el objetivo de su vida es dejar mal parado al islam", escribe Hasna El Maroudi. El objetivo de terminar con las mutilaciones (y no sólo las practicadas por algunas versiones del islam) no pasa por la destrucción de esta religión, lo mismo que no la implica la igualdad de derechos de la mujer. Hay muchos países musulmanes donde las mujeres han ganado terreno, como ganaron terreno nuestras abuelas. Y nuestros abuelos no usaban zapatos terminados en punta. Lamentablemente, la causa de Hirsi Ali ha coincidido con un plan fascista.
¿Por qué estas sospechas de conspiración fascista? Entre el martes y el viernes no hubo ningún atentado en relación con el asesinato del columnista. No se esperaba en realidad que la población fuera a reaccionar en defensa de un conocido escritor intolerante y grosero, conocido por sus insultos contra los judíos y musulmanes. Era un crimen deplorable, pero el columnista estaba y está lejos de ser un héroe. Los atentados y disturbios comenzaron la noche del viernes, después de que el ministro del Interior apareciera por televisión llamando a la guerra' contra los musulmanes. A pesar de las peticiones de vecinos y organizaciones musulmanas de proteger los templos y escuelas moras, la ministro de Integración (Verdonk, la hija de Hitler') negó, igualmente por televisión, esta ayuda. Esa misma noche, grupos neo-nazis volvieron a atentar, impunes, contra escuelas y templos. En realidad, la mano de los elementos fascistas del gobierno está demasiado presente en estas situaciones.
No hay que olvidar tampoco que la película Submission' fue encargada por dos de los ministros del ala fascista del VVD, que vieron la película antes de su publicación y que autorizaron su emisión por televisión nacional. La película hacía parte por lo que se ve de los planes de los conspiradores. Probablemente lo que esperan es crear un clima de intranquilidad y conflicto (con atentados anti-cristianos cometidos por sus propios partidarios) que permita decretar un estado de emergencia e implantar un régimen similar al apartheid. No hay que olvidar tampoco que estos elementos del VVD han sido denunciados por sus simpatías y planes neo-nazis por otros líderes de ese partido (también hay liberales de verdad en él), como Dijkstal, que comparó los planes de integración' del gobierno con los planes nazis. Otros políticos, como van Agt (del partido de gobierno CDA, antiguo primer ministro, católico), han igualmente denunciado esas tendencias.
La causa en contra de las mutilaciones me parece muy justa. También incluye, por cierto, la circuncisión judía, contra la que la diputado también se ha expresado. Pero su ataque contra el islam también es rechazado por mujeres musulmanas. No se crea que Hirsi Ali es la única voz del islam femenino. "Me pregunto por qué alguien ha querido hacer una película semejante. De Hirsi Ali se entiende. Quedó tan traumatizada por la mutilación a que fue sometida, que ahora el objetivo de su vida es dejar mal parado al islam", escribe Hasna El Maroudi. El objetivo de terminar con las mutilaciones (y no sólo las practicadas por algunas versiones del islam) no pasa por la destrucción de esta religión, lo mismo que no la implica la igualdad de derechos de la mujer. Hay muchos países musulmanes donde las mujeres han ganado terreno, como ganaron terreno nuestras abuelas. Y nuestros abuelos no usaban zapatos terminados en punta. Lamentablemente, la causa de Hirsi Ali ha coincidido con un plan fascista.
La Amenaza Terrorista Y La Amenaza Fascista En Holanda
En el clima de temor que vive Holanda tras el asesinato del columnista Theo van Gogh se oyen alharacas histéricas pidiendo que se tomen medidas más duras de represalia, vigilancia y control de la minoría árabe musulmana. Lamentablemente los elementos más extremistas del gobierno propugnan medidas semejantes y han poco menos que llamado a la población a tomar cartas en el asunto. La insólita declaración de guerra' del ministro Zalm (de Interior), el viernes, ha desencadenado una ola de atentados con bomba y otros contra mezquitas, escuelas y locales musulmanes e innumerables actos de intimidación y agresión contra ciudadanos árabes en las calles. El objetivo aparente de esos elementos del gobierno es crear una situación de desorden y caos que les facilite la tarea de seguir adelante con sus planes de acoso y castigo de los musulmanes.
Aunque hay personeros de gobierno más sobrios, ya se habla abiertamente de tomar medidas en el marco de la seguridad interior que no harán previsiblemente más que aumentar el clima de temor y desconfianza hacia las instituciones y autoridades que se extiende entre la población extranjera del país. Muchas de esas medidas son arbitrarias, absurdas algunas, y otras simplemente estúpidas. Así, algunos políticos de simpatías fascistas han pedido que se cierren las mezquitas -en particular una mezquita de Amsterdam que solía visitar Mohammed B., el asesino del columnista, y otra de Eindhoven, que parece visitó alguna vez uno de los cabecillas del grupo que atacó el World Trade Center de Nueva York el 11 de septiembre de 2001. Que el marroquí que mató a van Gogh y el terrorista del 11-9 hayan orado en esos templos los transforma aparentemente en la mente pre-lógica de los fascistas en accesorios y a sus imanes en cómplices de los delitos que estos cometerían posteriormente, es un argumento increíblemente necio.
Tribunales Y No Pistolas
Pero argumentan que la mezquita de Amsterdam -El Tawheed- es un caso aparte porque su imán es fundamentalista y se sospecha de él que predica que la homosexualidad es un pecado, que es anti-norteamericano y anti-judío y que incita al odio. Ya en el pasado la hija de Hitler' (la ministro de Extranjería así llamada en la calle) exigió a la mezquita que retirara de sus libreros un volumen donde se decía aparentemente que había que lanzar a los homosexuales al vacío amarrados de pies y mano con la cabeza hacia abajo. La señora Verdonk se olvidó de mencionar que el mencionado pasaje provenía de un antiguo texto árabe del siglo 14. Tampoco prohibió los estudios bíblicos, cuyo libro sagrado, como el Corán, incluye numerosos pasajes donde la homosexualidad no sale bien parada.
