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Prohibido No Estar De Acuerdo

La senadora socialista belga Mimount Bousakla pidió que se prohibiera a una asociación musulmana -el Ejecutivo de los Musulmanes de Bélgica- porque esta no condenó el asesinato de van Gogh.
Qué idiotez. ¿Desde cuándo y por qué habrían de pronunciarse organizaciones sociales o políticas sobre un hecho de la crónica roja? Condenar el asesinato de van Gogh: ¿qué podría significar? ¿Que no me gusta que hayan matado a van Gogh? Decirlo es fácil. ¿Y qué? ¿Dice algo sobre mí? A mí no me gusta ninguna muerte, ni las por causa natural. Es un verdadera memez y demuestra una intolerable e intolerante histeria. En realidad, denota una manera muy rara de pensar. La señora Bousakla quiere obligar, so pena de poner a esa organización en la ilegalidad, a decir tal o cual cosa sobre el asesinato. ¿Es así como interpreta ella la libertad de expresión? Vaya idea enrarecida del concepto. Pero en estos tiempos de histeria parece que cualquier imbecilidad se transforma en primera plana y hasta en ley. En Holanda, por ejemplo, es un delito nuevo "alentar al odio contra las sociedades occidentales". Esta ley la habría formulado mejor un tarado.
Luego, las amenazas. Otro nuevo delito, ahora mental (el anterior es ciertamente un delito lingüístico). Ahora, desearle la muerte a alguien es un delito. ¿Prohibirán también la literatura y el cine, los intelectuales de esta época? Ahora pareciera que la amenaza es un delito musulmán. Vale decir, la amenaza proferida por un musulmán es un delito. Las amenazas de ministros ‘occidentales', no lo son. Cuando un ministro muy arriba en el ránking de la estupidez declara la guerra a los musulmanes, no amenaza. Cuando un moro llama por teléfono y dice: "Ojalá te degüellen", es un delito mayúsculo que pone a temblar a los servicios secretos. Feo, claro, pero ¿qué delito? Un escritor holandés confiesa en su libro ‘La venganza de un psicólogo' cuenta que tuvo intenciones de matar con una metralleta y granadas a todo el equipo de redacción de una revista que lo había atacado. Lo pensó muchas veces y se pregunta si acaso habría llevado a cabo un acto semejante. Su respuesta es "honestamente, sí".
El escritor, René F.W. Diekstra, pensaba comprar las armas en Bélgica. Ahora que confiesa en su libro las ideas que pasaron por su cabeza, ¿habría que meterlo tras las rejas? ¿Encarcelarlo por haber deseado la muerte de la gente que lo había insultado? Si fuese así, un número elevado de foristas terminaría en prisión, ya que amenazar, como se ve, se ha transformado en costumbre. Y en la hoguera prácticamente toda la literatura y cine del mundo, incluyendo la Biblia, el Corán, el marqués de Sade, ‘Casablanca', Mario Vargas Llosa y Caperucita Roja. Normalmente, un delito se configura cuando se tiene la intención concreta, con preparativos y planes, de hacer algo penado por la ley. Desearle el mal a alguien no es exactamente un delito. Por otro lado, si se nos amenaza con transformarnos en ilegales o en encarcelarnos por no decir tal o cual cosa en relación con un caso policial, ¿no se comete un delito de amenaza? ¿O amenazar a un opositor no es delito? ¿Pensar es un delito?

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