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Las Quejas De La Resistencia Iraquí

Un punto de vista pertinente. Con todo, es algo apresurado. Como no ha habido negociaciones, tampoco se sabe realmente cuáles serán las demandas de la resistencia nacionalista sunní. No creo probable que quiera esa resistencia volver al pasado. Según los generales americanos, la política de Bremer creó muchos de los problemas actuales -de hecho, sus medidas provocaron y alimentaron esta resistencia sunní que se ha hecho tan encarnizada. El licenciamiento del ejército iraquí (medio millón de hombres armados) y el despido de los funcionarios sunníes ha creado en ese grupo de la población el sentimiento de que serán ciudadanos de segundo rango en el nuevo Iraq. Bremer actuó en su momento como un mandarín asiático, aplicando un concepto de justicia primitivo y castigando a toda una tribu por los crímenes de algunos. Toda esa inmensa masa de funcionarios despedidos y sin posibilidad alguna de ganarse la vida honestamente proporciona una fuente inagotable de reclutas para la resistencia.
Otra queja de los nacionalistas sunníes tiene que ver con los juicios que se han anunciado para Saddam Hussein y otros mandamases de la tiranía baazista. Pero sobre este punto es posible llegar a un acuerdo. Para ello, sin embargo, habrá que solucionar problemas surgidos en el camino. Y es que en el curso de la guerra sus actuales gobernantes se han hecho culpables de crímenes muy similares. Ya era una fuente de descontento haber puesto en el cargo de primer ministro al espía Allawi (primero lo fue de Saddam Hussein, luego del M16, finalmente de la CIA). Para colmo de males, Allawi ahora es responsable de la destrucción de Faluya. Habrá en fin que hacer la vista gorda sobre un par de cosas. La destrucción de Faluya fue en parte una reacción a los mortíferos atentados contra la nueva policía iraquí. Está claro que realizar las elecciones, lo mismo que postergarlas, sin negociaciones con la resistencia no hará avanzar al país hacia su estabilización. Las negociaciones son fundamentales.
También pueden ser muy positivas. No está nadie esperando que tras las elecciones se implante una teocracia islamita en el país. Hasta el momento los partidos seculares no han tenido oportunidad de darse a conocer. Entre ellos se encuentra el partido pan-árabe, cuya participación en la vida política podría ser un elemento estabilizador de gran importancia. Ahora el partido pan-árabe está en la resistencia y por cierto no está en sus planes participar en las elecciones. Pero si cesaran las hostilidades, ese partido podría participar. Iraq se vería mucho mejor con un gobierno en que las fuerzas seculares y modernistas tuvieran más que decir que los clérigos fundamentalistas. Para eso se necesita tiempo. La resistencia exigirá sin duda el retiro de las tropas americanas. Pero incluso sobre ese punto se podrá negociar. También sería aceptable la intervención de tropas árabes y europeas que garantizaran la seguridad de los nacionalistas y de las provincias sunníes.

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