Se protesta que Mohammed, que se sintió insultado por la película Submission' del columnista, debió recurrir a tribunales, y no a la pistola y al cuchillo. Pero los políticos locales no se sienten obligados a recurrir a esos mismos tribunales que recomiendan a la hora de impugnar los dichos aparentemente discriminatorios de los imanes y proponen directamente que sus mezquitas sean cerradas y los imanes, deportados. No se ha demostrado que el imán predique la anti-homosexualidad, ni que en sus prédicas haya incitado al asesinato de homosexuales. No lo creo imposible, pero sí altamente improbable. Y mientras no se incorpore en el Código Penal que oponerse a la guerra contra Iraq y a los norteamericanos, y a la ocupación de Palestina por Israel sean delitos, no veo de qué posibles delitos se acuse a los imanes.
Incitación Al Odio, Libertad De Expresión
Este es un problema grave, que ya han debido enfrentar las autoridades francesas -que a diferencia de la holandesa, digamos de paso, sí tienen funcionarios árabes musulmanes que se enteran de primera mano del contenido de las prédicas de los imanes. Uno de los nuevos delitos, o antiguos, que será castigado o redefinido en las leyes anti-terroristas es "incitar al odio". La ley probablemente no será retroactiva. De ser así, debería llevarse a juicio póstumo al columnista, cuya profesión favorita era justamente incitar al odio. ¿Qué es incitar al odio? Los alemanes habían llegado a una suerte de entendimiento con los fundamentalistas en su país -ser fundamentalista no es un delito, lo mismo que no es un delito, curiosamente, vivir según el Viejo Testamento, que según yo es un compendio de los peores delitos imaginables- que consistía en que, dijeran lo que dijeran, no incitarían a nadie a hacer nada en Alemania. La medida, obviamente, no cuenta con la simpatía de los países vecinos. En Francia los agentes se rompen la cabeza a la hora de determinar cuándo un imán se pasa de la raya: ¿condenar la invasión aliada de Iraq y desear que Alá los mande al infierno, es un delito de "incitación al odio"? ¿Y si los manda al infierno, digamos, un católico, el delito es mayor, menor, o ninguno?
¿Ya no se puede odiar a nadie ni desearle la muerte a nadie? Los delitos de opinión lo son, si acaso, de injurias o calumnias. ¿ O son transgresiones de las leyes contra la discriminación? ¿Se definirá como discriminación tratar a los norteamericanos de demonios? ¿Querrá el gobierno prohibir también las metáforas? Si la declaración de guerra del gabinete no es una metáfora, ¿qué es? ¿Se meterá el gabinete en cana a sí mismo? ¿Sacará de la tumba al cineasta asesinado para meterlo en prisión y deportarlo?
Ciertamente, no me parece a mí una buena idea insultar a nadie (hace tiempo que no lo hago), pero sí puedo entender, por ejemplo, que se mande a alguien al infierno sin tener la intención de ayudar a Satanás en esa loable tarea. También yo digo, de vez en vez, cosas como "ese demonio llamado Bush", y no estoy incitando a nadie a que le indique el camino de vuelta a casa. Conocida la tendencia árabe a la hipérbole, las nuevas leyes transformarán en delicuentes a mucho imanes desprevenidos. Y ya se oyen voces que quieren, además, impedir la "demonización" de los rivales ideológicos. En este momento, me parece que estoy a punto de ser declarado delincuente. Así, la definición de este nuevo delito, y otros, no será una tarea fácil. La amenaza y el peligro a la libertad de expresión y de prensa y de asociación y de reunión son evidentes, e inminentes. Bajo el pretexto de la amenaza terrorista musulmana, el gobierno allana el camino para instalar lo que será de hecho una tiranía bajo la que todo el mundo tendrá un montón de derechos, excepto los árabes; en que los macarras intolerantes y groseros como el cineasta asesinado tendrán la sartén por el mango y carta blanca para insultar y perseguir a quien les plazca.
La Última Provocación De Van Gogh
No saben en el extranjero lo desagradable, odioso, grosero, insolente e intolerante que era este personaje. Sí lo saben los judíos, los musulmanes, los cristianos, los liberales y los comunistas de este país. No es motivo para matarlo, obviamente. Dice una columnista del diario liberal NRC Handelsblad. "Vivo era un gilipollas. Ahora es un gilipollas muerto". Escribe otro columnista, del mismo diario, sobre si borrar o no al cineasta de su agenda telefónica. "Busco su nombre [en mi agenda del móvil]. Presiono Opciones y luego Borrar. ¿Borrar todo? Sí, borrar todo. Theo van Gogh borrado".
Lo peor, sin embargo, es lo que informa, un poco al pasar, el diario amsterdamés Het Parool: que la película Submission', cuyo guión fue escrito con la colaboración de la diputada de origen somalí Hirsi Ali, sobre el maltrato a las mujeres en los países musulmanes, fue aprobada antes de su estreno por los ministros Gerrit Zalm y Johan Remkes, ambos del VVD -un partido que se hace llamar liberal. La última provocación de Theo van Gogh fue financiada por el estado y parece haber formado parte de un plan montado por los ministros de extrema derecha -de Finanzas y del Interior- para zaherir a la comunidad musulmana. Es difícil explicar de otro modo que, según se desprende del relato de la periodista Elsbeth Etty, van Gogh y la diputado somalí hayan pedido la aprobación de esos dos ministros para emitir por televisión esa película. "¡Theo, has pedido permiso al estado!", escribió la periodista en su momento. "Eres un cobarde y un arrastrado". Hasta ahí la muy famosa independencia de que gozaba el cineasta. Con la película, no hizo más que participar en una conspiración preparada por dos ministros de extrema derecha. Y considerando las políticas anti-musulmanas del gobierno, la tarea que se le había asignado a van Gogh era similar a la que un emperador romano hubiese asignado a un bufón de la corte para que cantara soeces mientras se divertían mirando como los leones y otras fieras devoraban a los cristianos en el circo.
Los ministros sabían ciertamente que la declaración de guerra lanzaría a sus partidarios a la calle a quemar mezquitas y otros locales de reunión de los musulmanes. Habrán intuido que grupos musulmanes se echarán a la calle a quemar iglesias y oficinas de gobierno. Es el momento, la oportunidad que esperan los fascistas para declarar su tiranía, argumentando que estamos en peligro.
Aunque hay personeros de gobierno más sobrios, ya se habla abiertamente de tomar medidas en el marco de la seguridad interior que no harán previsiblemente más que aumentar el clima de temor y desconfianza hacia las instituciones y autoridades que se extiende entre la población extranjera del país. Muchas de esas medidas son arbitrarias, absurdas algunas, y otras simplemente estúpidas. Así, algunos políticos de simpatías fascistas han pedido que se cierren las mezquitas -en particular una mezquita de Amsterdam que solía visitar Mohammed B., el asesino del columnista, y otra de Eindhoven, que parece visitó alguna vez uno de los cabecillas del grupo que atacó el World Trade Center de Nueva York el 11 de septiembre de 2001. Que el marroquí que mató a van Gogh y el terrorista del 11-9 hayan orado en esos templos los transforma aparentemente en la mente pre-lógica de los fascistas en accesorios y a sus imanes en cómplices de los delitos que estos cometerían posteriormente, es un argumento increíblemente necio.
Tribunales Y No Pistolas
Pero argumentan que la mezquita de Amsterdam -El Tawheed- es un caso aparte porque su imán es fundamentalista y se sospecha de él que predica que la homosexualidad es un pecado, que es anti-norteamericano y anti-judío y que incita al odio. Ya en el pasado la hija de Hitler' (la ministro de Extranjería así llamada en la calle) exigió a la mezquita que retirara de sus libreros un volumen donde se decía aparentemente que había que lanzar a los homosexuales al vacío amarrados de pies y mano con la cabeza hacia abajo. La señora Verdonk se olvidó de mencionar que el mencionado pasaje provenía de un antiguo texto árabe del siglo 14. Tampoco prohibió los estudios bíblicos, cuyo libro sagrado, como el Corán, incluye numerosos pasajes donde la homosexualidad no sale bien parada.
Se protesta que Mohammed, que se sintió insultado por la película Submission' del columnista, debió recurrir a tribunales, y no a la pistola y al cuchillo. Pero los políticos locales no se sienten obligados a recurrir a esos mismos tribunales que recomiendan a la hora de impugnar los dichos aparentemente discriminatorios de los imanes y proponen directamente que sus mezquitas sean cerradas y los imanes, deportados. No se ha demostrado que el imán predique la anti-homosexualidad, ni que en sus prédicas haya incitado al asesinato de homosexuales. No lo creo imposible, pero sí altamente improbable. Y mientras no se incorpore en el Código Penal que oponerse a la guerra contra Iraq y a los norteamericanos, y a la ocupación de Palestina por Israel sean delitos, no veo de qué posibles delitos se acuse a los imanes.
Incitación Al Odio, Libertad De Expresión
Este es un problema grave, que ya han debido enfrentar las autoridades francesas -que a diferencia de la holandesa, digamos de paso, sí tienen funcionarios árabes musulmanes que se enteran de primera mano del contenido de las prédicas de los imanes. Uno de los nuevos delitos, o antiguos, que será castigado o redefinido en las leyes anti-terroristas es "incitar al odio". La ley probablemente no será retroactiva. De ser así, debería llevarse a juicio póstumo al columnista, cuya profesión favorita era justamente incitar al odio. ¿Qué es incitar al odio? Los alemanes habían llegado a una suerte de entendimiento con los fundamentalistas en su país -ser fundamentalista no es un delito, lo mismo que no es un delito, curiosamente, vivir según el Viejo Testamento, que según yo es un compendio de los peores delitos imaginables- que consistía en que, dijeran lo que dijeran, no incitarían a nadie a hacer nada en Alemania. La medida, obviamente, no cuenta con la simpatía de los países vecinos. En Francia los agentes se rompen la cabeza a la hora de determinar cuándo un imán se pasa de la raya: ¿condenar la invasión aliada de Iraq y desear que Alá los mande al infierno, es un delito de "incitación al odio"? ¿Y si los manda al infierno, digamos, un católico, el delito es mayor, menor, o ninguno?
¿Ya no se puede odiar a nadie ni desearle la muerte a nadie? Los delitos de opinión lo son, si acaso, de injurias o calumnias. ¿ O son transgresiones de las leyes contra la discriminación? ¿Se definirá como discriminación tratar a los norteamericanos de demonios? ¿Querrá el gobierno prohibir también las metáforas? Si la declaración de guerra del gabinete no es una metáfora, ¿qué es? ¿Se meterá el gabinete en cana a sí mismo? ¿Sacará de la tumba al cineasta asesinado para meterlo en prisión y deportarlo?
Ciertamente, no me parece a mí una buena idea insultar a nadie (hace tiempo que no lo hago), pero sí puedo entender, por ejemplo, que se mande a alguien al infierno sin tener la intención de ayudar a Satanás en esa loable tarea. También yo digo, de vez en vez, cosas como "ese demonio llamado Bush", y no estoy incitando a nadie a que le indique el camino de vuelta a casa. Conocida la tendencia árabe a la hipérbole, las nuevas leyes transformarán en delicuentes a mucho imanes desprevenidos. Y ya se oyen voces que quieren, además, impedir la "demonización" de los rivales ideológicos. En este momento, me parece que estoy a punto de ser declarado delincuente. Así, la definición de este nuevo delito, y otros, no será una tarea fácil. La amenaza y el peligro a la libertad de expresión y de prensa y de asociación y de reunión son evidentes, e inminentes. Bajo el pretexto de la amenaza terrorista musulmana, el gobierno allana el camino para instalar lo que será de hecho una tiranía bajo la que todo el mundo tendrá un montón de derechos, excepto los árabes; en que los macarras intolerantes y groseros como el cineasta asesinado tendrán la sartén por el mango y carta blanca para insultar y perseguir a quien les plazca.
La Última Provocación De Van Gogh
No saben en el extranjero lo desagradable, odioso, grosero, insolente e intolerante que era este personaje. Sí lo saben los judíos, los musulmanes, los cristianos, los liberales y los comunistas de este país. No es motivo para matarlo, obviamente. Dice una columnista del diario liberal NRC Handelsblad. "Vivo era un gilipollas. Ahora es un gilipollas muerto". Escribe otro columnista, del mismo diario, sobre si borrar o no al cineasta de su agenda telefónica. "Busco su nombre [en mi agenda del móvil]. Presiono Opciones y luego Borrar. ¿Borrar todo? Sí, borrar todo. Theo van Gogh borrado".
Lo peor, sin embargo, es lo que informa, un poco al pasar, el diario amsterdamés Het Parool: que la película Submission', cuyo guión fue escrito con la colaboración de la diputada de origen somalí Hirsi Ali, sobre el maltrato a las mujeres en los países musulmanes, fue aprobada antes de su estreno por los ministros Gerrit Zalm y Johan Remkes, ambos del VVD -un partido que se hace llamar liberal. La última provocación de Theo van Gogh fue financiada por el estado y parece haber formado parte de un plan montado por los ministros de extrema derecha -de Finanzas y del Interior- para zaherir a la comunidad musulmana. Es difícil explicar de otro modo que, según se desprende del relato de la periodista Elsbeth Etty, van Gogh y la diputado somalí hayan pedido la aprobación de esos dos ministros para emitir por televisión esa película. "¡Theo, has pedido permiso al estado!", escribió la periodista en su momento. "Eres un cobarde y un arrastrado". Hasta ahí la muy famosa independencia de que gozaba el cineasta. Con la película, no hizo más que participar en una conspiración preparada por dos ministros de extrema derecha. Y considerando las políticas anti-musulmanas del gobierno, la tarea que se le había asignado a van Gogh era similar a la que un emperador romano hubiese asignado a un bufón de la corte para que cantara soeces mientras se divertían mirando como los leones y otras fieras devoraban a los cristianos en el circo.
Los ministros sabían ciertamente que la declaración de guerra lanzaría a sus partidarios a la calle a quemar mezquitas y otros locales de reunión de los musulmanes. Habrán intuido que grupos musulmanes se echarán a la calle a quemar iglesias y oficinas de gobierno. Es el momento, la oportunidad que esperan los fascistas para declarar su tiranía, argumentando que estamos en peligro.
Terrorismo E Incompetencia Policial
Holanda no es el único país donde la policía, a la hora de combatir el terrorismo, ha demostrado una espantosa incompetencia.
Los ejemplos abundan: el detenido en Utrecht, que supuestamente había transportado explosivos y que, además, según declaró tan rocambolescamente el ministro de Justicia, había escondido en casa de conocidos sin que estos se enteraran, era un bocón. Al bocón, quizás por lo mismo, el servicio secreto le había pinchado el teléfono. Y como aparentemente pretendiera por teléfono ante un interlocutor desconocido, que era un terrible terrorista, la policía le detuvo. Le detuvo a él, a un pariente de Bruselas y a toda una familia, que debió permanecer en las mazmorras policiales nada menos que dos días, sólo para volver a casa y encontrarla completamente destruida. El vil y soez esperpento llamado ministro de Justicia se apareció por televisión luego para decir que los destrozos los habían causado la misma familia. Los vecinos -holandeses, no marroquíes- habían sin embargo presenciado todo, y una de las vecinas contó incluso que entre destrozo y destrozo les había servido ella misma café a los valientes agentes, porque hacía frío. El ministro no quiere pagar los daños. Se trataba de eso, y de humillar a la familia marroquí. Vía la familia, humillar y castigar a toda la comunidad marroquí.
Bien. El fanfarrón no sabía que en el servicio secreto tenía un amigo inesperado: un agente o espía marroquí que le hizo saber -aparentemente, sin identificarse- que era vigilado por la policía. Quizás quería el espía doble ayudar a la causa.
El espía marroquí está preso. El bocón, en libertad.
Ahora se nos informa que el agente marroquí también dejó una carta anónima en casa de Mohammed, el que mató a Theo van Gogh, advirtiéndole que el servicio secreto lo tenía vigilado, a él y otros amigos, por sospecharles de preparar un atentado terrorista.
Los terroristas no se dieron el trabajo de deshacerse de los documentos. Y la policía, tras un allanamiento, los recuperó.
Otro ejemplo breve: los cuatro árabes detenidos y acusados de querer volar el Parlamento eran turistas saudíes, y han vuelto a su país. Se hicieron sospechosos por pasearse en un parque de diversiones haciendo lo que suelen hacer los turistas: hacer videos.
Terroristas Y Policías De Tombola
De risa, los agentes del servicio secreto. Tan de risa, que incluso me han pinchado el teléfono a mí, gastando tiempo y recursos que me gustaría que usaran mejor persiguiendo a los malos. En fin, incompetentes por donde se los mire. ¿Y a este montón de necios quiere la población holandesa entregarle todavía más autoridad, incluso la de violar las leyes, para que combatan al terrorismo?
Los servicios policiales holandeses se enfrentan a un problema que seguro conocen otros servicios policiales de Europa. Para hacer frente a la amenaza terrorista musulmana es necesario tener agentes musulmanes y árabes, que se puedan infiltrar en potenciales grupos terroristas; es necesario tener traductores, que puedan trasladar con rapidez documentos que pueden ser relevantes, hasta decisivos; y se necesitan policías árabes y musulmanes en las calles de los barrios, en los que los vecinos árabes puedan confiar para comunicarles lo que piensen que deban comunicar cuando se trate de prevenir la comisión de algún delito.
No se le pide a la policía y al servicio secreto que hagan otra cosa. Y, sin embargo, a pesar del 17 de julio de 1995 (Sbrenica), a pesar del 11 de septiembre de 2001 (Nueva York) y a pesar de 11 de marzo de 2003 (Madrid) -para nombrar solo algunas fechas significativas-, no tienen ni espías, ni traductores ni agentes de policía árabes, o no en la medida suficiente. Y no los tienen porque el estado y las autoridades no han dedicado atención a este asunto y se han mostrado reacios a incorporar a árabes y otros extranjeros a los servicios pertinentes.
Así, cuando se hace necesario, descubren que es demasiado tarde... para algunos.
Ahora se entenderá que no hay posibilidad alguna de ganar esta lucha contra el terrorismo si no se cuenta con agentes, espías y traductores árabes, y que no es posible tenerlos ni ganar su lealtad si los árabes siguen siendo discriminados, excluidos y marginados de servicios que son indispensables para el mantenimiento del orden y la seguridad públicas.
No se necesitan leyes ni excepcionales ni de excepción para hacer frente al terrorismo. Se necesita eficiencia; se necesitan policías y servicios secretos competentes. Y se necesita un poco de inteligencia, la suficiente para que los diferentes cuerpos de seguridad puedan coordinarse y no perder el tiempo en perseguir a terroristas de tómbola.
Los ejemplos abundan: el detenido en Utrecht, que supuestamente había transportado explosivos y que, además, según declaró tan rocambolescamente el ministro de Justicia, había escondido en casa de conocidos sin que estos se enteraran, era un bocón. Al bocón, quizás por lo mismo, el servicio secreto le había pinchado el teléfono. Y como aparentemente pretendiera por teléfono ante un interlocutor desconocido, que era un terrible terrorista, la policía le detuvo. Le detuvo a él, a un pariente de Bruselas y a toda una familia, que debió permanecer en las mazmorras policiales nada menos que dos días, sólo para volver a casa y encontrarla completamente destruida. El vil y soez esperpento llamado ministro de Justicia se apareció por televisión luego para decir que los destrozos los habían causado la misma familia. Los vecinos -holandeses, no marroquíes- habían sin embargo presenciado todo, y una de las vecinas contó incluso que entre destrozo y destrozo les había servido ella misma café a los valientes agentes, porque hacía frío. El ministro no quiere pagar los daños. Se trataba de eso, y de humillar a la familia marroquí. Vía la familia, humillar y castigar a toda la comunidad marroquí.
Bien. El fanfarrón no sabía que en el servicio secreto tenía un amigo inesperado: un agente o espía marroquí que le hizo saber -aparentemente, sin identificarse- que era vigilado por la policía. Quizás quería el espía doble ayudar a la causa.
El espía marroquí está preso. El bocón, en libertad.
Ahora se nos informa que el agente marroquí también dejó una carta anónima en casa de Mohammed, el que mató a Theo van Gogh, advirtiéndole que el servicio secreto lo tenía vigilado, a él y otros amigos, por sospecharles de preparar un atentado terrorista.
Los terroristas no se dieron el trabajo de deshacerse de los documentos. Y la policía, tras un allanamiento, los recuperó.
Otro ejemplo breve: los cuatro árabes detenidos y acusados de querer volar el Parlamento eran turistas saudíes, y han vuelto a su país. Se hicieron sospechosos por pasearse en un parque de diversiones haciendo lo que suelen hacer los turistas: hacer videos.
Terroristas Y Policías De Tombola
De risa, los agentes del servicio secreto. Tan de risa, que incluso me han pinchado el teléfono a mí, gastando tiempo y recursos que me gustaría que usaran mejor persiguiendo a los malos. En fin, incompetentes por donde se los mire. ¿Y a este montón de necios quiere la población holandesa entregarle todavía más autoridad, incluso la de violar las leyes, para que combatan al terrorismo?
Los servicios policiales holandeses se enfrentan a un problema que seguro conocen otros servicios policiales de Europa. Para hacer frente a la amenaza terrorista musulmana es necesario tener agentes musulmanes y árabes, que se puedan infiltrar en potenciales grupos terroristas; es necesario tener traductores, que puedan trasladar con rapidez documentos que pueden ser relevantes, hasta decisivos; y se necesitan policías árabes y musulmanes en las calles de los barrios, en los que los vecinos árabes puedan confiar para comunicarles lo que piensen que deban comunicar cuando se trate de prevenir la comisión de algún delito.
No se le pide a la policía y al servicio secreto que hagan otra cosa. Y, sin embargo, a pesar del 17 de julio de 1995 (Sbrenica), a pesar del 11 de septiembre de 2001 (Nueva York) y a pesar de 11 de marzo de 2003 (Madrid) -para nombrar solo algunas fechas significativas-, no tienen ni espías, ni traductores ni agentes de policía árabes, o no en la medida suficiente. Y no los tienen porque el estado y las autoridades no han dedicado atención a este asunto y se han mostrado reacios a incorporar a árabes y otros extranjeros a los servicios pertinentes.
Así, cuando se hace necesario, descubren que es demasiado tarde... para algunos.
Ahora se entenderá que no hay posibilidad alguna de ganar esta lucha contra el terrorismo si no se cuenta con agentes, espías y traductores árabes, y que no es posible tenerlos ni ganar su lealtad si los árabes siguen siendo discriminados, excluidos y marginados de servicios que son indispensables para el mantenimiento del orden y la seguridad públicas.
No se necesitan leyes ni excepcionales ni de excepción para hacer frente al terrorismo. Se necesita eficiencia; se necesitan policías y servicios secretos competentes. Y se necesita un poco de inteligencia, la suficiente para que los diferentes cuerpos de seguridad puedan coordinarse y no perder el tiempo en perseguir a terroristas de tómbola.
Reacciones Histéricas Y Apartheid
El buró Motivaction, que se dedica aparentemente a hacer encuestas, informa de una realizada tras el asesinato de Theo van Gogh que muestra claramente un creciente endurecimiento y polarización de la sociedad holandesa. Algunos resultados: un 80 por ciento quiere un sistema de integración más severo; un 30 por ciento considera a toda la comunidad musulmana culpable del crimen y creen que uno de cada tres musulmanes justifican el asesinato; un 25 por ciento quiere guerra con los musulmanes; un 90 por ciento está dispuesto a abandonar los derechos civiles en favor de mayor seguridad; un 60 por ciento apoya que el estado viole la ley en la persecución de terroristas; el 50 por ciento dice que no deberías tener derecho a tu libertad de opinión si discriminas a otros. Etc.
Desconfío de esta encuesta. En primer lugar, no se define el tipo de universo; no se nos dice quién es el holandés' encuestado. En la encuesta se habla de nativos', pero no podemos confiar en que la categoría nacidos aquí' de los encuestadores incluya a los hijos de extranjeros igualmente nacidos aquí que la ley holandesa -basada en el derecho de sangre, y no en el de tierra- considera extranjeros. Desconfío en segundo lugar por las banalidades con que ilustra el jefe del buró los resultados de la encuesta, pero no me voy a extender sobre ellas.
Pero desconfío sobre todo porque la imagen que se forma uno de los holandeses con esta encuesta es que son estúpidos. Y no me parece que lo sean, aunque es verdad que el país atraviesa por momentos de emociones fuertes, francamente histéricas.
Asesinos Más Y Menos Integrados
Que un 80 por ciento suponga que el asesinato puede relacionarse con una supuesta deficiencia en la integración de los extranjeros en este país es realmente una idea necia. Que los extranjeros no están integrados es también de una increíble falsedad. Cuando empezó este debate hace unos años, la comisión parlamentaria Blok concluyó, tras un estudio de años, que los extranjeros estaban perfectamente integrados. El problema no eran los extranjeros, sino los obstáculos que sociedad y estado ponían en el camino de la integración. Esos obstáculos son los comunes conocidos en otras sociedades: los extranjeros son discriminados, no son contratados, se les niegan oportunidades de trabajo y estudio, se prefiere a los holandeses. Las conclusiones fueron negadas por la ministro de Integración, la llamada hija de Hitler'. Y enseguida que las desdeñó y echó al tacho de basura, montó todo un plan, incluido un ministerio y un departamento propio, para integrar a los integrados.
El asesino es Mohammed, nacido aquí, criado aquí y amsterdamés por todos los lados. Tan es así, que los versos que incluyó en la carta que clavó tan macabramente en el cuerpo del columnista fueron escritos, según un experto, siguiendo el estilo de los versos navideños que acostumbraban intercambiar los holandeses para esas fechas. El problema no es que Mohammed no estuviera integrado. Simplemente los insultos de van Gogh le tenían harto y decidió matarlo. Esos asesinatos aparecen en muchas novelas, incluso holandesas.
Acá en Holanda uno no mata a la gente que te insulta. Si te molesta demasiado, llevas al agresor a tribunales. En los tribunales habitualmente el ofensor es condenado a pedir excusas y pagar sumas simbólicas de dinero, a modo de indemnización. Al día siguiente, ten por seguro que el susodicho te volverá a insultar. Theo van Gogh mismo vivió los últimos años de su vida en procesos de este tipo. Y se moría de la risa. Había anunciado que cada vez que insultaba a los judíos enviaba el dinero correspondiente a las organizaciones judías, seguramente para ahorrarse los costes del juicio. En fin, que aquí no se mata a nadie.
Pero que lo haya matado Mohammed, por los motivos que tuviera, no significa que no estuviera integrado. Dijo su madre en el funeral que a Theo van Gogh lo vienen amenazando desde hace años. Y no solamente musulmanes. Antes incluso de que supiéramos que vivían musulmanes aquí en Amsterdam, ya lo habían amenazado.
Y estuviera Mohammed bien o mal integrado, no significa naturalmente que la imaginaria no integración de los extranjeros deba hacerse más severa. Este punto de vista es imbecilidad pura. Cuando Volkert van der G., mató al cabecilla neo-nazi Pim Fortuyn, no se dijo que no estuviera integrado, ni se insultó o maltrató a los holandeses nativos.
Culpables Por Asociación Mágica
Un 30 por ciento de los encuestados considera culpable del asesinato a toda la comunidad musulmana. ¿Por qué? Porque el asesino es igualmente musulmán. Con esa lógica estúpida se puso haber considerado culpables del asesinato de Fortuyn a todos los holandeses con la misma talla de calzado que Volkert van der G., o a todos los holandeses con el apellido G., o con el nombre de pila Volkert, o a todos los que alguna vez asistieron a una escuela cristiana. O sea, a cualquiera con quien podamos asociar mágicamente al asesino. Una imbecilidad de cabo a rabo.
Luego, nada menos que sospechan que uno de cada tres musulmanes justifica en su fuero interno el asesinato. Otra joya de la memez. ¿Por qué no sospechar que son en realidad dos de cada tres los que justifican el asesinato? ¿O, por qué no, todos?
Para colmo de males, un 60 por ciento justifica las ilegalidades de la policía y prefiere que esta viole las propias leyes del país. Y, entonces, nos preguntaremos, ¿a qué sistema jurídico deben los extranjeros integrarse, si la población nativa decide suspender su funcionamiento? Si se le dice a un extranjero que no debe secuestrar a nadie ni torturarlo ni retenerlo contra su voluntad, ¿se le podrá decir al mismo que la policía o algunas otras gentes -los nativos- sí tienen derecho a secuestrarlo, torturarlo y encarcelarlo?
Un 90 por ciento se muestra dispuesto a abandonar sus derechos civiles -como libertad de prensa, de asociación, etc. Se justificará que se prohíba las publicaciones musulmanas, incluso las propias, si con eso se termina con los terroristas. Pero, si el ministerio de Cultura, por ejemplo, y si siguen con sus planes, clausura el museo del Corán, ¿en qué ayuda eso a la lucha anti-terrorista? Peor: la población justificaría que se cerraran las revistas que protestan contra la censura y la persecución de los periodistas y escritores, porque esas defensas de las libertades pueden ser consideradas como cómplices del terrorismo. La estupidez parece no tener límites. ¿Con qué parte del cuerpo piensan los nativos encuestados? ¿Con el ojete?
Regímenes Aparte O Apartheid
Luego dicen un 50 por ciento de los encuestados que los que apoyan puntos de vista discriminatorios no deberían tener derecho a la libertad de expresión. Esto es, al mismo tiempo que dicen -un 84 por ciento- que no quiere que los imanes digan que los maricas no sirven. Y un 40 por ciento defiende la libertad de expresión a ultranza. Curiosas estadísticas. Sin darle muchas vueltas, significan que los musulmanes y otros que se opongan al gobierno no deben tener libertad de expresión, y que los nativos holandeses sí deben conservar el derecho a decir lo que quieran, incluyendo el derecho a insultar.
Las respuestas estúpidas e incoherentes de esta muestra de población se decantan en una sola idea: para los musulmanes debe haber otras leyes, otras penas y otro sistema jurídico y de libertades limitadas que para los blancos holandeses. A los musulmanes y otros extranjeros no ha de permitírseles que digan lo que quieran, sólo nuestros chiquilines consentidos tienen derecho a hacerlo. A los musulmanes han de suspendérseles derechos tradicionales de las sociedades occidentales modernas, como el derecho a no ser secuestrado, a no ser torturado ni encarcelado por fuerzas del estado sin que haya acusación formal. A los musulmanes se les podrá negar el derecho de habeas corpus. A los musulmanes se les prohibirá que se reúnan, así sea para orar. En otras palabras, el apartheid, esa macabra institución que los holandeses instalaron en África del Sur para robar, explotar y maltratar a la población negra.
Ahora los negros caníbales son los musulmanes, y viven en casa.
Desconfío de esta encuesta. En primer lugar, no se define el tipo de universo; no se nos dice quién es el holandés' encuestado. En la encuesta se habla de nativos', pero no podemos confiar en que la categoría nacidos aquí' de los encuestadores incluya a los hijos de extranjeros igualmente nacidos aquí que la ley holandesa -basada en el derecho de sangre, y no en el de tierra- considera extranjeros. Desconfío en segundo lugar por las banalidades con que ilustra el jefe del buró los resultados de la encuesta, pero no me voy a extender sobre ellas.
Pero desconfío sobre todo porque la imagen que se forma uno de los holandeses con esta encuesta es que son estúpidos. Y no me parece que lo sean, aunque es verdad que el país atraviesa por momentos de emociones fuertes, francamente histéricas.
Asesinos Más Y Menos Integrados
Que un 80 por ciento suponga que el asesinato puede relacionarse con una supuesta deficiencia en la integración de los extranjeros en este país es realmente una idea necia. Que los extranjeros no están integrados es también de una increíble falsedad. Cuando empezó este debate hace unos años, la comisión parlamentaria Blok concluyó, tras un estudio de años, que los extranjeros estaban perfectamente integrados. El problema no eran los extranjeros, sino los obstáculos que sociedad y estado ponían en el camino de la integración. Esos obstáculos son los comunes conocidos en otras sociedades: los extranjeros son discriminados, no son contratados, se les niegan oportunidades de trabajo y estudio, se prefiere a los holandeses. Las conclusiones fueron negadas por la ministro de Integración, la llamada hija de Hitler'. Y enseguida que las desdeñó y echó al tacho de basura, montó todo un plan, incluido un ministerio y un departamento propio, para integrar a los integrados.
El asesino es Mohammed, nacido aquí, criado aquí y amsterdamés por todos los lados. Tan es así, que los versos que incluyó en la carta que clavó tan macabramente en el cuerpo del columnista fueron escritos, según un experto, siguiendo el estilo de los versos navideños que acostumbraban intercambiar los holandeses para esas fechas. El problema no es que Mohammed no estuviera integrado. Simplemente los insultos de van Gogh le tenían harto y decidió matarlo. Esos asesinatos aparecen en muchas novelas, incluso holandesas.
Acá en Holanda uno no mata a la gente que te insulta. Si te molesta demasiado, llevas al agresor a tribunales. En los tribunales habitualmente el ofensor es condenado a pedir excusas y pagar sumas simbólicas de dinero, a modo de indemnización. Al día siguiente, ten por seguro que el susodicho te volverá a insultar. Theo van Gogh mismo vivió los últimos años de su vida en procesos de este tipo. Y se moría de la risa. Había anunciado que cada vez que insultaba a los judíos enviaba el dinero correspondiente a las organizaciones judías, seguramente para ahorrarse los costes del juicio. En fin, que aquí no se mata a nadie.
Pero que lo haya matado Mohammed, por los motivos que tuviera, no significa que no estuviera integrado. Dijo su madre en el funeral que a Theo van Gogh lo vienen amenazando desde hace años. Y no solamente musulmanes. Antes incluso de que supiéramos que vivían musulmanes aquí en Amsterdam, ya lo habían amenazado.
Y estuviera Mohammed bien o mal integrado, no significa naturalmente que la imaginaria no integración de los extranjeros deba hacerse más severa. Este punto de vista es imbecilidad pura. Cuando Volkert van der G., mató al cabecilla neo-nazi Pim Fortuyn, no se dijo que no estuviera integrado, ni se insultó o maltrató a los holandeses nativos.
Culpables Por Asociación Mágica
Un 30 por ciento de los encuestados considera culpable del asesinato a toda la comunidad musulmana. ¿Por qué? Porque el asesino es igualmente musulmán. Con esa lógica estúpida se puso haber considerado culpables del asesinato de Fortuyn a todos los holandeses con la misma talla de calzado que Volkert van der G., o a todos los holandeses con el apellido G., o con el nombre de pila Volkert, o a todos los que alguna vez asistieron a una escuela cristiana. O sea, a cualquiera con quien podamos asociar mágicamente al asesino. Una imbecilidad de cabo a rabo.
Luego, nada menos que sospechan que uno de cada tres musulmanes justifica en su fuero interno el asesinato. Otra joya de la memez. ¿Por qué no sospechar que son en realidad dos de cada tres los que justifican el asesinato? ¿O, por qué no, todos?
Para colmo de males, un 60 por ciento justifica las ilegalidades de la policía y prefiere que esta viole las propias leyes del país. Y, entonces, nos preguntaremos, ¿a qué sistema jurídico deben los extranjeros integrarse, si la población nativa decide suspender su funcionamiento? Si se le dice a un extranjero que no debe secuestrar a nadie ni torturarlo ni retenerlo contra su voluntad, ¿se le podrá decir al mismo que la policía o algunas otras gentes -los nativos- sí tienen derecho a secuestrarlo, torturarlo y encarcelarlo?
Un 90 por ciento se muestra dispuesto a abandonar sus derechos civiles -como libertad de prensa, de asociación, etc. Se justificará que se prohíba las publicaciones musulmanas, incluso las propias, si con eso se termina con los terroristas. Pero, si el ministerio de Cultura, por ejemplo, y si siguen con sus planes, clausura el museo del Corán, ¿en qué ayuda eso a la lucha anti-terrorista? Peor: la población justificaría que se cerraran las revistas que protestan contra la censura y la persecución de los periodistas y escritores, porque esas defensas de las libertades pueden ser consideradas como cómplices del terrorismo. La estupidez parece no tener límites. ¿Con qué parte del cuerpo piensan los nativos encuestados? ¿Con el ojete?
Regímenes Aparte O Apartheid
Luego dicen un 50 por ciento de los encuestados que los que apoyan puntos de vista discriminatorios no deberían tener derecho a la libertad de expresión. Esto es, al mismo tiempo que dicen -un 84 por ciento- que no quiere que los imanes digan que los maricas no sirven. Y un 40 por ciento defiende la libertad de expresión a ultranza. Curiosas estadísticas. Sin darle muchas vueltas, significan que los musulmanes y otros que se opongan al gobierno no deben tener libertad de expresión, y que los nativos holandeses sí deben conservar el derecho a decir lo que quieran, incluyendo el derecho a insultar.
Las respuestas estúpidas e incoherentes de esta muestra de población se decantan en una sola idea: para los musulmanes debe haber otras leyes, otras penas y otro sistema jurídico y de libertades limitadas que para los blancos holandeses. A los musulmanes y otros extranjeros no ha de permitírseles que digan lo que quieran, sólo nuestros chiquilines consentidos tienen derecho a hacerlo. A los musulmanes han de suspendérseles derechos tradicionales de las sociedades occidentales modernas, como el derecho a no ser secuestrado, a no ser torturado ni encarcelado por fuerzas del estado sin que haya acusación formal. A los musulmanes se les podrá negar el derecho de habeas corpus. A los musulmanes se les prohibirá que se reúnan, así sea para orar. En otras palabras, el apartheid, esa macabra institución que los holandeses instalaron en África del Sur para robar, explotar y maltratar a la población negra.
Ahora los negros caníbales son los musulmanes, y viven en casa.
La Responsabilidad Institucional Del Ejército Chileno En Los Crímenes De La Dictadura de Pinochet
Las recientes declaraciones del general Cheyre, comandante en jefe del Ejército chileno, asumiendo una responsabilidad institucional en las espantosas violaciones de los derechos humanos durante la dictadura de Augusto Pinochet, deja muchas cosas en el tintero. ¿Significa, como aseguran activistas de derechos humanos y familiares de los asesinados y desaparecidos, que no se podrá llevar a juicio a ninguno de los militares y funcionarios implicados? El ejército, si fuese realmente sincero en sus intenciones, debiese entregar a las comisiones de investigación y a los tribunales competentes las listas con los oficiales implicados en torturas y asesinatos de opositores al régimen para que puedan ser llevados a juicio y recibir las condenas que les corresponda por su participación -considerando las condenas que correspondan según los códigos legales vigentes a la época de la comisión de esos delitos.
Pero el caso chileno plantea otro problema también urgente. ¿Cómo es posible que oficiales de todas las ramas de las fuerzas armadas, de la policía y del servicio secreto hayan participado tan masivamente en estos actos de cobardía tan deleznables? ¿Cómo han podido obedecer? ¿Cómo es posible que las tropas hayan obedecido?
Es muy necesario que se modifique los códigos y reglamentos pertinentes para incorporar específicamente el delito de violación de los derechos humanos, que las penas que correspondan sean más severas para miembros de las instituciones armadas y funcionarios del estado, que el estado asuma plena responsabilidad por los actos de sus funcionarios y se haga responsable de las viudas y huérfanos que causaron sus brutales acciones y que haga legalmente posible que oficiales subalternos y tropas desobedezcan órdenes de sus superiores de las que sospechen razonablemente que violan los derechos humanos. Incluso más, que transforme en delito no oponerse a ejecutar órdenes contrarias a esos derechos y que permita legalmente la insubordinación e incluso la neutralización forzosa de oficiales que se hagan culpables de ordenar la comisión de ese tipo de delitos. Obviamente, los derechos humanos deben incorporarse a todos los planes de estudio y formación militares.
Cuando los oficiales y soldados sepan que obedecer órdenes contrarias a las leyes y en especial a las de protección de los derechos humanos es un delito y que pueden ser considerados legalmente como cómplices si la obedecen, y que oponerse a esas órdenes, vale decir, no acatándolas e insubordinándose, son conductas admitidas, incluso prescritas, quizás no se cometan estos crímenes con tanta facilidad, impunidad y secreto. Y en casos muy extremos, oficiales y soldados deben asumir la responsabilidad sancionada legalmente de neutralizar, incluso haciendo uso de las armas, a los oficiales que se hagan responsables de ordenar actos criminales.
Pero el caso chileno plantea otro problema también urgente. ¿Cómo es posible que oficiales de todas las ramas de las fuerzas armadas, de la policía y del servicio secreto hayan participado tan masivamente en estos actos de cobardía tan deleznables? ¿Cómo han podido obedecer? ¿Cómo es posible que las tropas hayan obedecido?
Es muy necesario que se modifique los códigos y reglamentos pertinentes para incorporar específicamente el delito de violación de los derechos humanos, que las penas que correspondan sean más severas para miembros de las instituciones armadas y funcionarios del estado, que el estado asuma plena responsabilidad por los actos de sus funcionarios y se haga responsable de las viudas y huérfanos que causaron sus brutales acciones y que haga legalmente posible que oficiales subalternos y tropas desobedezcan órdenes de sus superiores de las que sospechen razonablemente que violan los derechos humanos. Incluso más, que transforme en delito no oponerse a ejecutar órdenes contrarias a esos derechos y que permita legalmente la insubordinación e incluso la neutralización forzosa de oficiales que se hagan culpables de ordenar la comisión de ese tipo de delitos. Obviamente, los derechos humanos deben incorporarse a todos los planes de estudio y formación militares.
Cuando los oficiales y soldados sepan que obedecer órdenes contrarias a las leyes y en especial a las de protección de los derechos humanos es un delito y que pueden ser considerados legalmente como cómplices si la obedecen, y que oponerse a esas órdenes, vale decir, no acatándolas e insubordinándose, son conductas admitidas, incluso prescritas, quizás no se cometan estos crímenes con tanta facilidad, impunidad y secreto. Y en casos muy extremos, oficiales y soldados deben asumir la responsabilidad sancionada legalmente de neutralizar, incluso haciendo uso de las armas, a los oficiales que se hagan responsables de ordenar actos criminales.